Coyuntura
económica
Coyuntura
Internacional
Estados
Unidos: A pesar de todo, sigue siendo una economía
dinámica, productiva y flexible.
Los índices bursátiles de todo el
mundo registran caídas históricas
y las perspectivas para la economía global
se han ensombrecido. Estados Unidos difícilmente
evitará una recesión y existe el riesgo
de que sea una de las más profundas de los
últimos 75 años.
La
de Estados Unidos es, de entre las grandes economías
del mundo, la más productiva con diferencia.
El año pasado, el PIB per cápita alcanzó
los 45.600 dólares. Según datos de
la Universidad de Groningen, a tipos de cambio de
paridad de poder de compra, Japón, Francia,
Alemania y Reino Unido se encontraban entre un 25%
y un 30% por debajo de Estados Unidos. La superioridad
de Estados Unidos se puede explicar por su mayor
y mejor utilización del factor trabajo. Cerca
de un 75% de los americanos en edad de trabajar
está ocupado, un porcentaje muy superior
al observado en las grandes economías europeas.
La tasa de paro entre los jóvenes estadounidenses
se ha situado en los últimos años
en torno al 8%-9%, 6 puntos porcentuales por debajo
de la tasa en la UE-15.
Según
el Banco Mundial, el coste de crear una empresa
en Estados Unidos es de los más bajos del
mundo: se tardan 6 días y cuesta poco más
de 300 dólares (0,7% de la renta bruta per
cápita). En general, los trámites
burocráticos que una empresa debe realizar
de manera rutinaria son menos costosos en Estados
Unidos que en la mayor parte de países de
la OCDE. Los niveles de los impuestos también
son relativamente bajos (especialmente para las
personas físicas y pequeñas empresas).
Por último, sería difícil comprender
el liderazgo que ejercen las empresas estadounidenses
en términos de innovación si no fuera
por el nivel de excelencia de muchas de sus universidades,
caracterizadas por una fuerte autonomía de
gestión y un entorno sumamente competitivo.
Según el ranking elaborado por la Universidad
Jiao Tong de Shangai, de entre las 50 mejores universidades
del mundo, 36 son de Estados Unidos. 8 de las 10
primeras también lo son.
No
todo, son puntos positivos. Algunas de las debilidades
más notables incluyen un sistema sanitario
caro e ineficiente que resta competitividad a las
empresas; un sistema impositivo, especialmente sobre
las grandes empresas, excesivamente complejo, y
un sistema educativo público de baja calidad,
especialmente en las grandes ciudades y en los municipios
menos ricos.
No
cabe ninguna duda de que la superación de
la coyuntura actual necesitará de una recuperación
de la solvencia y la rentabilidad de las instituciones
financieras de Estados Unidos –un sistema
financiero fuerte es uno de los fundamentos más
importantes en una economía moderna–
. Cuando ello ocurra, Estados Unidos estará
listo para recobrar su papel de locomotora de la
economía global.
Japón:
menos exportaciones, menos crecimiento.
El PIB de Japón creció un 0,8% interanual
en el segundo trimestre, intensificando una trayectoria
de desaceleración que para muchos ya es de
recesión, al sucederse dos trimestres seguidos
de crecimiento negativo. Taro Aso, el nuevo primer
ministro, está poniendo en marcha un plan
de estímulo fiscal para incentivar el consumo
privado. Pero Japón tiene una importante
dependencia del sector exterior. Sin embargo, Japón
tiene dos ventajas a medio plazo: el menor endeudamiento
de sus empresas, y la competitividad de las mismas,
aunque en el presente ésta se ve dificultada
por la fuerte apreciación del yen. Entre
los indicadores de demanda más recientes
no se ve ninguna luz al final del túnel.
La confianza del consumidor en el tercer trimestre
pasó de 32,3 al nivel de los 31,2 puntos.
Por
su parte, las ventas minoristas volvieron a retroceder
en septiembre. Las ventas de automóviles
se situaron un 14,6% por debajo del máximo
de 2005. El lado de la oferta no ofrece tampoco
ningún bálsamo. La producción
industrial descendió un 4,7% interanual.
Por su parte, la producción industrial de
bienes de consumo retrocedió un 4,3%.
En
el frente inflacionista, los avances del índice
general vienen causados más por la resaca
del encarecimiento de las materias primas, que no
por el vigor de la demanda interna. El IPC de agosto
subió un 2,1% interanual. Sin embargo, los
precios podrían moderarse con rapidez ya
que el índice subyacente, el general sin
energía ni alimentos, registró un
incremento nulo interanual. Esto sugiere que en
los próximos meses, a la vista de la moderación
de los precios de las materias primas, la inflación
japonesa debería tender a valores muy cercanos
al cero sin descartar incursiones en el terreno
negativo. La tasa de paro de agosto repuntó
situándose en el 4,2% de la población
activa.
En
el sector exterior, el superávit comercial
sigue reduciéndose con rapidez hasta un 30,2%
por debajo del nivel del mismo periodo del año
anterior, aunque lo más significativo es
que los datos de aduanas de septiembre y agosto
arrojan déficit, algo que no pasaba desde
1980.
En
este sentido, más que el descenso de exportaciones
a Estados Unidos, lo más significativo es
la fuerte desaceleración de las que van dirigidas
al resto de Asia. Japón depende del decoupling,
la capacidad de las economías asiáticas
de crecer en un entorno de debilidad de Europa y
Estados Unidos, y el problema para la economía
japonesa es que esto parece más difícil
que hace unas semanas.
Zona
del euro: envite financiero sobre la economía
real. La fuerte crisis financiera que se
viene desarrollando desde el verano de 2007 ha alcanzado
tal intensidad que procede preguntarse sobre cuál
está siendo su transmisión a la esfera
de la economía. En principio, existen dos
grandes canales por los cuales la crisis puede afectar
a la evolución macroeconómica. El
primero es el canal del crédito, una variable
cuyo encarecimiento y/o restricción afecta
directamente a la capacidad de las familias y empresas
de financiar sus gastos corrientes o sus inversiones.
El segundo, el canal de la confianza.
El
consumo en la zona del euro está moderando
sensiblemente su ritmo de crecimiento que tampoco
había sido excesivamente alegre en los momentos
más álgidos del ciclo. Las ventas
al por menor descendieron en el promedio de julio
y agosto un 1,7% interanual, empeorando el débil
registro del segundo trimestre (1,6%).
Esta
evolución es paralela a la desaceleración
del crédito a las familias, que pasó
de crecer cerca de un 11% interanual en el primer
trimestre del 2006 a hacerlo menos del 4% interanual
en agosto, y al empeoramiento de la confianza del
consumidor, que en los doce meses que finalizan
en septiembre ha cedido más de 13 puntos.
La inversión muestra claros signos de deterioro.
Cabe
concluir, por tanto, que existe un impacto de la
crisis apreciable en la actividad económica
a nivel interno. Esto deja al consumo público
y a la demanda externa como únicas fuentes
compensatorias de la desaceleración. Por
lo que se refiere al consumo público, las
últimas cifras disponibles, del segundo trimestre,
apuntan a una clara inflexión alcista. La
demanda externa, por el contrario, está sufriendo
más y más a medida que avanza 2008.
En agosto, la balanza comercial suma dos meses consecutivos
en negativo. Los indicadores mensuales disponibles
relativos al tercer trimestre apuntan con cierta
claridad a que el producto interior bruto (PIB)
puede haber vuelto a caer por segundo trimestre
consecutivo. Esta entrada en recesión técnica
puede ser el preludio de unos próximos trimestres
complicados. Aunque la tasa de paro todavía
se mantiene relativamente baja (7,5% de la población
activa en agosto) y lo peor del tensionamiento inflacionista
parece quedar atrás, estos factores son insuficientes
para contrarrestar los amplios signos negativos
de una economía en horas bajas. Como tampoco
se pueden esperar resultados inmediatos de los distintos
programas de ayuda que los países de la eurozona
están planteando para salvar a sus respectivos
sistemas financieros y cuyo impacto sobre la actividad
no se vislumbrará hasta dentro de bastantes
meses.
España:
La crisis financiera internacional agrava la desaceleración
económica. En los últimos
meses, aunque el choque inflacionario de las materias
primas se ha desinflado en parte, se ha producido
un agravamiento de la crisis financiera internacional.
De esta forma, la confianza de los agentes económicos
ha seguido deteriorándose, situándose
el indicador de sentimiento económico en
las cotas más bajas desde la última
recesión de 1992-93. El producto interior
bruto, después de haber anotado un crecimiento
intertrimestral de sólo el 0,1% en el segundo
trimestre, probablemente ya se contrajo levemente
en el tercer trimestre, tal como pronosticó
la Comisión Europea, a pesar de una mejora
del sector exterior.
Los
datos de la encuesta trimestral de la Central de
Balances del Banco de España correspondiente
al segundo trimestre confirman la ralentización
económica del último periodo. Los
últimos indicadores disponibles muestran
que prosigue el debilitamiento del consumo, especialmente
de los bienes de consumo duradero. Por lo referente
a la inversión, tampoco presenta una buena
tónica. En agosto, las ventas interiores
de bienes y servicios de capital por parte de las
grandes empresas sufrieron una caída interanual
del 7,1%. La producción de bienes de equipo
anotó un descenso del 12,9% con relación
a agosto de 2007. En cuanto a la inversión
en construcción, el consumo de cemento descendió
el 26,1% en el tercer trimestre, apuntando a una
fuerte reducción de la inversión en
viviendas.
Desde
la óptica de la oferta, el deterioro de las
expectativas de la demanda interior y exterior continúa
castigando a la industria, cuyo indicador de confianza
siguió descendiendo en septiembre. La producción
industrial sufrió un decremento interanual
del 7,0% en agosto. Los subsectores que registraron
mayores caídas fueron los de bienes de consumo
duradero y los de bienes de equipo.
Respecto
al sector terciario, la cifra de negocios de las
empresas de servicios se redujo el 4,6% en agosto
con relación a un año antes. Las ramas
que anotaron los mayores descensos fueron el comercio
de vehículos (22,7%) y la selección
y colocación de personal (11,0%).
El
turismo registró una disminución del
2,3%, reflejo de una temporada muy discreta. No
obstante, algunos subsectores, como el transporte
aéreo y la investigación y seguridad,
mostraban un notable dinamismo, con alzas del 7%.
En
este panorama, el Fondo Monetario Internacional
publicó recientemente sus previsiones respecto
a la economía española, reduciendo
notablemente su pronóstico de crecimiento
para el año 2009 hasta un retroceso del 0,2%
frente al aumento del 1,2% predicho en julio.
Frente
a esta situación, el gobierno español
ha adoptado un plan de medidas de estímulo
económico que se complementó con el
plan concertado con los países de la zona
del euro adoptado en el mes de octubre para reforzar
el sistema financiero y evitar un agravamiento de
la deceleración de la economía real.
Con este fin creó un fondo para la compra
de activos financieros a las entidades de crédito
de hasta 50.000 millones de euros para facilitar
la financiación a las empresas y familias.
Asimismo, aprobó la autorización de
avales hasta 100.000 millones de euros en 2008,
ampliables hasta el final de 2009, para emisiones
de las entidades financieras, entre otras decisiones.
Servicio
de Estudios de "La Caixa"
Informe Mensual Núm. 318, Noviembre 2008