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Cómo construir un mundo mejor entre todos: Finanzas Responsables

Los años pasados la FEBF ha ido aumentando sus actividades temáticas enfatizando la importancia de las finanzas sostenibles. Sin ir mas lejos, el pasado mes de diciembre la Fundación participó en el Congreso Global de Finanzas Sostenibles que se organiza con carácter bienal por la Universidad de la Sapienza en Roma.

La crisis covid19 ha sido testigo de un creciente protagonismo de las finanzas verdes en las carteras globales, con aumento de posiciones en los inversores y preocupación creciente por el futuro del planeta y la salud de sus habitantes.

Este mes de julio hemos preparado un MOOC de Finanzas Responsables con partners especializados en los temas incluidos en el curso: ATL Capital, Bankia, Caixa Popular, NAO y Tressis.

A lo largo del curso vamos a compartir con todos los asistentes un viaje hacia las finanzas responsables. Este viaje consiste en cuatro grandes pasos, y comenzará respondiendo a cuatro grandes preguntas.

¿Porqué es importante la sostenibilidad en las empresas, en las entidades financieras, en las gestoras de fondos de inversión y en los consumidores?. Los retos de la sostenibilidad son ineludibles para las empresas.

¿Qué es la sostenibilidad empresarial?. La sostenibilidad es la transición empresarial desde prácticas de producción agresivas con el entorno hacia practicas sostenibles para dejar un planeta habitable a las próximas generaciones.

A partir de ahí, podemos profundizar en las finanzas para ver como trabajar de forma sostenible los inversores (exigiendo y eligiendo) los directivos (supervisando) y los banqueros (promoviendo) de forma sostenible.

El mensaje clave es que nos movemos desde la maximización de beneficios o valor financiero hacia la generación de valor integrado, combinando criterios financieros, sociales y medioambientales (orientación ESG).

En otras palabras, incluir en nuestros cálculos el impacto de las empresas sobre la sociedad y el medioambiente para que el balance sea sostenible a largo plazo.

Viaje hacia la sostenibilidad

1)El primer paso es revisar los retos de la sostenibilidad en el ámbito social (pensemos en combatir el hambre, la pobreza, los salarios bajos, la igualdad de género).

En el ámbito medioambiental (pensemos en el cambio climático, el deterioro de la biodiversidad, cortes de suministro de agua potable).

Las Naciones Unidas ha desarrollado una estrategia global para afrontar estos retos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a cumplir en 2030. Es bueno para darse cuenta de que estos objetivos tienen un impacto a escala global, pensemos por ejemplo en el calentamiento global o el cambio climático, pero también a escala local.

La palabra clave es bioregión, que enfatiza las poblaciones locales, conocimiento y soluciones para los retos sociales y medioambientales a escala bioregional.

2)El segundo paso es ejercer influencia sobre el mundo empresarial real, en el que la producción y los servicios ocupan su lugar. Los problemas sociales y medioambientales están muy relacionados con el proceso de producción, pensemos en la polución, las condiciones laborales.

¿Cómo podemos concienciar a las empresas de la importancia de implementar prácticas empresariales sostenibles?

Existe un papel, por supuesto, para el gobierno a la hora de establecer regulaciones y régimen fiscal, por ejemplo el impuesto sobre las emisiones de carbón. Pero también hay un papel para las propias empresas, a escala individual, a la hora de comportarse correctamente, en el ámbito del gobierno corporativo, tanto a la hora de interactuar con accionistas como con el resto de stakeholders (equipo humano, clientes, sociedad y entorno cercano).

3)En el tercer paso, comenzaremos a analizar el enfoque de la misión empresarial. ¿Qué es lo que queremos que suceda realmente? Revisaremos estrategias y modelos de negocio, para finalizar con el reporting integrado, en el que las empresas analizarán su impacto sobre aspectos financieros, sociales y medioambientales. Solo en este tercer paso incorporaremos las finanzas.

¿Cómo pueden seleccionar las instituciones financieras las inversiones sostenibles?. Estas instituciones financieras incluyen fondos de inversión, planes de pensiones o grandes gestores de fondos, bancos y aseguradoras.

Para los inversores, la cuestión clave es moverse desde la inversión a corto plazo a la creación de valor a largo plazo.

Esto supone cambiar desde el trading diario hacia inversiones a largo plazo, involucrando a los accionistas con buenas prácticas sociales y medioambientales.

Lo mismo sucede con los bancos, con nuevas formas de concesión de créditos y negocios sostenibles y circulares.

Finalmente, las aseguradoras gestionan riesgos a largo plazo y están muy concienciadas, por ejemplo, de la importancia estratégica de reducir el riesgo de huracanes o inundaciones, la importancia de la prevención.

Además de ello, las aseguradoras proporcionan cobertura ante el cambio climático.

4)El cuarto paso es la transición. Las empresas tradicionales (business as usual) en muchos casos no son posibles durante más tiempo. Las empresas que no se adapten a la transición hacia el nuevo modelo de economía sostenible se enfrentarán a la extinción: No sobrevivirán.

Todo esto clarifica las finanzas sostenibles, invertir o prestar bajo un entorno rentable y sostenible.

Las instituciones financieras deberían centrarse en empresas preparadas para el futuro, cordiales con su entorno, ya que el futuro será de ellas; las que no hagan sostenibles sus modelos de negocio no estarán en la foto.

Un ejemplo de ello puede ser la empresa Kodak, que no se preparó para la llegada de la fotografía digital y ahora es una empresa en declive. Prepararse para la “transición” exige un cambio de mentalidad en los ámbitos empresarial y financiero.

Este curso ayudará a los asistentes a tener un pensamiento integrado, y también a generar itinerarios y herramientas subyacentes a todas estas prácticas.

¡Bienvenidos al mundo de la dinámica de la transición!

La parte superficial y depredadora de las empresas tradicionales han desaparecido con las nuevas prácticas emergentes, que afloran desde lo más profundo de la empresa.

Todos podemos aportar nuestro granito de arena en estas prácticas emergentes para crear, entre todos, un futuro más sostenible. La sostenibilidad no va de tener dos coches y que uno de ellos sea eléctrico, tampoco es tener en casa contenedores de colores muy trendy y luego tirar todo junto cuando no nos ve el vecino, sino de los pulmones de nuestros nietos. Con las finanzas sucede algo parecido, hay que descartar productos “aparentemente” sostenibles, y ser muy rigurosos, revisando con métricas adhoc contrastadas la coherencia en la propuesta de valor de los intermediarios.

Los inversores tienen la ultima palabra, seleccionando dónde y cómo invertir a partir de las respuestas a las preguntas planteadas a lo largo de este artículo.

Isabel Giménez Zuriaga

Directora General

Fundación De Estudios Bursátiles y Financieros.

Publicado en: Boletín 304

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