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El camino de baldosas amarillas

Al igual que Dorothy siguió el camino de baldosas amarillas para encontrar al Mago de Oz, no exenta de riesgos en el recorrido, la Unión Europea camina hacia una integración económica y monetaria real. Se ha superado la primera parte del recorrido, creando la Unión Bancaria, que es ya una realidad y ha supuesto un gran avance hacia la integración y supervisión del Sistema Financiero con el fin de restaurar la confianza y proteger a los inversores.

El siguiente paso es la creación de un Mercado de Capitales Único que permita suprimir obstáculos a la inversión transaccional y diversificar la financiación de la economía para mejorar el acceso de las Pymes al crédito.

Esta iniciativa no es nueva, realmente está basada en uno de los principios fundamentales que llevaron a construir la Europa de hoy, la libre circulación de capitales. Este pilar tiene un doble objetivo, ayudar a las pymes a diversificar sus fuentes de financiación, evitando esa tremenda dependencia que tiene con las entidades financieras; y por otro, ofrecer a los ahorradores un espectro mucho más amplio para poder diversificar sus ahorros y maximizar así su rentabilidad.

Además, dos grandes retos tendrá el Mercado Único: por un lado favorecer el desarrollo de nuevos mercados y productos financieros bajo el paraguas de la transparencia y una mayor eficiencia y, por otro, eliminar las barreras legislativas y armonizar las regulaciones para integrar los mercados de capitales consiguiendo una asignación eficiente de capitales en toda la Unión. Esto es más complejo de lo que parece. Cuestiones como el régimen fiscal, los requerimientos de información que se exigen a los emisores, las  leyes de insolvencia y la  normativa contable son aspectos a tratar, conseguir que todos ellos se armonicen y homogeneícen en todos los países, no es cuestión baladí.

Entre las medidas que van encaminadas a alcanzar estos objetivos, se encuentra el fomento de las titulizaciones de calidad, la identificación de medidas que mejoren la información crediticia de las pymes, la simplificación de la normativa de folletos que agilice la emisión en los mercados de deuda, el desarrollo de un marco europeo para colocaciones privadas de títulos emitidos y la promoción de financiación a largo plazo, apoyada en fuentes de financiación tan novedosas como el crowdfunding en todas sus versiones. En definitiva, se busca mejorar y renovar aquellos instrumentos de financiación que pueden ser una alternativa real a financiar  proyectos y reducir la dependencia bancaria que tienen las Pymes.

Es importante, no olvidar que todo ello debe encajar en un puzle donde la protección de los inversores es una pieza angular y, debe ir acompañado de una reducción de costes de creación y comercialización de fondos de inversión y otros productos, que aumenten la eficiencia y garanticen el buen funcionamiento del mercado y de todos los agentes que participarán en él.

Si queremos conseguir nuestro objetivo, debemos encontrar al Mago de Oz,  avanzando a buen ritmo y superando todas las dificultades que encontremos en el camino, que no serán pocas y que constituirán pruebas de fuego que nos acercarán a la realidad. Sólo así, lograremos construir un  Mercado Único de Capitales que sea una realidad sostenible y sólida, y no se quede en un sueño como el de Dorothy

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