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Nº176 - Diciembre 2008
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Coyuntura económica

Coyuntura Internacional

Estados Unidos: A pesar de todo, sigue siendo una economía dinámica, productiva y flexible. Los índices bursátiles de todo el mundo registran caídas históricas y las perspectivas para la economía global se han ensombrecido. Estados Unidos difícilmente evitará una recesión y existe el riesgo de que sea una de las más profundas de los últimos 75 años.

La de Estados Unidos es, de entre las grandes economías del mundo, la más productiva con diferencia. El año pasado, el PIB per cápita alcanzó los 45.600 dólares. Según datos de la Universidad de Groningen, a tipos de cambio de paridad de poder de compra, Japón, Francia, Alemania y Reino Unido se encontraban entre un 25% y un 30% por debajo de Estados Unidos. La superioridad de Estados Unidos se puede explicar por su mayor y mejor utilización del factor trabajo. Cerca de un 75% de los americanos en edad de trabajar está ocupado, un porcentaje muy superior al observado en las grandes economías europeas. La tasa de paro entre los jóvenes estadounidenses se ha situado en los últimos años en torno al 8%-9%, 6 puntos porcentuales por debajo de la tasa en la UE-15.

Según el Banco Mundial, el coste de crear una empresa en Estados Unidos es de los más bajos del mundo: se tardan 6 días y cuesta poco más de 300 dólares (0,7% de la renta bruta per cápita). En general, los trámites burocráticos que una empresa debe realizar de manera rutinaria son menos costosos en Estados Unidos que en la mayor parte de países de la OCDE. Los niveles de los impuestos también son relativamente bajos (especialmente para las personas físicas y pequeñas empresas). Por último, sería difícil comprender el liderazgo que ejercen las empresas estadounidenses en términos de innovación si no fuera por el nivel de excelencia de muchas de sus universidades, caracterizadas por una fuerte autonomía de gestión y un entorno sumamente competitivo. Según el ranking elaborado por la Universidad Jiao Tong de Shangai, de entre las 50 mejores universidades del mundo, 36 son de Estados Unidos. 8 de las 10 primeras también lo son.

No todo, son puntos positivos. Algunas de las debilidades más notables incluyen un sistema sanitario caro e ineficiente que resta competitividad a las empresas; un sistema impositivo, especialmente sobre las grandes empresas, excesivamente complejo, y un sistema educativo público de baja calidad, especialmente en las grandes ciudades y en los municipios menos ricos.

No cabe ninguna duda de que la superación de la coyuntura actual necesitará de una recuperación de la solvencia y la rentabilidad de las instituciones financieras de Estados Unidos –un sistema financiero fuerte es uno de los fundamentos más importantes en una economía moderna– . Cuando ello ocurra, Estados Unidos estará listo para recobrar su papel de locomotora de la economía global.

Japón: menos exportaciones, menos crecimiento. El PIB de Japón creció un 0,8% interanual en el segundo trimestre, intensificando una trayectoria de desaceleración que para muchos ya es de recesión, al sucederse dos trimestres seguidos de crecimiento negativo. Taro Aso, el nuevo primer ministro, está poniendo en marcha un plan de estímulo fiscal para incentivar el consumo privado. Pero Japón tiene una importante dependencia del sector exterior. Sin embargo, Japón tiene dos ventajas a medio plazo: el menor endeudamiento de sus empresas, y la competitividad de las mismas, aunque en el presente ésta se ve dificultada por la fuerte apreciación del yen. Entre los indicadores de demanda más recientes no se ve ninguna luz al final del túnel. La confianza del consumidor en el tercer trimestre pasó de 32,3 al nivel de los 31,2 puntos.

Por su parte, las ventas minoristas volvieron a retroceder en septiembre. Las ventas de automóviles se situaron un 14,6% por debajo del máximo de 2005. El lado de la oferta no ofrece tampoco ningún bálsamo. La producción industrial descendió un 4,7% interanual. Por su parte, la producción industrial de bienes de consumo retrocedió un 4,3%.

En el frente inflacionista, los avances del índice general vienen causados más por la resaca del encarecimiento de las materias primas, que no por el vigor de la demanda interna. El IPC de agosto subió un 2,1% interanual. Sin embargo, los precios podrían moderarse con rapidez ya que el índice subyacente, el general sin energía ni alimentos, registró un incremento nulo interanual. Esto sugiere que en los próximos meses, a la vista de la moderación de los precios de las materias primas, la inflación japonesa debería tender a valores muy cercanos al cero sin descartar incursiones en el terreno negativo. La tasa de paro de agosto repuntó situándose en el 4,2% de la población activa.

En el sector exterior, el superávit comercial sigue reduciéndose con rapidez hasta un 30,2% por debajo del nivel del mismo periodo del año anterior, aunque lo más significativo es que los datos de aduanas de septiembre y agosto arrojan déficit, algo que no pasaba desde 1980.

En este sentido, más que el descenso de exportaciones a Estados Unidos, lo más significativo es la fuerte desaceleración de las que van dirigidas al resto de Asia. Japón depende del decoupling, la capacidad de las economías asiáticas de crecer en un entorno de debilidad de Europa y Estados Unidos, y el problema para la economía japonesa es que esto parece más difícil que hace unas semanas.

Zona del euro: envite financiero sobre la economía real. La fuerte crisis financiera que se viene desarrollando desde el verano de 2007 ha alcanzado tal intensidad que procede preguntarse sobre cuál está siendo su transmisión a la esfera de la economía. En principio, existen dos grandes canales por los cuales la crisis puede afectar a la evolución macroeconómica. El primero es el canal del crédito, una variable cuyo encarecimiento y/o restricción afecta directamente a la capacidad de las familias y empresas de financiar sus gastos corrientes o sus inversiones. El segundo, el canal de la confianza.

El consumo en la zona del euro está moderando sensiblemente su ritmo de crecimiento que tampoco había sido excesivamente alegre en los momentos más álgidos del ciclo. Las ventas al por menor descendieron en el promedio de julio y agosto un 1,7% interanual, empeorando el débil registro del segundo trimestre (1,6%).

Esta evolución es paralela a la desaceleración del crédito a las familias, que pasó de crecer cerca de un 11% interanual en el primer trimestre del 2006 a hacerlo menos del 4% interanual en agosto, y al empeoramiento de la confianza del consumidor, que en los doce meses que finalizan en septiembre ha cedido más de 13 puntos. La inversión muestra claros signos de deterioro.

Cabe concluir, por tanto, que existe un impacto de la crisis apreciable en la actividad económica a nivel interno. Esto deja al consumo público y a la demanda externa como únicas fuentes compensatorias de la desaceleración. Por lo que se refiere al consumo público, las últimas cifras disponibles, del segundo trimestre, apuntan a una clara inflexión alcista. La demanda externa, por el contrario, está sufriendo más y más a medida que avanza 2008. En agosto, la balanza comercial suma dos meses consecutivos en negativo. Los indicadores mensuales disponibles relativos al tercer trimestre apuntan con cierta claridad a que el producto interior bruto (PIB) puede haber vuelto a caer por segundo trimestre consecutivo. Esta entrada en recesión técnica puede ser el preludio de unos próximos trimestres complicados. Aunque la tasa de paro todavía se mantiene relativamente baja (7,5% de la población activa en agosto) y lo peor del tensionamiento inflacionista parece quedar atrás, estos factores son insuficientes para contrarrestar los amplios signos negativos de una economía en horas bajas. Como tampoco se pueden esperar resultados inmediatos de los distintos programas de ayuda que los países de la eurozona están planteando para salvar a sus respectivos sistemas financieros y cuyo impacto sobre la actividad no se vislumbrará hasta dentro de bastantes meses.

España: La crisis financiera internacional agrava la desaceleración económica. En los últimos meses, aunque el choque inflacionario de las materias primas se ha desinflado en parte, se ha producido un agravamiento de la crisis financiera internacional. De esta forma, la confianza de los agentes económicos ha seguido deteriorándose, situándose el indicador de sentimiento económico en las cotas más bajas desde la última recesión de 1992-93. El producto interior bruto, después de haber anotado un crecimiento intertrimestral de sólo el 0,1% en el segundo trimestre, probablemente ya se contrajo levemente en el tercer trimestre, tal como pronosticó la Comisión Europea, a pesar de una mejora del sector exterior.

Los datos de la encuesta trimestral de la Central de Balances del Banco de España correspondiente al segundo trimestre confirman la ralentización económica del último periodo. Los últimos indicadores disponibles muestran que prosigue el debilitamiento del consumo, especialmente de los bienes de consumo duradero. Por lo referente a la inversión, tampoco presenta una buena tónica. En agosto, las ventas interiores de bienes y servicios de capital por parte de las grandes empresas sufrieron una caída interanual del 7,1%. La producción de bienes de equipo anotó un descenso del 12,9% con relación a agosto de 2007. En cuanto a la inversión en construcción, el consumo de cemento descendió el 26,1% en el tercer trimestre, apuntando a una fuerte reducción de la inversión en viviendas.

Desde la óptica de la oferta, el deterioro de las expectativas de la demanda interior y exterior continúa castigando a la industria, cuyo indicador de confianza siguió descendiendo en septiembre. La producción industrial sufrió un decremento interanual del 7,0% en agosto. Los subsectores que registraron mayores caídas fueron los de bienes de consumo duradero y los de bienes de equipo.

Respecto al sector terciario, la cifra de negocios de las empresas de servicios se redujo el 4,6% en agosto con relación a un año antes. Las ramas que anotaron los mayores descensos fueron el comercio de vehículos (22,7%) y la selección y colocación de personal (11,0%).

El turismo registró una disminución del 2,3%, reflejo de una temporada muy discreta. No obstante, algunos subsectores, como el transporte aéreo y la investigación y seguridad, mostraban un notable dinamismo, con alzas del 7%.

En este panorama, el Fondo Monetario Internacional publicó recientemente sus previsiones respecto a la economía española, reduciendo notablemente su pronóstico de crecimiento para el año 2009 hasta un retroceso del 0,2% frente al aumento del 1,2% predicho en julio.

Frente a esta situación, el gobierno español ha adoptado un plan de medidas de estímulo económico que se complementó con el plan concertado con los países de la zona del euro adoptado en el mes de octubre para reforzar el sistema financiero y evitar un agravamiento de la deceleración de la economía real. Con este fin creó un fondo para la compra de activos financieros a las entidades de crédito de hasta 50.000 millones de euros para facilitar la financiación a las empresas y familias. Asimismo, aprobó la autorización de avales hasta 100.000 millones de euros en 2008, ampliables hasta el final de 2009, para emisiones de las entidades financieras, entre otras decisiones.

Servicio de Estudios de "La Caixa"
Informe Mensual Núm. 318, Noviembre 2008


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