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Innovar o no Innovar: ésta es la cuestión

Innovar o no Innovar: ésta es la cuestión.

El término I+D+I, es una de las cuestiones más planteadas y discutidas en los foros, libros y artículos en materia de gestión empresarial en los últimos tiempos. Pero, ¿sabemos lo que hay detrás de estas siglas?:

¿Qué la “I” investigación? Se puede definir como un proceso sistemático, organizado y concreto, cuyo objetivo es responder a una cuestión o hipótesis, con el fin de proporcionar conocimiento e información sobre algo que no se conoce.

¿Qué es el “D” desarrollo? Proceso formado por actividades que llevan a la mejora y/o mantenimiento de bienes y servicios naturales o económicos, con el objeto de aumentar su calidad.

¿Qué es la “I” innovación? Es el proceso en el cual a partir de una idea invención o reconocimiento de una necesidad se desarrolla un producto, una técnica o un servicio que satisfaga esa necesidad y que posteriormente será comercializado. Cuando la innovación se realiza con éxito, se pueden producir los mismos bienes utilizando menores recursos o bienes nuevos o de mejor calidad, constituyendo un elemento importante para el crecimiento económico.

En el entorno actual, la empresa debe sumar estos tres términos de una forma eficiente y para ello potenciará los recursos humanos, los sistemas de información y las capacidades tecnológicas, todo esto dentro del proceso de innovación, que implica la renovación y ampliación de procesos, productos y servicios, cambios en la organización y en la gestión, y una formación continua del capital humano. No es por tanto, un concepto puramente técnico, sino de carácter económico y social.

Otro concepto a tener en cuenta en este proceso es la Tecnología, que desempeña un papel crítico en la competitividad de una empresa y es uno de los factores intangibles que plantea más dificultad en su gestión. El nuevo escenario en el que nos encontramos, se ve identificado con la aceleración del cambio tecnológico y el acortamiento del ciclo de vida de los productos, de ahí la importancia estratégica de realizar una eficaz gestión de la empresa.

La Innovación es el elemento clave que explica la Competitividad, Porter (1990), afirmó: «La competitividad de una nación depende de la capacidad de su industria para innovar y mejorar. La empresa consigue ventaja competitiva mediante innovaciones»

Una Empresa Innovadora logra transformar los avances científicos tecnológicos en nuevos productos y procesos, mediante la adecuada y efectiva vinculación de la ciencia, la tecnología, la producción, las necesidades sociales y requerimientos de los mercados, y posee un nivel de organización empresarial y del proceso productivo tales, que sus ofertas poseen calidad superior o igual a las mejores existentes en el mercado, que les permita cubrir sus costes y obtener beneficios.

Hay que contemplar a la empresa como un “Todo”, donde el éxito depende a menudo del grado de integración de las unidades de negocio, de la estrecha vinculación entre la producción, la comercialización y la I+D, lo que implica una relación directa y estrecha entre lo tecnico-económico-social.

Existen tres factores importantes que impulsan la innovación como una variable determinante en la competitividad:
* Una gran competencia debido a la rapidez y capacidad de adaptación de los procesos de producción.
* Un cambio radical en los productos y procesos provocado por las tecnologías avanzadas de fabricación.
* Un número creciente de evidencias empíricas sobre la necesidad de introducir cambios en la gestión y en las prácticas laborales, estructuras organizativas y criterios de decisión para mejorar la eficacia de las operaciones fabriles y proporcionar nuevas fortalezas competitivas e introducir nuevas oportunidades estratégicas.

Con estos tres factores parece lógico que lo mejor y lo que hay que hacer es Innovar, ventaja competitiva que va a tener mi empresa respecto a las demás y que le servirá de medio para sobrevivir en el mercado feroz en el que estamos inmersos. Ahora bien, la segunda pero no menos importante cuestión es: ¿Cómo vamos a financiar nuestra innovación?. Porque este nuevo proceso de innovación va a llevar consigo una serie de cambios en la organización y una renovación de procesos y productos que van a ser un coste a corto plazo y una inversión a largo plazo.

Por tanto la empresa tendrá que reescribir nuestra primera la cuestión: puedo o no puedo innovar.

Una posible respuesta a esta cuestión, es poder tener acceso a financiación a través de los Préstamos Participativos. Estos préstamos están regulados en Real Decreto 7/1996 de 7 de junio, y en la Ley 10/1996 de 18 de diciembre y son básicamente una operación de préstamo tradicional negociada entre dos partes e instrumentada mediante una póliza. Su diferencia básica radica:

* En el establecimiento de dos tramos en el tipo de interés, es decir, existe un tramo de interés fijo, (porque no depende de la evolución del negocio), que corresponde en la práctica al tipo de interés de un préstamo convencional, referenciado al Euribor más un diferencial que suele ser inferior al de mercado; y un tramo de interés variable, determinado en función de la evolución de la actividad de la empresa, y que en la práctica se asocia o referencia al beneficio neto, al volumen de negocio o al patrimonio neto.

* El prestatario sólo podrá amortizar anticipadamente el préstamo participativo si dicha amortización se compensa con una ampliación de igual cuantía de sus fondos propios y siempre que éste no provenga de la actualización de activos

* Los préstamos participativos en orden a la prelación de créditos, se situarán después de los acreedores comunes.

* Los préstamos participativos se considerarán patrimonio contable a los efectos de reducción del capital y liquidación de sociedades previstas en la legislación mercantil.

* Los intereses devengados tanto fijos como variables de un préstamo participativo se considerarán partida deducible a efectos de la base imponible del Impuesto de Sociedades del prestatario.

Esta una de las múltiples alternativas financieras que existen en el mercado para poder financiar los procesos de innovación que son tan necesarios para nuestras empresas. La integración de la gestión tecnológica y su carácter estratégico ha sido resaltada por Pavón e Hidalgo (1997) como “el proceso orientado a organizar y dirigir los recursos disponibles, tanto humanos como técnicos y económicos, con el objetivo de aumentar la creación de nuevos conocimientos, generar ideas que permitan obtener nuevos productos, procesos y servicios o mejorar los existentes y transferir esas mismas ideas a las fases de fabricación y comercialización”.

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