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Atmósfera en positivo

Las tormentas y borrascas empiezan a disiparse. Tras siete años con resultados negativos, las perspectivas que arroja el Barómetro de Empresas elaborado por Deloitte reflejan una tendencia en positivo. Este estudio, radiografía de la realidad económica española a través de una muestra representativa de sus compañías, registra que el 61% de los encuestados esperan que la economía mejore en los próximos meses, un 47% augura incrementos en su producción/facturación, un 65% espera aumentar su rentabilidad y un 57% elevará su inversión.
Esta atmósfera sin precipitaciones se basa en una mejora de todos los indicadores de tendencia durante el segundo semestre de 2013, especialmente en producción/facturación e inversión en los que el 50% han manifestado incrementos. Por su parte, el empleo muestra los primeros síntomas de mejoría según la muestra. En este sentido, asciende el porcentaje de empresas que esperan mantener el número de empleados en los seis primeros meses del año hasta un 56%, y disminuye en diez puntos, hasta el 27%, los que creen que menguarán su fuerza laboral. No obstante, las previsiones de incremento de plantilla son conservadoras, tan sólo un 17%.
Sobre los indicadores de evolución económica, sólo el 16% consideró que la economía española había empeorado en el segundo semestre de 2013, para este año esa tendencia en positivo se mantiene en el primer semestre, con un 61% de la muestra que confían en que la economía española mejore. En esta línea, un 42% augura que la recuperación se produzca en 2014, un 33% en 2015, y un 25% lo retrasa a 2016.
Por otro lado, pero siguiendo con el cariz positivo, según datos del Instituto Nacional de Estadística, el número de deudores concursados en el cuarto trimestre de 2013 disminuyó un 15,4% respecto al mismo periodo en 2012. Al parecer, un cambio de tendencia, que esperamos prosiga. Sin embargo, habrá que ser más flexibles para seguir creciendo o simplemente sobrevivir a las mareas que todavía pueden llegar. Tenemos que estar dispuestos a cambiar según soplen los vientos de la fortuna y según vengan las cosas. Tan sólo “prospera aquel que se adapta a los tiempos que corren, y de la misma manera, fracasa quien actúa contracorriente” (Maquiavelo).
Las empresas que no dispongan de personal específico, capaz de adaptarse a los cambios y afrontar una mayor digitalización de los negocios, se arriesgan a adentrarse en un proceso de desventaja competitiva respecto al resto de operadores de su sector. Será necesario optimizar todos los procesos, actuar con diligencia, gestionar el progreso y persistir con un mayor esfuerzo, sentido común y tenacidad. Han cambiado los tiempos y los temporales ya no son como eran, no es suficiente con un cambio de tendencia, la flexibilidad y la apuesta por una formación que amplíe el campo de visión se confirman como caminos a seguir para la supervivencia en una atmósfera de presiones variables.

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