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Invertir en Vacaciones

En estas fechas de descanso no hay alternativa clara a la Renta Variable, aunque se vislumbre una reducción de la liquidez, por las esperadas subidas de tipos, que puedan afectar a la marcha de los mercados. La rentabilidad de los bonos (en sentido inverso a los precios) no ha subido suficientemente, y las materias primas están en máximos. La bolsa es lo más recomendable, pero con prudencia.

A la hora de realizar nuestra inversión, conviene quedarse al margen de las “utilities” e inmobiliarias porque presentan un cierto agotamiento. Puesto que el precio del petróleo seguirá estructuralmente caro, todo negocio relacionado con el petroquímico tiene buenas perspectivas por eso, recomendamos sobre ponderar todas las compañías petroleras con capacidad de producción. También seria una buena opción, aquellas compañías relacionadas con energías renovables, como alternativa al petróleo. En España, pueden resultar interesantes Gamesa, Elecnor y Acciona.

Otros valores que podrían tener cierto recorrido son: Abengoa, Sniace, Ebropuleva y Tubacex. Conviene apostar también por los “blue chips” Santander, BBVA y Telefónica (con PER muy por debajo de las “small caps”).
Si nos fijamos por sectores, destacaríamos el bancario, atractivo ante subidas de tipos.

Pese al riesgo de que el dólar se deprecie respecto a los niveles actuales, además de la bolsa española se puede empezar a pensar en entrar en el mercado norteamericano. Las economías emergentes con Asia a la cabeza siguen obteniendo rentabilidades record.

No debemos olvidar, que la historia dice que a largo plazo la bolsa es la inversión más rentable, aunque también hay que tener en cuenta algunos factores que amenazan el ciclo bursátil, encabezados por: los precios del petróleo, la tendencia alcista de los tipos de interés (afectando sobre todo a los valores mas endeudados: autopistas e inmobiliarias) y la tensión geopolítica Estados Unidos – Irán. Sin embargo, los inversores llevan varios años conviviendo con este tipo de amenazas que cuando desgraciadamente se han materializado, han tenido a la postre un efecto negativo bastante transitorio en la confianza de empresas y consumidores.

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