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La moda de los convertibles

En los mercados financieros también existen modas. Este año, la última tendencia es emitir bonos convertibles. Las empresas ante la escasez de crédito están utilizando esta fórmula como instrumento de financiación. Como en todo producto financiero que se precie, hay dos partes, el emisor y el inversor, por tanto el análisis de este producto financiero debería examinarse desde el punto de vista en el que nos encontremos.

¿Qué es un bono convertible? es un producto de renta fija que da derecho al cobro de unos cupones durante el plazo que se fije, y a su vencimiento se puede optar por convertirlo en acciones de la sociedad emisora a un precio o con un descuento sobre su cotización que se establecerá en el momento de la emisión, o solicitar la devolución del capital. En algunas ocasiones suele haber períodos intermedios, generalmente anuales donde se puede optar por convertir en acciones antes del vencimiento aplicando un precio o prima de conversión.

Concretamente el producto estrella de este año es el bono obligatoriamente convertible, Entidades como Banco Popular, Banco Pastor y Bankinter han sido los últimos en sumarse a esta moda. ¿Qué diferencia hay con el bono opcionalmente convertible? Este tipo de bonos te dan también derecho al cobro de los cupones, normalmente ofrecen una rentabilidad atractiva, y al vencimiento se convierte obligatoriamente en acciones de la sociedad, por tanto no estás comprando un producto de renta fija, sino renta variable, es decir acciones de la sociedad a largo plazo. Por tanto, este tipo de productos con una rentabilidad atractiva llevará aparejado un riesgo superior al que estaría sometido un producto puro de renta fija.

Dentro del riesgo asociado a un bono podemos distinguir fundamentalmente entre: Riesgo de mercado: podrá variar el precio del bono en relación a la evolución de los tipos de interés del mercado y Riesgo de crédito: vendría cuando el emisor del bono no pudiera hacer frente a los pagos derivados de dichos instrumentos de renta fija. A este riesgo se le añade la posibilidad de que el Banco de España considere que la entidad no cumple los ratios establecidos y no tenga suficientes beneficios para distribuir entre los inversores, con lo que no cobrarían los cupones periódicos.

Por qué las entidades querrían utilizar esta forma de financiarse? Con estos instrumentos pueden fortalecer su balance e incrementar los ratios de solvencia que les exige el Banco de España. Sin embargo el inversor debe ser consciente que está sometido a un riesgo superior y que realmente está comprando acciones, no bonos. Además deberíamos tener en cuenta la liquidez, los convertibles tienen menos liquidez que las acciones, lo que dificulta la venta de los títulos en el mercado secundario, aunque algunas Entidades abren ventanas de liquidez anuales para poder canjear los títulos. También hay que tener en cuenta la prima de conversión que te aplican a la hora del vencimiento.

No existen productos buenos ni malos, cada emisión puede tener características diferentes que conviene analizar, todo depende del perfil del inversor, lo que hay que evaluar es siempre la rentabilidad y el riesgo al que están sometidos, sin olvidar la liquidez y el plazo de vencimiento.

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