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Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Como todos los años, os escribo mi carta para hacer balance del año y, por supuesto, para pediros algo. Este año quiero pediros sólo una cosa: FINANCIACIÓN.

Os preguntaréis, porqué hago esta petición tan singular, me he pasado todo el año dándole vueltas a una idea que me permitirá desarrollar un proyecto de futuro, para ello me he estado documentando, sobre cómo la podría llevar a cabo. He asistido a números Foros de Financiación para Emprendedores, concretamente a algunos organizados por el Instituto de la Mediana y Pequeña Industria Valenciana (IMPIVA) junto con los Centros Europeos de Empresas Innovadoras (CEEI) de la Comunidad Valenciana. Estos eventos tienen como finalidad animar y facilitar las iniciativas emprendedoras destinadas a la creación de empresas, mostrando el potencial del tejido económico para albergar nuevos negocios junto a la diversidad y capacidad de los sistemas de apoyo a los emprendedores que sostienen las instituciones. En ocasiones, se presentaban proyectos que luego se convertirán en empresas, y se hace un repaso sobre cuales son las posibilidades de Financiación que pueden tener las empresas dependiendo en que ciclo de vida se encuentren.

Después de mucho pensar, entendí que las empresas de nueva creación, y las de tamaño pequeño, encuentran muchas dificultades a la hora de obtener la financiación más adecuada a sus necesidades. Existe una gran dependencia de la financiación ajena, siendo en la mayoría de los casos a corto plazo, obligando, en muchas ocasiones, a definir el plan de producción en función de los recursos financieros disponibles, perdiendo de este modo competitividad y eficiencia.

En este sentido, la capacidad productiva del tejido empresarial español, y por ende el valenciano, no se está aprovechando adecuadamente, debido a deficiencias financieras provocadas por la gran dependencia de instrumentos de financiación bancaria tradicional. En mi empeño en esta búsqueda, llegué hasta varias alternativas financieras de las que había oído hablar y en las que pude profundizar asistiendo a estos foros. El Préstamo Participativo, los Business Angels o Inversores Privados y el Capital Riesgo, parecían, en principio, que se podían adaptar a las necesidades de mi nuevo proyecto de inversión.

Por ejemplo, el Capital Riesgo está orientado tanto al apoyo en la creación de nuevas empresas, como a potenciar el crecimiento de compañías ya establecidas o la adquisición de paquetes accionariales, con el fin de garantizar la sucesión empresarial.

La voluntad del inversor de capital riesgo, en cuanto a la permanencia en la empresa, (algo que yo me planteaba) se encuentra entorno a un promedio entre 3 y 7 años, permaneciendo el tiempo suficiente en la misma para que madure la inversión, ya que lo que se pretende es ofrecer al empresario una financiación alternativa a los préstamos a corto plazo. El Inversor, no es un socio pasivo, sino que suele en ocasiones, involucrarse en la actividad empresarial, aportando su experiencia y buen hacer, aunque sin intervenir en los procesos de la operativa diaria.

La aportación de los recursos económicos se haría, principalmente, vía suscripción o adquisición de acciones. No obstante, es posible utilizar otros instrumentos financieros que permitan la participación en la sociedad, como pueden ser la suscripción de obligaciones convertibles, la concesión de préstamos subordinados o participativos, u otro tipo de instrumentos de participación.

Continuando con mi peregrinación hacia la búsqueda de Financiación para poder poner en marcha este proyecto y después de recopilar algo más de información, sobre esta alternativa, asistí a diferentes actos donde se presentaban Fondos de Capital Riesgo de orientaciones diferentes. Unos para empresas que están en procesos iniciales de creación como es el caso Comval Emprende, Fondo gestionado por Clave Mayor y participado por el IVF, que tiene como objetivo entrar en empresas que están en las primeras fases (semilla, Start Up y primeras fases de asentamiento) independientemente del sector de actividad empresarial en el que se encuadren; otros como el Fondo Tirant, gestionado por Riva y García y promovido por el IVF, orientado a empresas que se encuentran en periodos algo más maduros de su ciclo de vida, tanto a consolidar sectores existentes, como a fomentar crecimiento en sectores emergentes; o como el Fondo de Capital Gestión de Tandem, orientado a la consolidación de sectores y toma participaciones mayoritarias. Como veis, Queridos Reyes Magos, el capital riesgo esta entrando fuerte en la Comunidad Valenciana en todas sus formas.

Soy consciente, de que tengo que tener muy claro que la idea de negocio es buena y que existe nicho de mercado, y que mi equipo y yo, debemos ser capaces de llevarlo a cabo. Para ello, hemos realizado un análisis de viabilidad del negocio (plan de empresa), estamos intentando buscar recursos, hemos escogido una forma jurídica adecuada y hemos tenido en cuenta todas las obligaciones fiscales que se derivarán de un proyecto de este calibre.

La buena disposición para emprender es esencial. Una sociedad emprendedora es una sociedad que evoluciona con facilidad, que se adapta sin traumas a las grandes corrientes de cambio que vienen impuestas por el entorno aprovechando los elementos positivos y superando los problemas. Una sociedad que crea empresas sin dificultades introduce savia nueva y revitaliza continuamente su tejido económico reforzando su capacidad para competir con eficacia.

Mi petición es, pues, una necesidad para poder empezar la actividad, aunque también sé que esa necesidad inicial, estará presente en un horizonte temporal de largo plazo. Es por ello que, debemos distinguir entre la financiación por deuda, en la que el empresario se compromete a devolver la cantidad adeudada más los intereses estipulados por el uso de los fondos, y la financiación por recursos propios, en la que se reciben aportaciones de fondos en concepto de capital, produciéndose una cesión de parte del accionariado de la compañía, con la posible pérdida de control que ello puede suponer. Además, no debemos olvidarnos de las Ayudas Públicas y de otros instrumentos de financiación que pueden ser complementarios y pueden ayudar en las distintas etapas de crecimiento por las que va a pasar mi nueva empresa.

Sin más me despido, con la esperanza de poder recibir el regalo que os he pedido y con la certeza de pensar que he hecho bien mis deberes durante todo el año. El esfuerzo y la ilusión que he puesto en mi proyecto puede contribuir a la creación de nuevas empresas y el relanzamiento, expansión o crecimiento de otras pequeñas, que constituyen un objetivo fundamental en el proceso de crecimiento de una economía consolidada y sólida. Espero pues que me podáis conseguir para este año mi petición: Financiación.

Un saludo

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