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Bailando al Son de la OPEP

En estos tiempos que corren, con todopoderosos mercados líquidos y volátiles parece mentira que se permita desde los gobiernos participantes en el G7 la pervivencia de un cartel como el de la OPEP, con un control orquestado de los precios del petróleo a nivel mundial, artificialmente mantenidos en la banda de los 22-25 dólares/barril brent.

Parece mentira que este grupo de países dispongan de suficiente poder para llevar a cabo sus maniobras en una economía globalizada, desintermediada y cada vez menos defensora de la intervención de mercados.

Pero así es, y acaso lo sea por lo bien que realizaron el embargo, disciplinando al resto de economía sobre lo que eran capaces de hacer.

Buena prueba de ello fue su recorte de producción de mediados del pasado mes de septiembre, que convulsionó al resto de mercados y puso en un jaque las posiciones en contado y en futuro de inversores profesionales y aficionados.

Esta decisión de la OPEP, como otras llevadas a cabo con anterioridad se planificó cuidadosamente, y para que tuviera la máxima repercusión, se llevó a cabo por sorpresa y contundencia suficientes para pillar con el pie cambiado a los inversores institucionales (gestores de fondos) y como aviso a la economía norteamericana de que la bajada continuada del tipo de cambio del dólar en lo que va de año debía llegar a su fin por perjudicar las exportaciones de este cartel (referenciadas al billete verde).

Sin embargo, lo más sorprendente de este cartel, en apariencia virtual, pero en la práctica muy real, es que consigan despistar suficientemente bien al mercado del petróleo como para que las predicciones futuras sobre este mercado resulten de lo más difícil, junto con el mercado de divisas.

Estos dos mercados comparten algunos de sus principales atributos, ya que son los que antes y mejor reflejan la incertidumbre económica, y su carácter volátil y vertiginoso hace que sus vaivenes sean temidos ante las noticias recién llegadas, por lo que suelen estar en el punto de mira “por si acaso”.

Además de ello, sin que nadie sepa como ni porqué, en numerosas ocasiones, sus movimientos causan efectos sobredimensionados en el resto de mercados, y tales sobrereacciones pueden llegar a desestabilizar tendencias de crecimiento consolidadazas de otros mercados por generar miedo o simple desconfianza.

Así pues, estos mercados, aunque no se opere en ellos, pueden resultar temibles para el común de los inversores por su correlación con el resto de mercados, y este factor los hace incluso más poderosos.

Pero, centrándonos en el caso del mercado del petróleo, su complejidad esta bastante relacionada con las peculiaridades antes referidas, es decir, el control de los precios de oferta por parte de un cartel, y el consentimiento obligado de los países demandantes de dicho control, pudiendo llegar a afirmarse que el oro negro ha sustituido como commodity favorita al oro en cuanto hay una crisis.

Si queremos profundizar un poquito mas en aquellos factores que afectan a la configuración de la oferta, podremos decir que son, al menos, los siguientes: las crisis geopolíticas (por existir una elevada concentración geográfica de las reservas en países con inestabilidad geopolítica), el número, el tamaño y el ritmo de las explotaciones, la evolución de las divisas (el dólar), los accidentes en empresas petrolíferas, las reivindicaciones de grupos ecologistas o el marketing de las energías ecológicas.

Si entramos en las principales variables que pueden afectar a la demanda, estaremos hablando de: las reservas (estratégicas, funcionales, probadas, probables y posibles), el ciclo económico del G-7, los hábitos de consumo, las ventas de automóviles, las epidemias, los inventarios, las fusiones de grandes empresas.

Pero si queremos hacernos una idea de los dificultoso de analizar el mercado de los precios del petroleo, no tenemos más que intentar predecir su evolución futura. Llegados a este punto, veremos influencias, al menos, de las variables siguientes: El final de la guerra de Irak, con el nombramiento de un nuevo líder político y el restablecimiento de la calma en este país, la recuperación de la estabilidad geopolítica en Venezuela, con un posible referéndum, el final de los conflictos abiertos en Nigeria, habiéndose establecido un plazo de seis meses a modo de ultimátum para las guerrillas participantes, la recuperación económica de los países asiáticos, la debilidad del dólar, necesaria para la recuperación de este país, debido a sus grandes desequilibrios presupuestarios, la dureza del invierno, la mayor intensidad de las actividades de refino en las explotaciones petrolíferas, el cierre de las centrales nucleares en Japón (a modo de ejemplo, durante los últimos meses se han cerrado 17 centrales), la potencia de las centrales hidroeléctricas españolas (después del periodo de sequía), o la obediencia de México a los dictados de la OPEP, en cuanto a restricciones de producción.

Por ello, no es de extrañar que los profesionales de este sector, hablen de volatilidades implícitas en el caso del crudo del 35% o en el gas natural de hasta un 100%.

A partir de estos datos, parece claro que la operativa en los mercados de contado y plazo de materias primas, por su complejidad, debemos dejarla en manos de profesionales, y el ciudadano medio, ante los gráficos de evolución de los precios en materias lo mejor que puede hacer es ser consciente de sus limitaciones. Todos los mercados no son para todos.

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