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El respaldo del FROB

Apenas ha cumplido un año y está en boca de todos. El FROB, Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, cumplirá el próximo sábado su primer año de vida. Sus primeros gateos, que poco a poco se han ido transformando en pasos firmes y cada vez más acelerados, sirven de apoyo a un sistema financiero en plena reestructuración, otorgando máxima seguridad jurídica a las operaciones que se llevan a cabo.

La carrera hacia la reconversión financiera, iniciada con la aprobación del FROB el 26 de junio de 2009, no ha hecho más que empezar. Muchas de las cajas de ahorro, que han sido durante años motor de la economía española aportando ‘gasolina’ a un tejido empresarial atomizado por pequeñas y medianas empresas, para seguir desempeñando su papel necesitan de una reorganización, nuevas alianzas que las fortalezcan y las hagan más competitivas en un contexto internacional donde son poco entendidas. Tras este proceso, su naturaleza seguramente no cambiará, pero sí que serán más fuertes.

El objetivo del FROB no es otro que garantizar y gestionar los procesos de reestructuración de las entidades de crédito y contribuir a reforzar sus recursos propios en los procesos de integración. De este modo, se impulsa la recuperación económica con la máxima prontitud en un contexto de cambio.

En estos procesos de reestructuración ordenada del sector cabe distinguir tres fases. Una primera de búsqueda de una solución privada por parte de las propias entidades de crédito, proceso no regulado en el Real Decreto Ley. A lo que seguiría un siguiente paso de adopción de medidas para enfrentar debilidades que puedan afectar a la viabilidad de las entidades de crédito con participación de los Fondos de Garantía de Depósitos. Y un último salto, que supone ya el inicio de los procesos de reestructuración con intervención del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria.

En el caso de detectar debilidades en la situación económico-financiera de una entidad que pudieran poner en riesgo su viabilidad y determinaran la conveniencia de acometer un proceso de reestructuración, la entidad deberá presentar un plan de viabilidad para superar la situación, o en su defecto el Banco de España actuará de oficio. Este plan tendrá que ser aprobado por el Banco de España, que podrá modificarlo en lo que considerara necesario y contemplará tres posibles actuaciones: reforzar el patrimonio y la solvencia de la entidad, su fusión o absorción, o el traspaso total o parcial del negocio o unidades del mismo. Los apoyos del FROB quedarán supeditados a la ejecución correcta de los proyectos de integración en los términos autorizados por el Banco de España.

Entre los primeros apoyos financieros del FROB a procesos de integración se encuentran los 350 millones de euros a Cajas de Manlleu, Sabadell y Terrassa, los 1.250 millones de euros a Cajas de Catalunya, Tarragona y Manresa, y un tercer apoyo de 525 millones de euros a Caja Duero y Caja España. Pero todavía quedan fondos, su dotación, en principio, es de nueve millones de euros, de los que 2.250 son aportados por los Fondos de Garantía de Depósitos y el resto procederá de los remanentes del Fondo para la Adquisición de Activos Financieros.

La carrera iniciada por el FROB tiene como meta afianzar la recuperación económica, a la que está ligada la creación de nuevos puestos de trabajo y, aunque en un primer momento pueda resultar contradictorio, depende del buen funcionamiento del mercado financiero, y por tanto, de las medidas que se están tomando para facilitar la rápida reestructuración que derivará en una mayor eficiencia.

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