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Alfabetización financiera

En 1990, la Generalitat Valenciana, la Bolsa de Valencia, y las principales instituciones fundaron la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros con el objeto de mejorar la cultura financiera de la Comunidad Valenciana.

La educación financiera mejora la comprensión de los productos y mercados por parte de los inversores, ya sea con información sobre los productos financieros, formación sobre cómo funcionan los mercados, o bien un asesoramiento independiente. Un consumidor bien informado sabe dónde obtener ayuda con el fin de mejorar la rentabilidad de sus inversiones, o ser más consciente de los riesgos y oportunidades que representan sus decisiones.

Todos los días realizamos actividades relacionadas con el dinero, como abrir una cuenta bancaria, contratar el seguro del coche, comprar acciones en bolsa o simplemente, decidir entre pagar al contado o con tarjeta, que requieren una correcta comprensión y valoración. Estas decisiones necesitan una información y una formación adecuada que no siempre está a nuestro alcance, y si lo está, es de muy difícil comprensión.

La tendencia más actual es incluir la educación financiera en los colegios. Una educación para la ciudadanía bien podría incluir la formación necesaria para entender la economía financiera. Saber qué es un banco o la necesidad de acudir a un asesor financiero son conceptos que cualquier niño puede aprender.

Pero nos encontramos con una población adulta que ha carecido de formación financiera en su educación escolar ante una creciente oferta de productos financieros cada vez más complejos, y a veces, arriesgados. Se contratan hipotecas a cincuenta años a tipo variable en las que además de la firma del titular se pide la de su hijo. ¿Está afectando esta decisión del titular al crédito que tendrá su hijo cuando, al acabar sus estudios quiera comprar su propia casa?. ¿Es correcto que para mayor seguridad del banco se paguen por adelantado todas las primas del seguro de vida asociado al préstamo hipotecario?. Son dudas que podemos resolver con información sobre las condiciones del préstamo, siempre que seamos capaces de interpretarla. En caso contrario, debemos acudir al asesor.

Las asociaciones de consumidores informan sobre los derechos a sus asociados, así cómo a reclamar frente al intermediario financiero, pero tan importante o más es conocer el mercado y los productos financieros. La educación financiera es algo complementario a la protección del consumidor. Con ella podemos manejar un lenguaje que nos sitúa al mismo nivel del banco y nos permite decidir con autonomía también en lo financiero. Podremos entonces dar al banco instrucciones más claras y precisas, que eviten la discrecionalidad de los mandatos en blanco.

Con una información y formación adecuada los inversores serán más conscientes de las distintas oportunidades, y se acercarán al mercado con más naturalidad, más confiados en no verse sorprendidos en su buena fe. Por ejemplo, superarán el miedo al riesgo de adquirir acciones de la filial de un grupo que más tarde la matriz decide dejar en vía muerta, o de adquirir productos financieros que creíamos de inversión, y eran simplemente comerciales, carentes por lo tanto de las garantías que ofrece el mercado financiero.

La educación financiera se ha convertido en una prioridad para los países más avanzados. El desarrollo de los mercados financieros necesita contar con la confianza del consumidor cuyo alimento es su habilidad para comprender el funcionamiento del mercado. Así lo ha manifestado el G-8, grupo de los ministros de economía de los países más desarrollados, en su reunión de San Petesburgo del pasado 10 de junio, al reconocer “la importancia de una mejor educación y alfabetización financiera para mejorar la habilidad de la gente en el uso de los servicios financieros y en la adopción de decisiones eficaces en relación con su bienestar presente y futuro”, con respaldo explícito al ambicioso proyecto de educación financiera de la OCDE.

En Estados Unidos, existe una Comisión Nacional de Educción y Alfabetización Financiera que coordina la actuación de los distintos supervisores y agencias federales relativas a la información y formación de los inversores. En España, además de la Web de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros y la de la Bolsa de Valencia, los supervisores financieros ofrecen páginas en internet y publicaciones dirigidas a la formación de los inversores. La CNMV dispone de un Rincón del Inversor, con información y orientación al inversor, y sus guías al inversor son un modelo a seguir. A su vez, el Banco de España cuenta con un Portal del Cliente Bancario. También el Tesoro Público nos instruye en cómo operar en Deuda Pública. En seguros, la información se limita a los mecanismos de protección del asegurado.

Pero además de las páginas electrónicas, las actividades informativas y formativas presenciales son necesarias y muy demandadas, debido a la creciente complejidad e innovación de los mercados, generadores de plusvalías pero también de una creciente desolación para sus usuarios, desbordados por el volumen de información y un mensaje, a veces, hostil y refractario, y recientemente sensibilizados ante el escándalo de Forum y Afinsa.

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