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Existen oportunidades

Todos los días se publican noticias sobre la evolución de la bolsa, pero en qué medida afectan esos datos a las personas que han invertido en ella. Es un mercado que ofrece oportunidades de obtener plusvalías, tanto en situaciones alcistas como en bajistas. Y eso, no quiere decir que cuando el índice (IBEX-35) baje, lo estén haciendo todos los valores.

La mayoría de los inversores cuando entran en el mercado, suelen hacerlo en compañias de mayor tamaño, es decir, aquellas que están incluidas en el IBEX-35. Sin embargo existen otros valores de menor capitalización bursátil, como aquellos que forman parte del IBEX Medium Cap y Small Cap y el resto de componentes del Mercado Continuo. Estos valores pueden ofrecer jugosas rentabilidades y en ocasiones disfrutan de una correlación negativa con respecto a los índices principales, por lo que cuando estos caen, podemos obtener plusvalías al alza con títulos más discretos.

Para realizar bien una inversión debemos tener siempre en cuenta el análisis fundamental y técnico tanto de las compañías como del mercado. Desde mi punto de vista, no puedo entender una inversión en bolsa sin tener en cuenta los dos análisis, ya que uno fortalece al otro.

El análisis fundamental estudiará la situación económico-financiera de la empresa, es decir, solvencia, liquidez, rentabilidad, con el fin de obtener una valoración teórica y así evitar realizar inversiones en compañías cuya viabilidad económica puede estar dañada. Una vez tratados los balances, cuentas de pérdidas y ganancias y de haber realizado un estudio de coyuntura económica y sectorial, podremos realizar previsiones de la evolución de la organización seleccionada, y tomar una decisión algo más razonada sobre la conveniencia de la inversión.

Por otra parte, el análisis técnico nos indicará cuál es el mejor momento para entrar o salir en un valor determinado. Utilizando herramientas estadísticas y de gráficos podremos hacer un seguimiento de las tendencias.

Un aspecto importante cuando invertimos es el plazo, y varias son las razones que nos harán tenerlo presente. La primera y más importante, es el espacio temporal del que disponemos para poder invertir nuestro dinero y otra es, si buscamos una rentabilidad especulativa o sostenible.Trataremos cómo afecta este factor a nuestras decisiones de inversión.

Nunca, bajo ningún concepto, se invertirá dinero que vayamos a necesitar a corto-medio plazo en valores con alto riesgo. Es preferible utilizar para esta liquidez, productos de renta fija (bonos, pagarés, letras del tesoro, etc.), donde si bien la rentabilidad media es más baja, el riesgo de perder nuestro capital es menor.

El otro aspecto a considerar es cuánto estamos dispuestos a esperar para ver el fruto de nuestras inversiones, la rentabilidad. Si ésta se busca en el corto plazo, nuestro riesgo será más alto y será una gestión más especulativa, basada principalmente en el análisis técnico. Por el contrario, si se pretende conseguir un beneficio a largo plazo, la gestión se basará en valores con rentabilidades sostenibles, donde el riesgo y la volatilidad serán menores.

Para poder maximizar la rentabilidad, existe la gestión activa de carteras. Basada en diferentes herramientas, permite sintetizar las necesidades buscadas, de manera que se pueda diseñar el sistema de inversión y posteriormente, valorar los objetivos alcanzados.

Un gestor de cartera lo primero que hará será identificar el perfil riesgo-rentabilidad del cliente con el fin de diseñar la mejor cartera para conseguir los objetivos fijados. En la fase del diseño tendrá en cuenta las características del espacio temporal donde conseguir la rentabilidad y el riesgo máximo asumible por el cliente. Aquí es donde, a través del análisis de los diferentes productos realizará el Asset Allocation o Asignación de Activos.

En función de los beneficios que se quieren conseguir, se ponderarán de manera diferente los productos entre renta variable o fija. Dentro de cada uno de ellos se cribarán los que mejores opciones nos ofrecen para acercarnos a nuestro objetivo. Los mercados financieros permiten obtener rentabilidades tanto cuando son alcistas como cuando son bajistas. Existen diversidad de productos que podemos incorporar a una cartera con el fin de conseguir la mayor diversificación.

Por último, existen diferentes estilos de gestión de carteras (growht, value, blended), cuya breve descripción nos dará más información sobre el método en el que se basan. Estilo growth, es el que tiene un carácter más agresivo, busca oportunidades en empresas con resultados esperados altos, organizaciones que actúan en nueva economía, tecnologías, etc. Estilo value, tiene un carácter defensivo, busca la sostenibilidad de las rentabilidades, es como dar pequeños pasos firmes y seguros, para crear valor de cartera a largo plazo. Estilo blended, son valores que siguen al mercado, son correlativos a la evolución del mercado, mantienen balances saneados y equilibrados y su resultados dependen del ciclo económico en el que se encuentren, es decir expansivo o recesivo.

Siempre hay empresas que puede mejorar sus resultados y por ende, sus activos suben de precio en épocas buenas y malas. Existen sectores económicos que en momentos como el actual de crisis han visto aumentadas sus expectativas debido al crecimiento de la demanda de productos o servicios que presta. Existen oportunidades en cualquier momento, esté la coyuntura económica general bien o esté mal. Lo que hay que definir es nuestro perfil de riesgo y operar en función de él, seleccionando los productos más adecuados a nuestras características y necesidades, teniendo en cuenta siempre el binomio rentabilidad-riesgo.

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