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El año de la Rata

China ha estado en el ojo del huracán durante 2019, debido a la guerra comercial que ha protagonizado con EEUU, y a las numerosas reuniones con acuerdos cada vez más complejos que no llegaban a materializarse. Sin embargo, comenzó el año con la buena notica de un primer acuerdo entre ambos países, situación que despejó algunas de las incertidumbres que marcaban el rumbo de los mercados internacionales.

 

Sin embargo, el temor a una pandemia provocada por el virus “coronavirus” que se ha extendido, no solo en China, sino también a otros países de Asia, ha provocado que los inversores hayan hecho memoria, reviviendo las consecuencias de la gripe aviar durante el 2003, donde se vieron directamente afectados datos como el PIB de China y  Hong Kong que bajaron respectivamente un 1,1% y un 2,5%.

 

El 25 de enero comenzó el Año de la Rata, curiosamente por su naturaleza, este signo es el que tiene mayor capacidad de supervivencia y adaptación al cambio de entre todos los signos del zodiaco oriental. El contagio va más allá, y las consecuencias se notan en el resto de los mercados de todo el mundo. El gigante asiático representa una cuota más que representativa en la economía mundial y muchos sectores se están viendo afectados. 

 

En Europa, uno de los sectores más afectados es el del consumo, concretamente el sector lujo, valores como Kering, LVMH, Hermés o L’Oreal han sufrido grandes caídas a lo largo de estas semanas. Estas compañías, no solo ven peligrar una disminución de las ventas en sus tiendas sino en las tiendas de los aeropuertos, que representan un porcentaje significativo en sus cuentas de resultados.

 

Los gestores aeroportuarios y las aerolíneas también están sufriendo este efecto contagio, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado adoptar restricciones al tráfico aéreo, por lo que se han cerrado los aeropuertos y cualquier desplazamiento procedente de Wuhan, ciudad china con 11 millones de habitantes que se ha convertido en el foco del virus.

 

Otro sector afectado es el del turismo, donde las principales cadenas hoteleras de todo el mundo han sufrido también los efectos de este virus, sobre todo las más expuestas al mercado asiático, tanto en un sentido como en el otro. Y a medida que el virus avanza, más sectores se ven afectados, como las empresas más ligadas a las materias primas que también están sufriendo las consecuencias. La caída del petróleo y de otras commodities ha repercutido en valores como Repsol, Acerinox o ArcelorMittal. El barril Brent perdió la barrera de los 60 dólares por primera vez en tres meses y el West Texas, de referencia en EEUU, ronda los 52 dólares/barril.

 

En este entorno, la temporada de resultados ha perdido protagonismo y los primeros en publicarse han sido los de la banca. Los datos de Bankia no convencen a pesar de subir su pay-out (porcentaje del beneficio destinado a dividendo) de 50 a 65%; mientras que el Santander obtuvo un 17% menos de beneficio que en el ejercicio anterior debido al saneamiento en Reino Unido y a los costes de reestructuración; si bien, mantendrá su dividendo y su pay-out se situará en el 46,3%, dentro del rango que fijó entre 40% y 50%.

 

Los datos macro también han pasado a un segundo plano. En Europa el índice IFO de confianza empresarial en Alemania ha sido peor de lo esperado, y en España los grandes bancos y organismos de previsión desconfían de los pronósticos del Gobierno, sobre todo en datos como el crecimiento del PIB, la creación de empleo y la reducción del déficit. A pesar de que la tasa de paro ha cerrado 2019 en el 13,78%, el nivel más bajo desde 2008, la creación de empleo se ha frenado en el pasado ejercicio al registrar 402.300 ocupados más, lo que supone la menor cifra anual desde el inicio de la recuperación económica en 2014.

 

La reunión de la Reserva Federal de EEUU no ha traído novedades, no se prevén cambios en los tipos de interés ni a corto ni a medio plazo, destacando una posible desaceleración de la economía china a consecuencia del virus.

 

En el mercado de divisas, el euro sigue en el entorno de los1, 10 dólares y la libra en los a 1,30 dólares, bajo la mirada de la inminente salida del Reino Unido de la Unión Europea.

 

El miedo al contagio ha provocado que parte de dinero vaya de la renta variable a la renta fija, a pesar de que el bund alemán, sigue en tasa negativas (-0,42%) y el bono español a diez años está por debajo del 0,30%, muy lejos del 0,46% con el que cerró 2019, por su parte, la prima de riesgo se mantiene en los 70 puntos básicos.

 

Uno de los más beneficiados en este totum revolutum, ha sido el activo refugio por excelencia, el oro, que consolida máximos desde hace 7 años y se situa en los 1600 dólares la onza.

 

Los efectos del virus chino puede generar riesgos importantes en posibles restricciones en viajes, impacto en el consumo y en el conjunto de la economía. En nuestro país, El selectivo español no consigue consolidar los 9.500 puntos y se mantiene prácticamente plano desde el cierre de 2019. Los valores del índice que se han visto directamente contagiados han sido Meliá, IAG, Aena y Amadeus. Esperemos que se cumplan los propósitos de la Rata y sea capaz de sobrevivir al “cononavirus”.

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