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Business Angels: más que capital, un compañero de viaje.

La mayoría de las pymes españolas desaparecen antes de sus tres años de vida por una insuficiencia de capital. Insuficiencia que viene derivada por una de sus tres principales debilidades financieras:

– Dificultades para acceder a la financiación a largo plazo.
– Excesiva dependencia de los recursos a corto plazo.
– Dificultades para conseguir avales.

De hecho, muy pocas empresas pueden obtener financiación en sus etapas iniciales, ni bancaria ni de capital riesgo, ya que incluso las sociedades de capital riesgo muestran un interés decreciente por las inversiones pequeñas (el denominado capital semilla o middle market).

En este contexto, los business angels (inversores privados informales) pueden cubrir este hueco con su propio dinero, acompañando a los emprendedores en los procesos de formación de empresas.

Ahora bien, la mayor dificultad que encuentran, tanto empresas como financiadores informales para beneficiarse mutuamente unos de otros es la de conocerse, ya que sus entornos y expectativas son diferentes.

En el caso de las empresas en proceso de formación, no se dispone de información sobre posibles accionistas (potenciales socios) interesados y a menudo, los enfoques personalistas y subjetivos de “superyo” dificultan el acceso a quienes podrían haber entrado en la operación. El ocultismo, el desconocimiento y el personalismo obstaculizan la presentación en sociedad del proyecto.

Numerosos empresarios se muestran recelosos de mostrar sus ideas por si alguien se las roba, pero quizá deberían ser conscientes de sus propias limitaciones y acercarse a las asociaciones empresariales o a las entidades del sector público especializadas para informarse y formarse antes de dar el salto en solitario y comenzar una empresa sin tener las espaldas cubiertas. Más adelante, si se considera necesario, habrá que buscar aquel socio financiero que mejor se adapte a nuestras necesidades.

En el caso del capital riesgo informal, compartir el proyecto en cierta medida con el socio que nos aporta capital y/o conocimiento parece un proceso justo.

Los potenciales socios no deben percibirse como algo ajeno a la cultura española, sino más bien como compañeros de viaje que deben elegirse tras una meditación cuidadosa. Los negocios siempre se han hecho y se harán a través de amigos, familiares, parientes, conocidos y compañeros de trabajo.

Pero para que estos encajes tengan lugar, habrá primero que alinear las perspectivas y las necesidades a cubrir de ambas partes.

El empresario tendrá que dejar de ver al socio como un extraño, y el socio tendrá que dejar de ver al empresario como un aficionado.

La principal ventaja del business angel para el empresario promotor del proyecto es que le puede aportar expertise sobre su empresa más allá de los fondos. Es decir, le puede hablar de experiencias similares, y ayudar a no caer en los errores que antes cayeron otros. Le puede proporcionar contactos y conocimiento del entorno empresarial.

En agudo contraste con las entidades financieras tradicionales, para las que prestar a una pyme conlleva los mismos costes fijos (análisis y valoración de riesgos, posterior supervisión y seguimiento de la operación) que a una gran empresa, de manera que no suele compensar el riesgo asumido, razón por la que solicitan avales complementarios.

Sin embargo, los empresarios potencialmente interesados en financiar proyectos en ciernes argumentan como principales razones para elegir tales inversiones, además de la del rendimiento esperado (mayor al de la inversión pasiva, siempre que el proyecto salga adelante) el reto personal de comprometerse con una empresa joven y un equipo promotor con ganas.

Ahora bien, la heterogeneidad e informalidad de estos procesos dificulta su interpretación generalistas, ya que sus resultados son muy variables e influenciables por las personalidades del emprendedor y el financiador. Razón de más para que un factor clave del éxito sea la gestión del proceso de inversión, en el cual las relaciones personales entre los inversores y emprendedores juegan un papel tan importante como la aportación en sí misma de la financiación.

En Estados Unidos, país con más desarrollo del capital riesgo a nivel mundial, se estima que la inversión informal (a través de business angels) proporciona cinco veces más financiación a las empresas en fase de arranque que las propias sociedades de capital riesgo. Sin embargo, este tipo de inversiones encuentra todavía trabas para su desarrollo a nivel europeo:

– El entorno fiscal, legal y administrativo.
– La falta de cultura de inversión privada.
– El insuficiente desarrollo de capital semilla en Europa.

Así pues, tarea de todos es apoyar este tipo de iniciativas para fomentar el desarrollo de proyectos empresariales incipientes y por ende, la creación de riqueza y empleo consiguientes.

El desarrollo de la oferta pasará, necesariamente, por asociaciones empresariales más activas en la creación de grupos de trabajo multidisciplinares, que fomenten la información y la formación de emprendedores para que haya menos deficiencias en la gestión empresarial y sepan presentar business plans coherentes y atractivos para la comunidad financiera e inversora.

El desarrollo de la demanda pasará necesariamente, por el fomento de una cultura de riesgo financiero que dé paso a la diversificación en función de la tipología de los inversores. Profesionales e inversores que en la medida en que estén más y mejor formados se atrevan a dar el paso, a pasar de ser ángeles de inversión latentes a convertirse en inversores activos, interesados por financiar proyectos empresariales atractivos y coherentes más allá de los mercados financieros conocidos.

La Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros tratará de aportar su granito de arena, y lo hará porque además de fomentar desde la Administración que haya emprendedores y proyectos empresariales suficientes, se debe fomentar que los proyectos más relevantes encuentren suficiente financiación para seguir adelante, y de la misma manera que no hay dos empresas iguales, las necesidades financieras también cambian en función de los proyectos y las alternativas a considerar pueden y deben estar diversificadas.

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