Coyuntura
económica
Estados
Unidos: la dificultad de recuperar el consumo privado
El recientemente
investido presidente Barack Obama tendrá
ante sí una dura tarea. La economía
está en recesión y las perspectivas
para el conjunto de 2009 son de crecimiento negativo.
La recuperación tendrá que esperar
a 2010 y será lenta. La trayectoria bajista
de la economía se ha convertido desde septiembre
de 2008 en una caída abrupta. El PIB (producto
interior bruto) del tercer trimestre retrocedió
un 0,5% intertrimestral anualizado mientras que
el consumo privado cedió un más rotundo
3,8%.
Desde finales de
2000 hasta la mitad de 2008, el endeudamiento bruto
de las familias pasó del 70,5% al 97,3% del
PIB, sólo superado por el 117,2% del sector
financiero. La corrección del precio de la
vivienda ha reducido riqueza pero no la deuda contraída,
con lo que el apalancamiento de las familias se
ha hecho insostenible.
Por ello, para ser
efectivo, el estímulo fiscal necesario para
contrarrestar el deterioro de la actividad deberá
ser excepcionalmente grande. Obama ha previsto un
paquete de 825.000 millones de dólares para
2009 y 2010. La Oficina de Presupuestos del Congreso
(Congressional Budget Office) prevé un déficit
base del 8,3% del PIB para 2009, pero incluyendo
el paquete del nuevo presidente se podría
superar el 12%.
El índice
de confianza del consumidor del Conference Board
volvió a marcar en diciembre un nuevo mínimo
histórico en los 40 años de vida del
indicador bajando de 44,9 hasta los 38,0 puntos,
La visión
empresarial, según el índice de actividad
del Institute for Supply Management, siguió
abundando en este escenario de recesión profunda.
Así, en diciembre, el índice de manufacturas
bajó de 36,2 al nivel de los 32,4 puntos,
un nivel al que no se había llegado desde
1980 y que está muy por debajo del equilibrio
de los 50,0 puntos, que se considera el umbral que
señala riesgos de recesión. Por su
parte, el índice de servicios se recuperó
de su mínimo histórico pasando de
33,0 al nivel de los 39,6 puntos
La vivienda sigue
sin tocar fondo. Por el lado de la demanda, el precio
de los inmuebles sigue disminuyendo la riqueza percibida
de muchos consumidores. El índice Case-Shiller
de octubre acumuló un retroceso del 25,0%
respecto al máximo de junio de 2006. Teniendo
en cuenta los incrementos del IPC, los inmuebles
presentan una pérdida acumulada del 30,5%
desde su nivel máximo.
La evolución
reciente del mercado de trabajo ahonda en la senda
bajista y arrastra con ella al consumo privado.
Así, en 2008 se perdieron 2.589.000 puestos
de trabajo, de los que 1.934.000 correspondieron
a los últimos cuatro meses. Por su parte,
la tasa de paro de diciembre llegó al 7,2%
de la población activa, el máximo
desde 1991.
En el frente de
la inflación los peligros desaparecen a corto
plazo. El índice general de precios al consumo
(IPC) de diciembre siguió estando muy influido
por las oscilaciones del precio del petróleo
y retrocedió, por quinta vez consecutiva,
respecto al mes anterior.
Japón
sufre por sus exportaciones
La economía
retrocedió un 1,8% en el tercer trimestre
en términos intertrimestrales anualizados,
confirmando que Japón está en recesión.
La hipótesis del decoupling asiático,
la capacidad de la zona de crecer a pesar de la
débil demanda de Estados Unidos, que es su
principal cliente, se ha acabado, a causa de la
dependencia de las exportaciones y también
porque los males que han afectado al socio americano,
como la escasez del crédito, tienen una naturaleza
global. Con una demanda interna limitada por una
demografía en declive y por factores culturales,
el gran motor del crecimiento eran las exportaciones
y la inversión en equipo que hacen las empresas
exportadoras. Así, estos dos componentes,
que combinados suman un tercio del PIB, explican
la práctica totalidad de la recesión
japonesa.
La producción
industrial de noviembre, que retrocedió un
13,7% interanual, es fiel reflejo del descenso exportador.
El descenso del consumo estadounidense es más
intenso en los bienes duraderos, que son los que
exporta Japón. Así, si el consumo
de automóviles estadounidense bajó
en diciembre un 22,4% interanual, el descenso de
las importaciones de automóviles japoneses
en el mismo periodo fue cercano al 40%. En consecuencia,
las empresas ajustan su producción y sus
expectativas, como indica el índice Tankan
de actividad empresarial del Banco del Japón
del cuarto trimestre, que para grandes empresas
manufactureras se situó en el nivel de 24
puntos negativos, que no se alcanzaba desde 2002.
Por el lado de la
demanda, el panorama no mejora. La confianza del
consumidor está en mínimos históricos,
las ventas minoristas de noviembre retrocedieron
en un 0,9% interanual y las ventas de automóviles
retrocedieron en diciembre un 22,8% interanual.
En el capítulo de la inversión, las
expectativas para los próximos meses intensificaron
su sesgo bajista, con unos pedidos de maquinaria
que en noviembre disminuyeron un 35,4% interanual,
con los mayores descensos centrados en el sector
exportador. Por su parte, en el sector de la vivienda,
continuó en el área de Tokio la coexistencia
de fuertes descensos en las ventas con el mantenimiento
de los precios mientras que las viviendas iniciadas
sumaron su cuarto mes de retrocesos.
En el frente inflacionista,
el IPC de noviembre subió un 1,0% interanual,
frente al 1,7% del mes previo pero el índice
subyacente, el general sin energía ni alimentos,
registró un incremento nulo flirteando con
un retorno al periodo deflacionista del que tanto
se tardó en salir. Mientras, en el mercado
laboral, la tasa de paro de noviembre fue del 3,9%
de la población activa.
La menor demanda
global siguió haciendo mella en el sector
exterior, que en noviembre tuvo déficit por
cuarto mes consecutivo. Las exportaciones intensificaron
sus descensos hasta el 23,9% interanual mientras
que las importaciones cedieron un 7,6%. El mayor
contribuyente al deterioro fue el descenso de las
ventas al resto de Asia del 26,7%, incluyendo la
disminución del 24,5% de las ventas a China.
Zona
del euro: indicadores económicos en mínimos
históricos
La desaceleración
de la economía europea se produjo de forma
gradual a lo largo de 2008 hasta convertirse en
recesión, al registrar retrocesos intertrimestrales
en la segunda mitad del ejercicio. Lejos de haber
tocado fondo, la velocidad de caída parece
que ha aumentado. El diagnóstico más
afinado lo proporciona el indicador de sentimiento
económico, que sigue desplomándose
a una velocidad inaudita hasta la fecha. En noviembre
ya se situó en mínimos históricos.
El repaso de los
indicadores, tanto de demanda como de oferta, refuerza
esta visión. Por el lado de la demanda, las
perspectivas no son nada halagüeñas.
La caída de las ventas al por menor (1,5%
interanual en noviembre) y el desplome de la confianza
del consumidor así lo atestiguan. Además,
el aumento de la tasa de paro, que en noviembre
alcanzó el 7,8% y se situó en los
niveles de diciembre de 2006, sigue reduciendo la
capacidad de gasto de las familias.
La evolución de los indicadores de oferta
también refleja el importante deterioro de
las condiciones económicas. Cabe destacar,
por un lado, la fuerte caída de la actividad
industrial, un 7,7% interanual en noviembre, la
más pronunciada desde que se recopila la
serie. Uno de los responsables de tal descalabro,
además de la debilidad de la demanda interna,
es la extensión y profundización de
la crisis a nivel global. Ello ha hecho que la caída
de las exportaciones de noviembre también
fuera la mayor desde que se recopila la serie, un
10,2% interanual. En este contexto, no sorprende
que los indicadores de confianza industrial se hayan
hundido hasta mínimos históricos.
Una de las pocas
variables económicas de la que se reciben
buenas noticias es la inflación. Ésta
bajó hasta el 1,6% interanual en diciembre,
2,5 puntos porcentuales por debajo de la registrada
en julio. Ello ha permitido que el Banco Central
Europeo continúe la senda bajista de los
tipos de interés. En la reunión de
enero volvió a bajar 50 puntos básicos
el tipo de referencia y lo situó al 2%. Si
la inflación se mantiene en tasas moderadas,
como prevemos que así será durante
el 2009, la capacidad de compra de los hogares dispondrá
de un buen soporte y, además, el Banco Central
Europeo podrá dejar los tipos de interés
en estos niveles, o incluso más bajos, en
los próximos trimestres.
Parece
pues que la crisis financiera ha alcanzado la economía
real y está dinamitando la confianza de los
agentes económicos de la zona del euro. Para
dilucidar las posibilidades de recuperación
económica en el corto plazo habrá
que seguir de cerca dos temas fundamentales. Por
un lado, una de las señales de la recuperación
económica nos la puede dar la demanda interna
si, al final, responde a la fuerte bajada de los
tipos de interés. El otro foco de atención
se centrará en la definición y ejecución
de los planes de estímulo económico
que los gobiernos de los distintos estados miembros
están poniendo en marcha. Como resalta el
informe de la Comisión Europea, su efecto
sobre el crecimiento puede ser sustancial.
España: El Gobierno y la Comisión
Europea revisan a la baja las previsiones de crecimiento
El Gobierno ha revisado
las previsiones macroeconómicas para la economía
española. De esta forma, a pesar de los sucesivos
paquetes de medidas de estímulo fiscal, que
en 2009 supondrán un impacto equivalente
alrededor del 2,5% del producto interior bruto (PIB),
el Gobierno prevé un crecimiento negativo
del 1,6% del PIB en el mismo año, frente
a una proyección del 1,0% en el escenario
macroeconómico del proyecto de presupuestos
generales del Estado para 2009 presentado al principio
del otoño.
La Comisión
Europea ha revisado a la baja sus proyecciones de
crecimiento para la economía española.
Predice una recesión un poco más intensa,
con una caída del PIB del 2,0% en 2009 y
del 0,25% en 2010, mientras que el Gobierno augura
que la recuperación económica empezará
en el segundo semestre de 2009 y permitirá
un aumento del 1,2% del PIB en 2010.
En cuanto al impacto
del escenario recesivo en las cuentas públicas,
del déficit estimado en el 3,4% del PIB para
2008 se pasará a cerca del 6% en 2009. Para
el siguiente año el Gobierno prevé
una reconducción del déficit público
hasta el 4,8% del PIB, mientras que la Comisión
Europea lo sitúa casi un punto más
alto. En este contexto de deterioro de las perspectivas
económicas, en la cuarta semana de enero
la agencia de calificación crediticia Standard
& Poor’s rebajó el rating de la
deuda soberana española a largo plazo en
un escalón hasta AA+. Así, se perdió
la máxima calificación crediticia
de AAA que se había logrado en 2004.
El índice
de confianza de los consumidores cayó hasta
un mínimo histórico en diciembre,
debido sobre todo a la escalada del desempleo. Destaca
el desplome de las ventas de automóviles
del 49,9% en diciembre con relación al mismo
mes de 2007, marcando un récord. La matriculación
de vehículos industriales se hundió
un 65,9% interanual en diciembre, anotando un descenso
histórico. En contrapartida, los datos disponibles
del comercio exterior de octubre y noviembre sugieren
que se está produciendo una corrección
del déficit con el exterior con más
intensidad de lo que se esperaba, destacando la
desaceleración de las importaciones. Así,
la contribución del sector exterior al crecimiento
del PIB parece estar al alza, si bien sólo
frena la caída de la actividad.
El año 2008
finaliza con un marcado deterioro del empleo. El
ritmo de destrucción de la ocupación
continuó acelerándose en el mes de
diciembre, según los datos de afiliados a
la Seguridad Social, con un descenso del 4,3% respecto
al mismo mes de 2007. En promedio mensual se destruyeron
190.075 empleos en diciembre y en el conjunto de
2008 un total de 841.465. De ellos, 747.061 eran
afiliados españoles y 94.404 extranjeros,
lo que supone descensos interanuales del 4,3% y
4,6%, respectivamente.
En diciembre de
2008 continuó la tendencia de un fuerte descenso
de la inflación medida por el índice
de precios de consumo (IPC). La tasa de variación
interanual del IPC bajó un punto hasta el
1,4%. Se situaba así casi cuatro puntos por
debajo del máximo anual del 5,3% anotado
en julio. Desde entonces se inició un giro
bajista gracias al desplome de los precios del petróleo
y otras materias primas, que habían alcanzado
máximos históricos. Además,
la corrección de la inflación también
refleja la moderación del consumo de las
familias.
Servicio
de Estudios de "La Caixa"
Informe Mensual Núm. 321, Febrero 2009