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Compartir ideas

Compartimos opiniones, fotos de amigos, de vacaciones o incluso de la familia en diferentes redes sociales. También utilizamos las nuevas tecnologías para comparar precios, marcas o modelos de coches, electrodomésticos y un largo etcétera de utensilios. ¿Por qué no hacer lo mismo con las finanzas? No hablamos de compartir dinero, si no ideas de inversión: Democratizar el conocimiento.
Compartir información es un comportamiento racional, lo hemos hecho siempre con los amigos, y ahora, con las redes sociales, ha alcanzado magnitudes nunca imaginadas. Pero no es algo nuevo, los griegos ya inventaron la dialéctica, que era la manera de llegar a la verdad mediante la discusión y el intercambio de opiniones, tratando de descubrir contradicciones en las argumentaciones del interlocutor. En el caso de las finanzas, la Bolsa siempre tuvo un componente social con los antiguos corros, los agentes, hablaban y compartían opiniones, hoy en día con los corros electrónicos, este componente dialéctico se ha perdido, pero siempre nacen nuevas alternativas, como puso de manifiesto Salvador Más, CEO de Openfinance, en la jornada ‘Tecnologías para mejorar la gestión de carteras’.
Pero, por qué es interesante compartir ideas de inversión. Según Francisco Micó, de Openfinance, hay dos modelos. Por un lado, inversores limitados de capital que comparten ideas para acceder a otras percepciones mejores con el fin de reducir riesgos, y por otro lado, inversores que comparten información privada con el fin de atraer capital adicional a su posición. Sea el motivo que sea, lo cierto es que cada vez hay más plataformas donde participar y compartir opiniones para invertir. Si bien en EEUU es una tendencia mucho más desarrollada, ya que también tienen una mayor tradición en renta variable, en España encontramos, por citar algunos de los ejemplos más importantes, Rankia, Unience, inBestia y la valenciana Impok, esta última posee una potente herramienta de simulación de carteras que permite conocer la volatilidad de la misma en todo momento, así como su rentabilidad-riesgo.
En todo caso, la figura del asesor financiero sigue siendo clave, debido a la creciente responsabilidad del cliente en relación a su futuro financiero, y al incremento de las posibilidades de elección, con productos más complejos que requieren una mayor especialización y asesoramiento. En este sentido, las certificaciones profesionales son importantes porque miden competencias, y garantizan la calidad y excelencia del asesor en un mercado que requiere recuperar la confianza perdida. La formación continua tanto de los inversores como de los agentes es fundamental para un reciclaje de conocimientos. La FEBF prepara para la obtención del título European Financial Advisor (otorgado por EFPA), y también para el Certified Internacional Investment Analyst (otorgado por IEAF).

Lo cierto es que la posibilidad de crear y compartir contenido en la red ha supuesto una revolución en la que la inversión no ha permanecido ajena. Hoy en día un particular tiene gran acceso a información, que le facilita la toma de decisiones, además se rompen las jerarquías gracias a internet y se democratiza el mérito.

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