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La pandemia y el Silicon Valley

En las películas de Hollywood nos mostraban el éxodo de los refugiados y los subían en barcos en busca de un futuro mejor. En 2020, año de cambios, Silicon Valley no ha permanecido ajeno a ellos.

El teletrabajo de los denominados trabajadores del conocimiento derivado de la Covid19 ha puesto de manifiesto algunos sobrecostes empresariales (sede central, servicios de avituallamiento, parking). Estos sobrecostes pueden ser inmobiliarios pero también fiscales, y algunas empresas tecnológicas con su cuartel general en California están preparando su emigración.

Han decidido cambiar de aires, y ya tienen hecho el equipaje. Por ejemplo, Hewlett Packard, la empresa creada por Bill Hewlett y David Packard en un garaje de Palo Alto en 1939 han decidido mudarse a Houston (Texas), y el gigante Oracle se traslada desde Redwood City (california) a Austin (Texas).

El polémico Elon Musk CEO de Tesla y SpaceX ha anunciado a su vez su intención de trasladarse a Texas y Joe Ionsdale, fundador de Palentic, empresa de análisis de datos y de la gestora de capital riesgo 8VC también abandona California.

Por supuesto, numerosos observadores económicos se han dado cuenta de que el éxodo no es una decisión personal aislada, sino que se ha convertido en una tendencia, y puede llegar a ser una verdadera estampida.

El problema con las estampidas en la sabana africana es que no tienen vuelta atrás, la manada se mueve desde el pánico irracional y no hay quien se atreva a intervenir.

Hay varias razones subyacentes a este movimiento empresarial, y la principal y más obvia es la elevada fiscalidad del estado de California.

Empecemos con el Impuesto sobre la Renta que en el Estado de California es del 13,3%, y del 8% para ingresos gravables entre 45.573$ y 57.824$ para contribuyentes individuales. En contraste, en el Estado de Texas no hay Impuesto sobre la Renta. De forma similar, el Impuesto de Sociedades en California es el 8,84% mientras que en Texas no hay, en lugar de ello se aplica una franquicia fiscal del 1% de media (basada en grandes receptores). Finalmente, California tiene un impuesto estatal sobre las ventas del 7,25% comparado con el 6,25% aplicable en Texas.

Por otro lado, mientras que en California el Impuesto efectivo sobre bienes inmuebles es menor que en Texas, los precios de la vivienda son mucho mayores, eclipsando esta diferencia. El impuesto sobre bienes inmuebles, incluyendo suelo y tasas es del 1% en California, mientras que en Texas es del 1,9%. Pero en California el coste medio de una vivienda es cercano a los 450.000$ unos 4.500$ anuales, comparados con los apenas 2.800$ anuales de Texas, donde el precio medio de las viviendas es de 146.000$.

Las diferencias regulatorias también afectan a la decisión de ubicación de la sede corporativa. Según el Pacific Research Institute, California es el segundo estado con más trabas regulatorias de todo Estados Unidos. El ranking se elabora a partir de numerosos indicadores clasificados en torno a siete categorías laborales (licencia ocupacional, retribución, ausencia de trabas al derecho a trabajar, salario mínimo, seguro médico, seguro de desempleo y regulación de bajas laborales). Cada regulación individual, incluso las más ocultas, como las licencias ocupacionales, genera costes de cumplimiento normativo, y esta barrera es especialmente gravosa para las startups.

También hay grandes diferencias entre las regulaciones sobre el uso del suelo, que restringen su uso residencial, comercial o recreacional. De forma más específica, la regulación de suelo (habitualmente determinada por el gobierno federal o local) previenen o restringen la construcción de viviendas, haciendo más caras las casas. Recientes investigaciones publicadas muestran como California es uno de los estados más restrictivos y Texas uno de los más flexibles en lo referido al uso del suelo.

La Covid19 ha magnificado el impacto de estos gravámenes fiscales y regulatorios, demostrando como numerosas pymes (especialmente pymes tecnológicas), no necesitan la presencialidad para ser eficientes, y puede tener a su equipo humano viviendo lejos de su lugar de trabajo. La estampida del Silicon Valley está asociada a innovaciones tecnológicas como las teleconferencias (Teams, Webex, Zoom). Oracle explicaba recientemente a la SEC como sus trabajadores puede elegir la localización de su lugar de trabajo pudiendo compatibilizar el teletrabajo con presencialidad en la oficina enfocada a determinados hitos.

En cualquier caso, cuando uno se mueve por Silicon Valley se comprueba como los parkings de Apple, Facebook, Google están vacíos. Todavía no sabemos si estas empresas decidirán mover sus emblemáticas sedes en el futuro, pero parece claro que la gran mayoría de sus trabajadores optarán por teletrabajar siguiendo la “nueva normalidad” derivada de la Covid19.Facebook, sin ir mas lejos, acaba de anunciar que el 50% su plantilla prefiere trabajar en remoto.

Entretanto, ¿Qué están haciendo las autoridades californianas? ¿Piensan quedarse de brazos cruzados ante este éxodo empresarial? Las decisiones clave para sus votantes este pasado mes de noviembre eran ofrecer esperanza y cambio. Uno de los cambios era la proposición 15, que suponía una reforma regulatoria que elevaba los impuestos sobre bienes inmuebles comerciales e industriales.

Los votantes podrían ver el efecto de esta proposición 15 sobre la 13, introducida en 1978 que ayudó a mantener los impuestos bajos. A pesar del apoyo del Gobernador Newton a la proposición 15 la mayoría de los californianos sabían que elevar los impuestos supondría un problema para aquel Estado.

De momento las fuerzas subyacentes permanecen, otra empresa del Silicon Valley Zoom Video Communications, impulsada por el crecimiento de las reuniones en remoto no debe caer en la autocomplacencia. Incluso antes de que se retome la ocupación en los parkings empresariales por la distribución de las vacunas, parece que otras empresas pueden dejarse llevar por el “efecto rebaño” y abandonar California a menos que se flexibilicen las condiciones fiscales. Peor todavía, en lugar de sensibilizarse ante el éxodo, los gobiernos estatales hablan ahora de introducir nuevos impuestos, como por ejemplo la denominada tasa sanitaria, ante la emergencia derivada de la covid19.

El gobierno californiano ha fallado a la hora de afrontar el creciente problema de los homeless en San Francisco, y Los Angeles, o incluso los incendios forestales a la hora de ofrecer a sus habitantes calidad de vida sin sobresaltos.

Tal y como dice algún líder tecnológico en pleno proceso de mudanza de sede “todavía amamos California, y confiamos en que las cosas se arreglen”. Si quieren revertir la espantada, parece que ha llegado el tiempo de que sus autoridades encaren los problemas y se pongan a trabajar.

Isabel Giménez Zuriaga

Directora General

Fundación De Estudios Bursátiles y Financieros.

Publicado en: Boletín 309

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