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El valor de mi empresa

El tamaño de las empresas se podría considerar un aspecto clave a la hora de dar el salto internacional pues la competitividad requiere de una posición sólida. En España, un porcentaje amplio de la estructura empresarial está concentrado en pequeñas y medianas empresas. Éstas se ven abocadas a realizar inversiones en la adquisición o creación de nuevas unidades de negocio para alcanzar mercados no naturales. También existe la opción de llegar a acuerdos con socios industriales o comerciales para dar salida a los productos o servicios en otros territorios. Para todo ello, se debe partir de un valor de empresa que permita cuantificar las diferentes formas de colaboración empresarial.

Antes de continuar, se ha de diferenciar dos conceptos que habitualmente se entremezclan: valor y precio. Valor es el importe de partida para la negociación de intercambio de bienes o servicios (El arte de valorar empresas, libro editado Thomson Civitas). Precio es el importe en el cual una operación será pactada en firme por las partes vendedora y compradora. Por ejemplo, el aire que respiramos tiene un alto valor para cada uno de nosotros, en cambio no tiene precio.

Para obtener un valor de la empresa existen diferentes métodos basados en la información de los balances contables: valor contable, contable ajustado, valor de liquidación y valor sustancial. Así mismo, existen diferentes valores que se obtienen de magnitudes que conforman la cuenta de pérdidas y ganancias.

La valoración de empresas no es un mero ejercicio técnico, ni competencia exclusiva de la dirección financiera, es un proceso dinámico en el que resulta fundamental conocer en profundidad todos los aspectos relevantes del negocio, con el fin de evaluar su capacidad de generar flujos de caja futuros. El precio de transacción estará determinado por la capacidad de generar ingresos futuros que permitan amortizar los activos y deudas, incrementados con la rentabilidad esperada.

Conocer el arte de valorar empresas es el objetivo que la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros persigue con su próximo curso “Valoración de empresas” que tendrá lugar a finales de septiembre. A través de casos prácticos con profesionales del sector se expondrá cómo afectan estás técnicas en las finanzas corporativas.

Las finanzas empresariales no son exclusivas de grandes empresas, conocer las herramientas que las organizaciones utilizan en su gestión diaria también se puede extrapolar a las pequeñas y medianas empresas.

Para finalizar, cuando se establezca el precio de la empresa habrá que tener presente el valor emocional con el fin de no dejar pasar un tren que puede ser útil para la viabilidad de la actividad empresarial. El precio será el que el mercado esté dispuesto a pagar por una participación en la empresa.

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