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Liderar hacia la excelencia

Hay mucho escrito sobre ambos conceptos y sus diferencias en un debate que viene de lejos y que ya planteó en el primer cuarto de siglo XX Henry Fayol. A pesar de ello, cada día podemos ver en la práctica de las organizaciones que sigue existiendo confusión conceptual.

Dirigir es un concepto que surgió con la creación de grandes organizaciones y de la necesidad de gestionar su complejidad y que se realiza planificando, presupuestando y controlando.

En cambio liderar, no es dirigir intensamente sino señalar el rumbo y conseguir que todos lo sigan. Es un concepto ligado a la creación y manejo de la cultura empresarial.

Aunque las diferencias conceptuales son evidentes y su forma de actuación distintas, el éxito empresarial depende de su coexistencia. Por tanto no son actividades que se pueden sustituir recíprocamente sino complementarias.

Aunque la historia de todo tipo de organizaciones nos ofrece ejemplos contrarios, una de las confusiones más habituales es asociar liderazgo y carisma. El liderazgo no está relacionado directamente con ser atractivo, popular y simpático, sino que tal como dice Peter Drucker requiere cuatro cosas sencillas: tener seguidores, ser ejemplar, ser responsable y alcanzar resultados.

En gestión tradicional de organizaciones suele existir un desequilibrio entre ambas formas de actuación a favor de la dirección, son organizaciones súper dirigidas que se muestran débiles en el liderazgo necesario para sobrevivir en situaciones de cambio rápido y constante.

Por el contrario las organizaciones de gestión competitiva, son aquellas en las que además de estar bien dirigidas disponen de un liderazgo continuado y colectivo que hace que todos estén continuamente aprendiendo unidos para añadir valor al cliente. Este es el ADN que llevo al éxito a la empresa Toyota y que muchos tratan de imitar.

Este camino para lograr ser organizaciones unidas que aprenden, es un proceso complejo de fases ordenadas en la que el líder formula una visión adecuada, la comunica y da a los empleados el poder y capacidad de actuar sobre dicha visión.

Para ello es imprescindible que las organizaciones que aspiren a la excelencia inviertan, meditadamente y a través de un proceso continuo, en el desarrollo de personas y equipos excepcionales que sigan la filosofía de la empresa.

Con el objeto de apoyar a las organizaciones en sus proyectos de mejora, la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros dispone de un programa multidisciplinar de acciones formativas que, en permanente estado de revisión y actualización, ofrece un abanico opciones orientadas a las necesidades de todo tipo de alumnos, profesionales y organizaciones. Los ponentes, profesionales de nivel en organizaciones de prestigio, desarrollan de forma práctica contenidos que dan respuesta a las necesidades de las organizaciones, especialmente de aquellas que se plantean el reto de ser excelentes.

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