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Ciclos bursátiles

Hace algunas semanas se hablaba en estas páginas de los ciclos económicos, que sin duda, están estrechamente ligados a los ciclos bursátiles. Se suele decir que los ciclos bursátiles se anticipan a los económicos una media de 8 a 12 meses y por lo tanto la Bolsa sería uno de los indicadores denominados “leading”, o dicho de otra manera de tendencia y por lo tanto que se consideran que suministran avances de los cambios en la actividad económica. Una breve definición de ciclo bursátil sería la variación a largo plazo en las cotizaciones de las acciones de una empresa, que dan lugar a una tendencia en la Bolsa de Valores.

A lo largo de la historia se han realizado una gran cantidad de estudios y análisis de los ciclos bursátiles. Los pioneros fueron la Harvard Economic Society realizaron unas predicciones sobre la evolución de los ciclos económicos, pero se equivocaron en la interpretación del estudio realizado en el crack de 1929 afirmando que no existía posibilidad de gran depresión como se había vivido a principios de la década de los años veinte.

Posteriormente se creó en National Bureau of Economic Research, que llegaron a calificar a la Bolsa como el mejor indicador del ciclo. El análisis del ciclo bursátil más exhaustivo lo ha realizado la Fundación para el estudio de los ciclos FSC que tomaron una serie de 200 años comenzando desde 1789. Expertos en la materia opinan que el estudio realizado por esta entidad, es excesivamente tipificador, ya que establece el ciclo bursátil en 41 meses, y por lo tanto, dicho estudio se considera válido como un indicador del momento de inversión más favorable, pero no serviría como modelo explicativo de la evolución bursátil.

Remontándonos a la evolución de los mercados bursátiles no cabe duda que la bolsa tiene una tendencia alcista desde sus orígenes acumulando beneficios que superan cualquier otro tipo de inversión, sin embargo como ocurre en la economía que existen periodos de recesión y de expansión, los mercados financieros también tienen ciclos alcistas o también conocidos como “bull market” (toro) caracterizados por momentos de euforia y optimismo en el que se experimentan subidas generalizadas en los precios de las acciones y ciclos bajistas o también conocidos como “bear market”(oso) en los que existe un pesimismo generalizado y los precios de las acciones caen.

Existen diversos factores que influyen en la evolución de los mercados bursátiles, si bien cabe decir que no existe unanimidad de los expertos, que a lo largo de la historia han realizado innumerables estudios sobre dichos aspectos así como en el intento de predecir modelos de comportamiento de los mercados bursátiles.

En primer lugar y respecto de los factores influyentes en la evolución de los mercados bursátiles cabe destacar los tipos de interés. Es cierto que a menudo se tiende a afirmar que los tipos de interés bajos favorece a la Bolsa y por lo tanto la subida de los mercados, ahora bien existen diversas matizaciones ya que en ocasiones se produce el efecto contrario, como ha ocurrido recientemente en los mercados que las bajadas de tipos han ido acompañadas de recortes en los mercados. Ahora bien con carácter general la evolución de los tipos de interés tiene una evolución inversa al comportamiento de la Bolsa.

Los motivos fundamentales son los siguientes: flujos hacia el mercado bursátil: ello se debe a que el aumento de los tipos de interés hace más atractiva la renta fija con menor riesgo, frente a la renta variable que pasa a descontar los flujos de caja futuros, sobre los que se sustentan las valoraciones a una tasa de descuento superior. De la misma forma una bajada de tipos hace que la renta fija pierda atractivo frente a la renta variable que descuenta los flujos futuros a una tasa inferior. Respecto de la deuda de las empresas, una menor tasa hace que sea más soportable para las empresas endeudarse ya que generalmente el coste de la deuda es menor que el coste de los recursos propios.

Otro de los factores clave en los ciclos bursátiles es la inflación, que se puede definir como el aumento de los precios de los bienes y servicios intercambiados, pero también como la pérdida de valor adquisitivo de la moneda nacional. En este sentido en momento de alta inflación coinciden empíricamente con periodos de caídas en las bolsas, si bien este factor, no siempre es coincidente al igual que la relación con los tipos de interés. Una inflación alta no es positiva para la economía porque lleva a una espiral de subidas de precios continuas que dificulta la planificación y el éxito de las inversiones, lo que termina por destruir empleo, afectando a los “bolsillos de los consumidores”.
Otra de las cuestiones clave que el lector, se estará preguntando cuál es la duración de los ciclos bursátiles. Lo cierto es que a lo largo de la historia se han realizado numerosos estudios que intentan identificar y predecir la duración de los ciclos, si bien muchos estudiosos se apoyan en el modelo del “random walk” o paseo aleatorio que dice que los movimientos de las cotizaciones futuros no tendrán en cuenta las informaciones del pasado, y por lo tanto, que no se puede predecir la evolución futura de las cotizaciones. Así en estudio realizado en el cual se analizan los ciclos bursátiles y en la que se comparan varios países la de Unión Europea y Estados Unidos, se observa que los ciclos alcistas, estaría comprendido en horquillas que oscilaría entre los 20 meses que se han dado en Italia hasta los 32 de Francia, por parte los ciclos bajistas oscilan entre los 12 meses de duración de Estados Unidos y 20 meses de duración de Italia.
Actualmente nos encontramos en una etapa bajista y por lo tanto hay que tener cautela a la hora de realizar las inversiones, pero como se ha podido ver a lo largo del artículo, al igual que los ciclos económicos, los bursátiles se suceden a lo largo de la historia, puesto que la relación entre ambos es muy estrecha. Los mercados se encuentran en horas bajas, sin embargo siempre hay que estar al tanto de las oportunidades de negocio, teniendo siempre en cuenta el sentido común, no dejarse llevar por impulsos y dejarse asesorar por los profesionales.

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