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Nº179 - Marzo 2009
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Coyuntura económica

Estados Unidos: la dificultad de recuperar el consumo privado

El recientemente investido presidente Barack Obama tendrá ante sí una dura tarea. La economía está en recesión y las perspectivas para el conjunto de 2009 son de crecimiento negativo. La recuperación tendrá que esperar a 2010 y será lenta. La trayectoria bajista de la economía se ha convertido desde septiembre de 2008 en una caída abrupta. El PIB (producto interior bruto) del tercer trimestre retrocedió un 0,5% intertrimestral anualizado mientras que el consumo privado cedió un más rotundo 3,8%.

Desde finales de 2000 hasta la mitad de 2008, el endeudamiento bruto de las familias pasó del 70,5% al 97,3% del PIB, sólo superado por el 117,2% del sector financiero. La corrección del precio de la vivienda ha reducido riqueza pero no la deuda contraída, con lo que el apalancamiento de las familias se ha hecho insostenible.

Por ello, para ser efectivo, el estímulo fiscal necesario para contrarrestar el deterioro de la actividad deberá ser excepcionalmente grande. Obama ha previsto un paquete de 825.000 millones de dólares para 2009 y 2010. La Oficina de Presupuestos del Congreso (Congressional Budget Office) prevé un déficit base del 8,3% del PIB para 2009, pero incluyendo el paquete del nuevo presidente se podría superar el 12%.

El índice de confianza del consumidor del Conference Board volvió a marcar en diciembre un nuevo mínimo histórico en los 40 años de vida del indicador bajando de 44,9 hasta los 38,0 puntos,

La visión empresarial, según el índice de actividad del Institute for Supply Management, siguió abundando en este escenario de recesión profunda. Así, en diciembre, el índice de manufacturas bajó de 36,2 al nivel de los 32,4 puntos, un nivel al que no se había llegado desde 1980 y que está muy por debajo del equilibrio de los 50,0 puntos, que se considera el umbral que señala riesgos de recesión. Por su parte, el índice de servicios se recuperó de su mínimo histórico pasando de 33,0 al nivel de los 39,6 puntos

La vivienda sigue sin tocar fondo. Por el lado de la demanda, el precio de los inmuebles sigue disminuyendo la riqueza percibida de muchos consumidores. El índice Case-Shiller de octubre acumuló un retroceso del 25,0% respecto al máximo de junio de 2006. Teniendo en cuenta los incrementos del IPC, los inmuebles presentan una pérdida acumulada del 30,5% desde su nivel máximo.

La evolución reciente del mercado de trabajo ahonda en la senda bajista y arrastra con ella al consumo privado. Así, en 2008 se perdieron 2.589.000 puestos de trabajo, de los que 1.934.000 correspondieron a los últimos cuatro meses. Por su parte, la tasa de paro de diciembre llegó al 7,2% de la población activa, el máximo desde 1991.

En el frente de la inflación los peligros desaparecen a corto plazo. El índice general de precios al consumo (IPC) de diciembre siguió estando muy influido por las oscilaciones del precio del petróleo y retrocedió, por quinta vez consecutiva, respecto al mes anterior.

Japón sufre por sus exportaciones

La economía retrocedió un 1,8% en el tercer trimestre en términos intertrimestrales anualizados, confirmando que Japón está en recesión. La hipótesis del decoupling asiático, la capacidad de la zona de crecer a pesar de la débil demanda de Estados Unidos, que es su principal cliente, se ha acabado, a causa de la dependencia de las exportaciones y también porque los males que han afectado al socio americano, como la escasez del crédito, tienen una naturaleza global. Con una demanda interna limitada por una demografía en declive y por factores culturales, el gran motor del crecimiento eran las exportaciones y la inversión en equipo que hacen las empresas exportadoras. Así, estos dos componentes, que combinados suman un tercio del PIB, explican la práctica totalidad de la recesión japonesa.

La producción industrial de noviembre, que retrocedió un 13,7% interanual, es fiel reflejo del descenso exportador. El descenso del consumo estadounidense es más intenso en los bienes duraderos, que son los que exporta Japón. Así, si el consumo de automóviles estadounidense bajó en diciembre un 22,4% interanual, el descenso de las importaciones de automóviles japoneses en el mismo periodo fue cercano al 40%. En consecuencia, las empresas ajustan su producción y sus expectativas, como indica el índice Tankan de actividad empresarial del Banco del Japón del cuarto trimestre, que para grandes empresas manufactureras se situó en el nivel de 24 puntos negativos, que no se alcanzaba desde 2002.

Por el lado de la demanda, el panorama no mejora. La confianza del consumidor está en mínimos históricos, las ventas minoristas de noviembre retrocedieron en un 0,9% interanual y las ventas de automóviles retrocedieron en diciembre un 22,8% interanual. En el capítulo de la inversión, las expectativas para los próximos meses intensificaron su sesgo bajista, con unos pedidos de maquinaria que en noviembre disminuyeron un 35,4% interanual, con los mayores descensos centrados en el sector exportador. Por su parte, en el sector de la vivienda, continuó en el área de Tokio la coexistencia de fuertes descensos en las ventas con el mantenimiento de los precios mientras que las viviendas iniciadas sumaron su cuarto mes de retrocesos.

En el frente inflacionista, el IPC de noviembre subió un 1,0% interanual, frente al 1,7% del mes previo pero el índice subyacente, el general sin energía ni alimentos, registró un incremento nulo flirteando con un retorno al periodo deflacionista del que tanto se tardó en salir. Mientras, en el mercado laboral, la tasa de paro de noviembre fue del 3,9% de la población activa.

La menor demanda global siguió haciendo mella en el sector exterior, que en noviembre tuvo déficit por cuarto mes consecutivo. Las exportaciones intensificaron sus descensos hasta el 23,9% interanual mientras que las importaciones cedieron un 7,6%. El mayor contribuyente al deterioro fue el descenso de las ventas al resto de Asia del 26,7%, incluyendo la disminución del 24,5% de las ventas a China.

Zona del euro: indicadores económicos en mínimos históricos

La desaceleración de la economía europea se produjo de forma gradual a lo largo de 2008 hasta convertirse en recesión, al registrar retrocesos intertrimestrales en la segunda mitad del ejercicio. Lejos de haber tocado fondo, la velocidad de caída parece que ha aumentado. El diagnóstico más afinado lo proporciona el indicador de sentimiento económico, que sigue desplomándose a una velocidad inaudita hasta la fecha. En noviembre ya se situó en mínimos históricos.

El repaso de los indicadores, tanto de demanda como de oferta, refuerza esta visión. Por el lado de la demanda, las perspectivas no son nada halagüeñas. La caída de las ventas al por menor (1,5% interanual en noviembre) y el desplome de la confianza del consumidor así lo atestiguan. Además, el aumento de la tasa de paro, que en noviembre alcanzó el 7,8% y se situó en los niveles de diciembre de 2006, sigue reduciendo la capacidad de gasto de las familias.
La evolución de los indicadores de oferta también refleja el importante deterioro de las condiciones económicas. Cabe destacar, por un lado, la fuerte caída de la actividad industrial, un 7,7% interanual en noviembre, la más pronunciada desde que se recopila la serie. Uno de los responsables de tal descalabro, además de la debilidad de la demanda interna, es la extensión y profundización de la crisis a nivel global. Ello ha hecho que la caída de las exportaciones de noviembre también fuera la mayor desde que se recopila la serie, un 10,2% interanual. En este contexto, no sorprende que los indicadores de confianza industrial se hayan hundido hasta mínimos históricos.

Una de las pocas variables económicas de la que se reciben buenas noticias es la inflación. Ésta bajó hasta el 1,6% interanual en diciembre, 2,5 puntos porcentuales por debajo de la registrada en julio. Ello ha permitido que el Banco Central Europeo continúe la senda bajista de los tipos de interés. En la reunión de enero volvió a bajar 50 puntos básicos el tipo de referencia y lo situó al 2%. Si la inflación se mantiene en tasas moderadas, como prevemos que así será durante el 2009, la capacidad de compra de los hogares dispondrá de un buen soporte y, además, el Banco Central Europeo podrá dejar los tipos de interés en estos niveles, o incluso más bajos, en los próximos trimestres.

Parece pues que la crisis financiera ha alcanzado la economía real y está dinamitando la confianza de los agentes económicos de la zona del euro. Para dilucidar las posibilidades de recuperación económica en el corto plazo habrá que seguir de cerca dos temas fundamentales. Por un lado, una de las señales de la recuperación económica nos la puede dar la demanda interna si, al final, responde a la fuerte bajada de los tipos de interés. El otro foco de atención se centrará en la definición y ejecución de los planes de estímulo económico que los gobiernos de los distintos estados miembros están poniendo en marcha. Como resalta el informe de la Comisión Europea, su efecto sobre el crecimiento puede ser sustancial.

España: El Gobierno y la Comisión Europea revisan a la baja las previsiones de crecimiento

El Gobierno ha revisado las previsiones macroeconómicas para la economía española. De esta forma, a pesar de los sucesivos paquetes de medidas de estímulo fiscal, que en 2009 supondrán un impacto equivalente alrededor del 2,5% del producto interior bruto (PIB), el Gobierno prevé un crecimiento negativo del 1,6% del PIB en el mismo año, frente a una proyección del 1,0% en el escenario macroeconómico del proyecto de presupuestos generales del Estado para 2009 presentado al principio del otoño.

La Comisión Europea ha revisado a la baja sus proyecciones de crecimiento para la economía española. Predice una recesión un poco más intensa, con una caída del PIB del 2,0% en 2009 y del 0,25% en 2010, mientras que el Gobierno augura que la recuperación económica empezará en el segundo semestre de 2009 y permitirá un aumento del 1,2% del PIB en 2010.

En cuanto al impacto del escenario recesivo en las cuentas públicas, del déficit estimado en el 3,4% del PIB para 2008 se pasará a cerca del 6% en 2009. Para el siguiente año el Gobierno prevé una reconducción del déficit público hasta el 4,8% del PIB, mientras que la Comisión Europea lo sitúa casi un punto más alto. En este contexto de deterioro de las perspectivas económicas, en la cuarta semana de enero la agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s rebajó el rating de la deuda soberana española a largo plazo en un escalón hasta AA+. Así, se perdió la máxima calificación crediticia de AAA que se había logrado en 2004.

El índice de confianza de los consumidores cayó hasta un mínimo histórico en diciembre, debido sobre todo a la escalada del desempleo. Destaca el desplome de las ventas de automóviles del 49,9% en diciembre con relación al mismo mes de 2007, marcando un récord. La matriculación de vehículos industriales se hundió un 65,9% interanual en diciembre, anotando un descenso histórico. En contrapartida, los datos disponibles del comercio exterior de octubre y noviembre sugieren que se está produciendo una corrección del déficit con el exterior con más intensidad de lo que se esperaba, destacando la desaceleración de las importaciones. Así, la contribución del sector exterior al crecimiento del PIB parece estar al alza, si bien sólo frena la caída de la actividad.

El año 2008 finaliza con un marcado deterioro del empleo. El ritmo de destrucción de la ocupación continuó acelerándose en el mes de diciembre, según los datos de afiliados a la Seguridad Social, con un descenso del 4,3% respecto al mismo mes de 2007. En promedio mensual se destruyeron 190.075 empleos en diciembre y en el conjunto de 2008 un total de 841.465. De ellos, 747.061 eran afiliados españoles y 94.404 extranjeros, lo que supone descensos interanuales del 4,3% y 4,6%, respectivamente.

En diciembre de 2008 continuó la tendencia de un fuerte descenso de la inflación medida por el índice de precios de consumo (IPC). La tasa de variación interanual del IPC bajó un punto hasta el 1,4%. Se situaba así casi cuatro puntos por debajo del máximo anual del 5,3% anotado en julio. Desde entonces se inició un giro bajista gracias al desplome de los precios del petróleo y otras materias primas, que habían alcanzado máximos históricos. Además, la corrección de la inflación también refleja la moderación del consumo de las familias.

Servicio de Estudios de "La Caixa"
Informe Mensual Núm. 321, Febrero 2009


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