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El momento de la verdadera RSC

El concepto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en sencilla definición de la UE de 2011, es la responsabilidad de las empresas por su impacto global en la sociedad. Se trata, con el requisito previo del cumplimiento de la legislación, de gestionar los negocios comprometiéndose voluntariamente con la integración en todas sus actividades de la ética y el respeto por los derechos humanos, con las preocupaciones sociales, laborales y medioambientales así como con los intereses de los consumidores.

Entre sus antecedentes y contexto institucional de la RSC en el ámbito europeo conviene destacar la presentación en el 2001 del Libro Verde sobre la Responsabilidad Social de las Empresas, la Comunicación de la Comisión Europea de 2011 sobre la Estrategia renovada de la UE para 2011-2014, las Directivas de 2013 y 2014 sobre divulgación de información no financiera y sobre la diversidad por parte de determinadas sociedades, que deben ser transpuestas al ordenamiento jurídico español.

También en España a lo largo de la última década, se han desarrollado diversas iniciativas de promoción de la materia. En cuanto a medidas organizativas destaca la constitución por RD 221/2008 del Consejo Estatal de Responsabilidad Social de las Empresas (CERSE), órgano asesor y consultivo en materia de políticas públicas de impulso de la responsabilidad social de las empresas. Respecto a desarrollos legislativos explícitos, entre otros, indicar el titulo VII de La ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, artículos 27, 29 y otros de la ley 2/2011 de Economía Sostenible y la Ley 11/2013 que incluye medidas de la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven 2013-2016.

Todas estas iniciativas parece que han tenido su efecto positivo ya que en nuestro país contamos con un buen número de cátedras universitarias específicas, figuramos entre los primeros del mundo en cuanto a generación de informes anuales RSC y se mueve un importante volumen de negocio asociado a consultoría y certificaciones.

Por el contrario, otros indicadores de entidades contrastadas sitúan a las empresas españolas en la cola de los países desarrollados de Europa en cuanto al ejercicio de inversión responsable.

Esta aparente contradicción de los datos quizás obedece a que en estamos en una fase de desarrollo en la que están primando mas las iniciativas de utilización de la RSC como elemento de imagen que su aplicación de forma rigurosa. Pero, aún siendo así y aceptando que en el modelo tradicional de empresa prevalece la rentabilidad a corto plazo, es incuestionable que la reputación corporativa es un elemento de peso creciente en el valor de las empresas.

Un instrumento cualitativamente significativo en el camino de la integración real de la RSC en la actividad empresarial es la Estrategia Española 2014-2020 de RS que, aprobada en Consejo de Ministros el pasado mes de octubre, tiene como objetivo estratégico impulsar y promover la RSC en todo tipo de organizaciones dentro de un proyecto para conseguir una sociedad y una economía más productiva, sostenible e integradora.

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