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Finanzas con corazón

Febrero se ha convertido en el mes del amor, corazones y querubines por doquier invaden nuestras vidas aún sin quererlo. Tal vez por ello, una vez lanzadas sus flechas San Valentín, muchas parejas deciden en estas fechas declararse y dar el salto al altar. Y aunque el “amor no mira con los ojos, sino con el espíritu: por eso pintan ciego al alado Cupido», tal y como argumentó Shakespeare, hay que plantearse la compatibilidad financiera y ponerse de acuerdo en unos objetivos económicos. Y es que, aunque muchas veces suene mal hablar de dinero, los problemas económicos están entre las principales causas de separación y divorcio. Tener los asuntos financieros claros, evitará problemas en un futuro.

La adquisición de una vivienda, establecer un fondo de emergencia, la compra de coche, tener familia, empezar un negocio, continuar los estudios, plantearse la jubilación, o el cuidado de personas mayores, serán cuestiones económicas que habrá que abordar. La financiación de una boda, cuyo coste puede oscilar entre los 10.000 y 50.000 euros, es otra de las materias clave. Desde el punto de vista financiero, no sería muy recomendable acudir a un préstamo para sufragar una unión matrimonial, no obstante muchas entidades ofrecen o bien créditos rápidos, o préstamos específicos para financiar los costes del enlace y la luna de miel. En todo caso, se tendrán que establecer prioridades y fijarse un límite, se puede tener una boda de ensueño sin arruinarse en el intento.

Repartir las responsabilidades económicas será otra de las tareas a realizar en común. Cómo se va a manejar el dinero en la nueva vida en común y ponerse de acuerdo en quién se ocupará del seguimiento de las inversiones o pagar las facturas, será algo a tener en cuenta. En todo caso, ambos tendrán que estar al día de todos los movimientos y conocer dónde están guardados documentos importantes como: escrituras y contratos, pólizas de seguros, información fiscal, datos de cuentas bancarias, o incluso testamentos.

Entre las nuevas responsabilidades: los seguros, como el de vida, salud y accidentes o del hogar, que habrá que revisar para que no tengan duplicidades con las pólizas de seguros individuales. Sobre las cuentas bancarias, será conveniente conjugar las conjuntas con las individuales, aunque siempre prevalezca la vida en común, es oportuno conservar cierto grado de independencia.

Aunque suene poco romántico, el matrimonio supone un contrato económico legal con consecuencias judiciales. El régimen elegido, que se puede modificar en cualquier momento, tendrá trascendencia, no sólo en el peor de los casos de separación y divorcio, sino también en las repercusiones ante terceros como entidades de crédito y acreedores. El Código Civil Español contempla tres opciones: régimen de gananciales, separación de bienes, o de participación. El más adecuado, será aquel que se adapte mejor a la situación de cada pareja. Los cónyuges que no pacten de forma explícita un régimen económico matrimonial, se aplicará el régimen de gananciales, salvo en algunas comunidades autónomas, como la valenciana, que es de separación de bienes. En todo caso, enhorabuena a las parejas que hayan decidido dar este gran paso, que meditado, llenará sus vidas de felicidad.

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