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El futuro por venir

Desde 2008 el sector financiero europeo ha realizado un ajuste en su red de oficinas con el fin de adaptarse a las necesidades de servicio. En España, el número de sucursales se ha reducido aproximadamente en torno a 8.000 a mediados de 2013, más de la mitad del ajuste realizado en la zona euro. Además, según datos del BCE, estos ajustes han conllevado la salida del sector de 42.205 empleados entre las entidades financieras.

Ha sido un camino lento y firme el que han realizado las entidades durante este tiempo para ajustar su capacidad instalada. Este proceso se ha visto favorecido por la nacionalización, por necesidad, y posterior subasta de alguna de las principales cajas de ahorros del país. La amplia red de oficinas con las que cuenta España, 7,9 oficinas por cada 10.000 ciudadanos, ya hacía prever este ajuste. Un dato en el que debemos converger con los países nuestro entorno, y motivo para ser optimista con el sector, es la media de empleados por oficina. En España hay 6,3 empleados por sucursal frente a los 13,7 de la zona euro y Reino Unido.

El reto consiste en volver a ganarse la confianza de los ciudadanos por la forma de hacer banca, diferenciando ambas etapas rotundamente. Una posible opción consistiría en extender la red de asesores financieros profesionales en toda la red de sucursales. Estos empleados podrán justificar sus conocimientos sobre productos y servicios de financiación e inversión mediante certificaciones profesiones, por ejemplo EFA (Asesor Financiero Europeo) que acredita la organización europea (EFPA). ¿Por qué es importante la certificación?

Porque con ella, el cliente tiene la garantía de que los profesionales que le atienden disponen de los conocimientos, práctica y experiencia suficiente para poder explicarle el funcionamiento y riesgos de los productos financieros y de inversión según su perfil de cliente; que, a su vez, es uno de los objetivos incluidos en la directiva europea de mercados financieros (MiFID). Este objetivo, unido a la recomendación realizada desde ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados) sobre la idoneidad de los productos comercializados de forma personalizada a clientes, debe de primar sobre el cumplimiento de objetivos de colocación.

La Fundación dispone de dos postgrados que preparan a los alumnos para certificaciones reconocidas en el mundo financiero europeo. Para aquellas personas que tienen como objetivo profesional el asesoramiento a particulares sobre la gestión de su patrimonio se imparte el Programa Superior de Asesoramiento Financiero.

Si bien no existe una normativa aplicable sobre la formación que deben disponer los empleados financieros, se puede leer en la directiva europea de mercados financieros (MiFID) que éstos deben recibir formación adecuada a las funciones que ejerzan. Y además, sería el método más adecuado para diferenciarse del resto de candidatos ante una oferta en el sector financiero.

Quizás ha llegado el momento de que los empleados financieros españoles despunten como los mejor preparados en cuanto a asesoramiento financiero teniendo en cuenta que el desarrollo de este mercado se presenta como el futuro del asesoramiento financiero patrimonial.

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