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Años Dorados para el Capital Riesgo

La revolución ha llegado a la industria española del capital riesgo. De ser un sector prácticamente desconocido, que nació en Galicia en 1972 y que hasta finales de los años ochenta estuvo dominado por entidades parcialmente públicas, actualmente ha pasado a consolidarse como una alternativa más de inversión privada, e incluso, a ocupar portadas de periódicos de información general.
Los anuncios de grandes operaciones, impensables hace unos años, como la compra, de la central de viajes Amadeus por 4.000 millones de euros o la participación de entidades de capital riesgo en la adquisición de Auna, han popularizado esta forma de financiación. Un avance que se explica sobre todo por los cambios en la cultura empresarial del país y por el entorno de globalidad en el que estamos inmersos.
Hasta hace relativamente poco tiempo, el tejido industrial español no permitía imaginar megaoperaciones como las que se vienen realizando desde hace ya algunos años, sumado a la persistencia de unos tipos de interés históricamente bajos y una agresiva política de los proveedores de deuda.
El pasado mes de octubre, la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo ASCRI, en colaboración con webcapitalriesgo.com han publicado una serie de conclusiones respecto de la evolución del sector en el presente ejercicio. Si 2004 fue un año histórico por lo que a este tipo de instrumento de financiación se refiere, el 2005 parece que va a ser un nuevo punto de referencia, puesto que además vendrá seguramente acompañado de nueva Ley, que actualmente se encuentra en el Senado.

Según el estudio publicado, a 30 de septiembre de 2005 el volumen de inversión estimado ascendió a 2.075 millones de euros, lo que supera en un 5% el importe total registrado en el año 2004, que ascendió a 1.976 millones euros, suponiendo un incremento del 140% con respecto al mismo periodo de 2004, una cifra desde luego especialmente llamativa.

Otro de los aspectos relevantes y que están marcando la evolución del sector del capital riesgo en España, es la exclusión de compañías de los mercados de valores. Hay que recordar que, tradicionalmente, el capital riesgo es una fuente de financiación para compañías no cotizadas, estableciéndose como alternativa de desinversión la salida a bolsa. Pues bien, en el presente año, hemos asistido a la exclusión de tres compañías, el Grupo Recoletos, por parte de Investindustrial, Mercapital y Providence Equity Partners, Amadeus cuya exclusión ha sido llevada a cabo por los fondos asesorados por BC Partners y Cinven y por último, Cortefiel por parte de CVC Capital Partners, PAI Partners y Permira.

Hay que destacar, asimismo, otras operaciones, de menor tamaño que han sido efectuadas o que se encuentran en proceso de cierre en el presente ejercicio, como son la compra de Famosa por Vista Capital a las entidades de capital riesgo AC Desarrollo, Inveralia y Torreal; los gimnasios Holmes Place por parte de Mercapital y Nmas 1, la compra de Mivisa por parte de CVC, entre otros. En total en lo que va de año, y hasta el 30 de septiembre, se han realizado 349 operaciones, si bien las previsiones apuntan a que se alcanzará el número del pasado año, es decir 483 operaciones.

Los datos apuntan a que los indicadores de inversión, desinversión y captación de nuevos recursos superarán con holgura los anteriores máximos registrados, debido, fundamentalmente, a la intensa actividad de las firmas paneuropeas que operan en España. Asimismo, la evolución positiva de la actividad del sector se muestra a través del creciente número de entidades de capital riesgo que ha iniciado su actividad.

Cabe señalar también, el aumento del número de operaciones realizadas en España, participadas por entidades de capital riesgo extranjeras. Prueba de ello, es que las últimas realizadas, han contado en su mayoría con fondos extranjeros.

A este respecto existen diversos motivos, según los expertos, que han motivado el interés de las inversiones en España. Por un lado, la situación del mercado financiero y particularmente del sector empresarial, es decir, que actualmente nuestro tejido empresarial se encuentra saneado, los tipos de interés se sitúan en mínimos históricos, así como el mercado bursátil español está alcanzando máximos históricos, acompañado de una elevada liquidez.

Pero por otro lado, nos hallamos en un proceso de globalización en el que las entidades de capital riesgo buscan oportunidades de negocio más allá de su zona geográfica, de manera que su círculo de circunscripción se encuentre limitado en menor medida, siendo actualmente las diferencias culturales un obstáculo menor a la hora de acometer una inversión.

Por otro lado, el tamaño de las operaciones obliga a que tengan carácter sindicado, es decir que varias entidades de capital riesgo, participan conjuntamente en la operación, a diferencia de lo que ocurría tradicionalmente en la que una sola compañía se aventuraba en la inversión. Los expertos afirman, según los motivos aducidos por los gestores, que alcanzar acuerdos de este tipo les permite encontrar capacidades complementarias de mejora y aprendizaje.

Tanto el 2004 como el 2005 han sido años de esplendor para el capital riesgo, si bien es necesario que las cifras sigan creciendo -ya que debemos recordar que se partía de cifras muy bajas-, y que se encuentre el equilibrio y estabilidad. El día que deje de ser noticia en las primeras páginas de los periódicos que “el capital riesgo crece en España”, significará, sin duda, que ha alcanzado la madurez necesaria y que ha conseguido ser una alternativa para las empresas, dejando de ser el “patito feo” de las fuentes de financiación.

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