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¿Cómo invertir en Bolsa?

El pasado 29 de junio de 2006 la Comisión Nacional del Mercado de Valores aprobaba el folleto informativo presentado por Bolsas y Mercados Españoles empezando así la cuenta atrás para su salida a Bolsa que está prevista para el próximo 14 de julio.

Todos los medios de comunicación desde hace unos meses se hacen eco, de la Oferta Pública de Venta (OPV) que se va a producir en los próximos días, operación que será un paso más en la integración del mercado financiero español y que le permitirá ganar competitividad respecto de otras bolsas europeas.

Una Oferta Pública de Venta se produce cuando los accionistas de una empresa quieren vender un porcentaje del capital de la sociedad sean cual sean las razones que les motivan a ello, y, además, hacen pública su intención de venta, poniendo el paquete accionarial a disposición de los inversores que quieran adquirir.

Se trata de un cambio de propiedad, por lo que el inversor que decide comprar estas acciones que están en venta pasa a formar parte de la compañía, como socio-accionista.

Entre los motivos por los que se puede realizar una OPV, cabe citar:

• Que una sociedad quiera salir a cotizar en Bolsa y necesite cumplir el requisito de “distribución suficiente” es decir que al menos el 25% de las acciones para las que se solicita la admisión estén repartidas entre el público.

• El deseo de un accionista significativo de desprenderse de un paquete accionarial.

• La colocación entre el público de las acciones propias que la sociedad mantiene en cartera (autocartera). En este caso, la OPV no la realizan los accionistas sino la sociedad.

La venta de acciones de empresas que ya cotizan en la Bolsa suele resultar más sencilla que la de una compañía que es nueva en el mercado bursátil, como es el ejemplo de una empresa que ya cotiza en bolsa y lo que hace es vender la autocartera o bien el caso de la venta de un paquete accionarial grande.

Las OPV eran muy utilizadas por el Estado para privatizar empresas, como por ejemplo en los caso de Telefónica o Tabacalera ya que son compañías conocidas en el mercado y el comprador sabe de antemano sobre qué terreno pisa.

Además, su valoración es más o menos conocida, ya que el precio de la OPV no suele variar mucho del que refleja en su cotización. De esta manera, el riesgo normalmente es menor. Una Oferta Pública de Venta de acciones de estas compañías ya cotizadas se caracteriza principalmente por una operación de marketing, para hacer público el cartel de «se vende» y atraer al máximo número de compradores.

Cuando la sociedad que realiza una OPV entra a cotizar en la Bolsa, se habla de una Oferta Pública Inicial, como es el caso de Bolsas y Mercado Españoles, si bien al ser una empresa ampliamente conocida por el público inversor y por las características propias y peculiares de la compañía no se producirán las posibles desventajas derivadas de una salida a bolsa.

En los casos de una Oferta Pública Inicial, los trabajos de colocación pueden resultar más complicados si la empresa no es muy conocida, pudiendo dudar de la valoración que se estima para la misma, y al existir desconocimiento, el riesgo es mayor. En estos casos, la incertidumbre no tiene por qué ser negativa, ya que la revalorización del precio estimado puede llegar a ser muy elevada.

Las OPV, como ponen en el mercado un gran volumen de acciones y de dinero, suelen buscar como clientes tanto a los inversores particulares, como al llamado tramo institucional, compuesto por empresas o entidades financieras y grandes gestoras de fondos, de pensiones o de patrimonio, sean nacionales o extranjeras.
Desde luego, los inversores institucionales, exigen una información más completa y sofisticada. Dependiendo de la naturaleza de la sociedad que lanza la OPV, los tramos institucional y particular son mayores o menores.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores obliga a los sociedades emisoras de una OPV a que anuncien previamente los porcentajes que van a destinar a los tramos institucional y minorista.

La razón estriba en que si se fija de antemano, la sociedad no podrá utilizar a los inversores particulares como recurso, en el caso de que la demanda no cubra el tramo institucional. Normalmente, hay oferta para ambos tramos, aunque ha habido casos en que sólo se acudió al institucional, como ocurrió en la OPV realizada por Catalana Occidente.
El holding de Bolsas y Mercados españoles, introducirá en el mercado con su OPV el 33% de su capital social. El 40% se destinará a inversores extranjeros, el 30% a los grandes inversores españoles, mientras que el 29,84% se incluirá en el tramo minorista quedando un 0,16 para empleados del 0,16%.
No hay que confundir las OPV con las OPS, (es decir las ofertas públicas de suscripción) que se puede definir como la operación por la que una sociedad ofrece acciones de nueva emisión, producto de una ampliación de capital, como por ejemplo en el caso de Cintra. Su principal finalidad es la captación de recursos para la financiación de proyectos empresariales, por lo que el comprador/inversor de las nuevas acciones debe analizar en qué se van a utilizar los fondos captados por la sociedad, y la rentabilidad esperada de los mismos, así como el riesgo asociado.

Independientemente de estar hablando de una OPV o de una OPS, la Comisión Nacional del Mercado de Valores realiza una serie de Recomendaciones para evitar problemas posteriores en su Ficha del Inversor sobre “Las ofertas públicas de acciones (OPV/OPS)”, a destacar:

• La importancia de consultar el folleto informativo y el resumen de la oferta antes de firmar la orden al intermediario.

• No “inflar” la petición ya que esta práctica puede tener efectos perjudiciales como por ejemplo en el caso que haya menos peticiones de las previstas.

• El intermediario tiene derecho a exigir una provisión de fondos para asegurar el pago del precio de las acciones, por lo que el inversor ya no puede disponer de ese importe desde el momento en que presente la orden.

• Es muy posible que existan un importe mínimo y un importe máximo para la formulación de mandatos y solicitudes.

• En el caso de optar por varias solicitudes en cuentas diferentes combinando titulares, es conveniente informarse de las comisiones de administración y depósito a las que habrá que hacer frente en el futuro.

• Observar el porcentaje de la oferta que está destinada a cada tramo y, sobre todo, si existe la posibilidad de transvase entre los mismos ya que podría ser un indicio de poca aceptación de la oferta.

Por todo ello, a la hora de acudir a una O.P.V. el inversor tiene que tener en cuenta toda una serie de aspectos, de cara a no llevarse sorpresas inesperadas, debe elegir cuidadosamente la entidad en la que llevará a cabo la operación, debe leer cuidadosamente el folleto informativo de la misma, y no hacer caso a la rumorología ya que puede provocar la toma de decisiones imprudentes. Por último, el inversor deberá tener en cuenta aspectos como la rentabilidad que espera obtener, la disponibilidad de los fondos invertidos, evolución futura de la entidad y los riesgos asociados a la operación.

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