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Cómo mejorar la competitividad de las Pymes

Los problemas de financiación han constituido, en la literatura financiera, uno de los temas más debatidos y polémicos. Desde hace algunos años, se ha venido señalando en la mayoría de las investigaciones el creciente papel que juega un acertado sistema de financiación en el crecimiento de las empresas, en especial en las Pymes, que no siempre pueden contar con suficientes fondos propios para cumplir con sus propósitos de expansión. En los últimos años, se ha considerado a la financiación como una cuestión clave para el desarrollo y crecimiento controlado de una empresa.

Las empresas, en general, y las Pymes, en particular, consiguen una parte importante de su financiación externa del sistema bancario. Para las empresas, los préstamos bancarios a medio y corto plazo, suponen una gran dependencia de las condiciones que les imponen las entidades financieras y las hace muy vulnerables cuando surgen problemas puntuales de liquidez y solvencia. Sin embargo, ya se comienzan a vislumbrar cambios de actitud en las formas de financiar y gestionar las empresas. En este sentido, van adquiriendo cada vez más importancia las formas de financiación alternativas, a través del Mercado de Valores, de la Titulización de Activos o del Capital Riesgo. Si bien el grado de cambio es muy paulatino y no avanza al nivel que sería deseable para elevar el grado de desarrollo y madurez, tanto en nuestra Comunidad como en el resto del territorio nacional.
Una parte muy importante del tejido empresarial de la Comunidad Valenciana está constituido por empresas de tamaño medio y pequeño y con carácter familiar. Esto supone, por un lado una ventaja, ya que les proporciona cierta flexibilidad de adaptación al entorno cambiante; pero para aprovecharla las Pymes necesitan disponer de fondos externos, principalmente a largo plazo, para poder realizar sus proyectos de inversión o expansión y así poder conseguir un alto grado de competitividad.

Por ello, también para las Pymes siguen siendo válidas las razones que tradicionalmente se han esgrimido sobre las ventajas que supone la posibilidad de acceder a otras formas alternativas, para obtener capitales permanentes a coste asequible, componer una adecuada relación entre recursos propios y ajenos, o poder establecer un marco para una valoración ‘objetiva’ de sus activos o incluso para una sucesión familiar. Todas estas virtudes son ciertas e interesantes, pero en España no han servido para que las Pymes se decidan definitivamente a “dar el gran salto” utilizando estos instrumentos o nuevas formas de financiación.

Paralelamente, nos encontramos con que en otros países sí se han desarrollado en mayor medida instrumentos financieros tales como la Titulización de Activos y el Capital Riesgo, sirviendo a empresas en proceso de crecimiento o de sectores tecnológicos, necesitadas de financiación permanente para llevar a cabo sus proyectos innovadores.

Los últimos datos publicados por ASCRI (Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo) confirman que el año 2003 ha sido muy positivo para este tipo de operaciones, produciéndose un incremento representativo respecto al año anterior. Sin embargo, se espera que en los próximos años haya un nivel de inversión superior, acercándose a los niveles de otros países europeos.

Existen, además, diversas alternativas para promocionar y posicionar a nuestras Pymes como elementos competitivos dentro de un entorno global como el que nos encontramos. La forma más viable a corto plazo, es comenzar por la Formación y divulgación a todos los agentes intervinientes en la economía, tratando temas de actualidad e información sobre herramientas útiles que ayuden a nuestros empresarios a la consecución de sus propios objetivos. De esta forma, aumentará la cualificación de los recursos humanos, cuyo reciclaje y profesionalización es esencial para el desarrollo y crecimiento de las empresas, y se evitará la fuga de talentos a otras zonas más consolidadas

Desde el punto de vista empresarial, las iniciativas de apoyo deben ir encaminadas a la mejora de acceso y facilidad a los sistemas de información y al desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, facilitando la investigación y desarrollo a través de los institutos tecnológicos. Además, es importante resaltar las iniciativas dirigidas a modernizar los sistemas de gestión en las empresas, aumentando, por tanto, su eficiencia y eficacia, y consiguiendo con ello mayor competitividad en un mercado cada día más global.

El desarrollo de las nuevas tecnologías y los sistemas de gestión deben ser adaptados a las Pymes, con el fin de ser implantados en éstas para facilitar procesos de exportación y de reducción de costes tanto fijos como variables, de forma que les permita consolidarse para acometer proyectos de internacionalización de la empresa, creando así una imagen del conjunto económico-financiero, fuerte y consolidado.

En este contexto, las líneas fundamentales de desarrollo de la estrategia de las Pymes deberían ir encaminadas, al menos, hacia: Formación e Información, Tecnología e Internalización, y requerirán, como mínimo, acceso a fuentes de financiación, cualificación, desarrollo de infraestructuras y materialización de una red suficiente de comunicaciones. Todo ello en virtud de conseguir sus objetivos: ya sean de Inversión, Crecimiento, Gestión, Financiación, Sucesión en la propiedad de las acciones o Valoración, y llegar a un grado de competitividad alto para integrarse en el entorno económico global.

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