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Banca en la sombra

La conocida banca en la sombra cobra luz y protagonismo. Lejos de ser un concepto sombrío, ha llegado para quedarse y ganar importancia. Este tipo de financiación no otorgada por un banco canaliza el dinero de inversores a la economía. Existen multitud de acepciones para la conocida también como banca alternativa, podemos hablar de financiación directa, direct lending, financiación alternativa, crowd lending, mercados privados de bonos, o Private Placement Market, etc. No obstante, hay que diferenciar cada denominación, en cuanto a objetivos, retribución, instrumentación y garantías.
En Estados Unidos la banca ya solamente proporciona el 50% de los créditos y préstamos empresariales según datos de este mismo año. En cualquier caso, estas alternativas suelen ser un complemento de la financiación bancaria y no han llegado a España para sustituirla. Al igual que para una empresa no es bueno depender de un solo proveedor, es necesario diversificar también las fuentes de financiación porque los bancos, los mercados o los inversores no siempre están disponibles cuando se les necesita. Desde el inicio de la crisis, muchas compañías han experimentado dificultades para seguir creciendo al encontrarse claros límites en el acceso a líneas de financiación tradicional. El mercado financiero actual ha cambiado, la reestructuración de bancos y cajas ha hecho que por un tiempo no se conceda la financiación que necesitan las empresas y por tanto se tengan que desarrollar otras alternativas de financiación. Fusiones de entidades financieras españolas han reducido el monto de líneas que los directores financieros tenían a su disposición, y aunque se están efectuando claros esfuerzos en la concesión de crédito, España se está sumando de forma paulatina a la tendencia europea y norteamericana de diversificación de los proveedores financieros.
Financiación de socios/accionistas, financiación pública a través de préstamos participativos (ICO, ENISA, IVACE), financiación privada profesional, fondos de deuda, crowlending, bonos y el MARF, son algunas de las opciones a estudiar. En todo caso, hay que conocer los esfuerzos en la política legislativa para fomentar la financiación no bancaria, aunque queda un largo camino por recorrer. El Proyecto de Ley de Fomento de la Financiación Empresarial introduce importantes novedades en la regulación del preaviso de disminución del flujo de financiación, la “información financiera-pyme”, la emisión de obligaciones o las plataformas de participación alternativa, sin embargo, todavía habrá que avanzar más.
Para tratar de dar respuesta a preguntas como de qué manera puede la financiación alternativa mejorar la capacidad de obtener recursos para mi empresa, qué operadores ofrecen este tipo de liquidez, o el tratamiento fiscal y mercantil de cada una de las modalidades, la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros junto con Bravo Capital organizan una serie de jornadas bajo el título “Alternativas a la financiación bancaria”. En definitiva, una vía para dar luz a la banca en la sombra y con un mayor conocimiento poder elegir las opciones que mejor encajan a cada empresa.

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