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A las puertas de MiFID II

A las puertas de Mifid II y del nuevo año, las EAFis tienen mucho camino por recorrer. Las Empresas de Asesoramiento Financiero Independiente conocidas popularmente como EAFIs son, todavía, algo desconocidas en España. Nacieron a raíz de la Directiva Europea Mifid en el 2003 para regular el asesoramiento Financiero. Uno de los principales objetivos de esta directiva es establecer unos estándares de calidad en materia de formación y experiencia para el ejercicio de la profesión. Lo que pretende no es, ni más ni menos, que garantizar y acreditar la prestación de un servicio, como ocurre en otras profesiones.

El futuro, no tan lejano, pasa por un mayor desarrollo de este asesoramiento financiero independiente, que ya se está ejerciendo y es una pieza clave, aunque sigue siendo objeto de debate en todos los foros financieros. La independencia supone un nivel de compromiso y calidad a la hora de prestar servicios de inversión y ofrecer una recomendación personalizada, adaptada al perfil inversor en función de sus necesidades.

En este marco, son pieza fundamental las EAFIs (Empresas de Asesoramiento Financiero Independiente) que han supuesto un gran avance hacia la regulación del asesoramiento financiero, contemplado en su estricta definición; pero a pesar de ello, siguen existiendo determinadas controversias, sobre todo a la hora de aplicar retrocesiones y mantener el apellido de independiente, pieza angular de la Directiva. No acaba de quedar claro qué tipo de comisiones deben o no percibir estas entidades. La propuesta está sobre la mesa a través de MiFID II, que intenta arrojar algo de luz en este punto, y establece que el asesor independiente “no aceptará ni recibirá honorarios, comisiones ni otros beneficios monetarios abonados o proporcionados por un tercero o por una persona que actúe por cuenta de un tercero en relación con la prestación del servicio a los clientes”. En definitiva, no es más que una profesionalización del asesoramiento financiero, reforzando la independencia en la toma de decisiones, generando transparencia y confianza. Esta prestación de servicio va mas allá de una compra o venta de acciones o fondos de inversión, supone realizar al cliente un estudio y planificación financiero-fiscal de su situación patrimonial en función de su perfil de riesgo y teniendo en cuenta sus necesidades presentes y futuras.

Si una cosa nos ha enseñado esta crisis, y lo hemos vuelto a ver en este final de año extremadamente volátil y complicado, es que nunca hay que dar nada por supuesto, sobre todo en materia de riesgos.

Volver a replantearnos las diferentes formas de planificar, actuar y asesorar, van a ser clave de éxito para el futuro, tanto desde el punto de vista del inversor como del asesor. Una formación adecuada, como la ofrecida por el Programa de Asesoramiento Financiero impartido en la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros a partir de enero, saber escuchar y comprender qué es lo que realmente quieren los clientes en función de su perfil, fomentará un asesoramiento proactivo, multidisciplinar y personalizado. En definitiva, de Calidad que generará confianza y sobre todo rentabilidad.

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