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Financiación para Pymes ICO

Uno de los factores más dinamizadores de una región o país, lo constituyen las Pymes, por su enérgica contribución a la creación de empleo, además de ser una fuente que aporta riqueza y eficiencia al tejido productivo de una economía.

La experiencia, aportación e iniciativa de las Pymes españolas, ha quedado demostrado a través de un estudio que las ha calificado como las más dinámicas de Europa.

Las Pymes representan una parte primordial en el entramado productivo de la economía española, tanto por su participación en el Producto Interior como por el volumen de empleo que son capaces de generar. Además, tienen la ventaja, frente a las denominadas grandes empresas, de ser mucho más flexibles ante la posibilidad de una crisis económica, facilitando enormemente la reestructuración del tejido industrial.

Los problemas de financiación han constituido, en la literatura financiera, uno de los temas más debatidos y polémicos a la vez. Desde hace pocos años, se ha señalado en algunas investigaciones el creciente papel que juega un acertado sistema de financiación en el crecimiento de las empresas, en especial las Pymes, que no siempre pueden contar con suficientes fondos propios para cumplir con sus propósitos de expansión. En los últimos años, la financiación se ha considerado como una cuestión clave para el desarrollo y crecimiento controlado de una empresa.

Desde el año 1993, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha concedido préstamos a través de la llamada “Línea PYME” a más de 246.000 pequeñas y medianas empresas, destinados a financiar inversiones por valor superior a 36.500 millones de euros, y que han supuesto la creación de mas de 380.000 empleos.

La asignación para la “Línea PYME 2003” ha sido de 3.000 millones de euros, superando en un 11% los fondos dotados el año anterior Además se han introducido una serie de mejoras que ofrecen, por ejemplo a las micropymes, unas condiciones más favorables en términos de tipo de interés. Asimismo, se ha incrementado el apoyo a la innovación y modernización tecnológica de las Pymes, eliminando la limitación de inversión para activos inmateriales tecnológicos que existía anteriormente. Por último, se contempla la posibilidad de compatibilizar la Línea PYME con las ayudas que ofrecen las Comunidades Autónomas, con el objeto de mejorar el coste final de la financiación para el pequeño empresario.

La Comunidad Valenciana es una de las más activas en cuanto a gestión y asignación de préstamos derivados de estas líneas. Las tres comunidades a la cabeza son Cataluña (20,9%), Comunidad Valenciana (13,02 %) y Andalucía (10,72%).

Entre los factores que han determinado que esta Línea PYME tenga tanto éxito y sea tan bien acogida por las empresas, se encuentran:

– Generalidad: Llega a todos los sectores productivos.
– Accesibilidad: Se tramita a través de las entidades de crédito habituales, entre las que podemos encontrar: Bancaja, CAM, Caja Madrid, La Caixa, BBVA, Popular, Banesto, Sabadell, y un largo etc.
– Simplicidad en la tramitación.
– Colaboración con las entidades de crédito: las cuales han conseguido realizar una tramitación eficiente de todas las operaciones ICO.
– Largo plazo y tipo de interés preferencial: plazos de hasta 7 años y tipos de interés hasta 2 puntos por debajo de la oferta bancaria tradicional a la que acceden habitualmente las empresas.

Las beneficiarias de estos préstamos, son pequeñas y medianas empresas, que según la definición adoptada por la Comisión de las Comunidades Europeas, deben tener menos de 250 trabajadores, un volumen de negocio anual igual o inferior a 40 millones de euros, o un balance general anual no superior a 27 millones de euros y no estar participada por una gran empresa o grupo de grandes empresas en un porcentaje igual o superior al 25% del capital.

El importe máximo financiable será de un 70% del proyecto de inversión que vayan a acometer las Pymes, teniendo en cuenta que el importe máximo por beneficiario asciende a 1,5 millones de euros. Los plazos de amortización oscilan entre 3 y 7 años, existiendo además periodos de carencia de 1 ó 2 años.

Un aspecto importante es que el tipo asignado por el ICO a los proyectos de inversión, es directamente T.A.E, es decir, las entidades financieras no pueden cobrar ninguna cantidad en concepto de comisiones de apertura, estudio o disponibilidad.

La tramitación se hace directamente a través de cualquier sucursal de Banco o Caja de Ahorros establecida por el ICO en el territorio español. El empresario aportará la documentación requerida en la sucursal donde lo solicite, y se comprometerá a aportar facturas que justifiquen toda la inversión realizada.

La línea del 2003 se ha agotado para este ejercicio durante los 8 primeros meses, prueba de la gran acogida que ha tenido por parte de las Pymes, ya que necesitan disponer de fondos externos, principalmente a largo plazo, en unas condiciones de mercado competitivas para poder acometer proyectos de inversión, ya sea en su fase inicial o en cualquier otra de su ciclo de vida.

Por ello, también para las Pymes siguen siendo válidas las razones que tradicionalmente se han esgrimido sobre las ventajas que supone la posibilidad de acceder a otras formas alternativas de financiación, para obtener capitales permanentes a coste asequible, componer una adecuada relación entre recursos propios y ajenos, o poder establecer un marco para una valoración ‘objetiva’ de sus activos o incluso para una sucesión familiar. Todas estas virtudes son ciertas e interesantes, pero en España no han servido para que las Pymes se decidan definitivamente a “dar el gran salto” utilizando estos instrumentos o nuevas formas de financiación.

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