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Inclusión Financiera

Un objetivo que tiene el Banco Mundial para 2020 es lograr el acceso universal a los servicios financieros formales para fomentar la inclusión financiera. Es decir, crear entornos en los que todos los adultos en edad de trabajar tengan la opción de utilizar productos financieros como pagos, ahorro, crédito y seguros  de entidades financieras.  Para hacer efectivo esta propuesta, los avances en tecnología resultan pieza clave en el desarrollo de la propuesta.

Las entidades financieras, conscientes de la necesidad de acercar sus servicios a las rentas bajas, llevan a cabo a través de otros operadores los servicios más básicos y con menor aporte de valor añadido. Es aquí donde se introduce el concepto corresponsal bancario, establecimientos comerciales que prestan operaciones transaccionales (depósitos, retiradas de efectivo y pago de facturas) en su versión más básica, mientras que existen otros que ofrecen productos de ahorro, crédito y seguros, todos ellos en nombre de una entidad financiera con la que han establecido una colaboración. En España tenemos el ejemplo de BanCorreos, un acuerdo entre Grupo Correos y Deutsche Bank para prestar determinados servicios bancarios en las oficinas. Esta línea de atención al cliente permite a los bancos adaptar canales más eficientes en cuanto a costes para ofrecer acceso al sistema financiero a determinado clientes.

La tecnología es sobre la que pivota este nuevo canal de distribución bancaria, ya que el corresponsal bancario debería disponer de terminales de punto de venta (TPVs) conectados al banco a través de líneas de comunicación telefónica, inalámbrica o por satélite. Además, deberá disponer de una cuenta bancaria o de dinero electrónico sobre la que compensar las operaciones, y tener operatoria con efectivo. De este modo, se hacen operaciones triangulares entre cliente – corresponsal bancario – entidad financiera en una u otra dirección, en función del tipo de transacción realizada. En algunos entornos, las personas ven más cómodo dirigirse a su tienda habitual (gasolinera, farmacia, alimentación,…) que a una oficina bancaria, por lo que se ampliará la base de clientes.

Este sistema tiene ciertas ventajas para el establecimiento corresponsal bancario, al poder ligar su marca a la de una entidad financiera reconocida. Además supondrá una nueva fuente de ingresos por la retribución establecida entre las partes. Asimismo, puede mejorar las visitas de clientes o potenciales clientes a la tienda, aumentando la venta cruzada.

Por otra parte, para la entidad financiera permite el acceso a una masa mayor de clientes optimizando la estructura de costes (sin requerir oficina propia) pero también potenciando que sus empleados puedan dedicarse a una mayor atención al cliente y a operaciones que formen parte de su core business.

Este nuevo canal para dirigirse a determinados clientes facilitará los servicios financieros, dando la opción de acceder al crédito con el que llevar a cabo sus proyectos inversión. 

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