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Los Mercados Emergentes

Desde el fin de los años 70, el mundo se encamina hacia un gran mercado en el cual han sido integrados los países en vías de industrialización. Estos países, que representan aproximadamente el conjunto del Tercer Mundo, han sido llamados “mercados emergentes” debido a las elevadas perspectivas de rendimientos que representan. Estos mercados emergentes han visto esta vía como único medio de desarrollo y como una integración a la economía mundial a través de las inversiones internacionales. Sin embargo, estos países emergentes no han parado de ver crecer su endeudamiento de forma peligrosa estos últimos años.
Los denominados mercados emergentes se podrían definir como las plazas de los países en desarrollo o fase de “maduración” macroeconómica. Cuando utilizamos este vocablo generalmente nos referimos a aquellos de la región de Asia-Pacífico (exceptuando Japón), el este europeo (especialmente Rusia, Hungría, Chequia y Polonia), latinoamérica (con México y Brasil como principales economías regionales) y Sudáfrica. Su comportamiento económico es tan variable como una veleta, sólo apto para inversores dispuestos a asumir altos niveles de riesgo, aunque son considerados por los expertos bursátiles una buena alternativa para que los inversores diversifiquen su dinero, especialmente si la composición de sus carteras les permite hacer frente a algún que otro sobresalto.
Hace unos años se vivía una conmoción en los mercados emergentes. Los inversionistas sacudidos por la crisis de Asia y Rusia se veían confrontados con una devaluación desordenada de la moneda brasileña que amenazaba la estabilidad financiera en toda América Latina. El índice de rentabilidad de los bonos se había reducido, y las economías emergentes tenían que soportar condiciones crediticias muy severas. Los mercados bursátiles de todo el mundo, sufrieron uno de sus peores momentos sucumbiendo ante temores por el aumento de las tasas de interés y un crecimiento económico más lento. Las fuertes ventas en los mercados, daban indicios de que la liquidación bursátil se estaba acelerando, de hecho, los precios de las acciones concretamente desde Moscú a Ciudad de México, fueron los que más sufrieron.
A principios de 2000 la trayectoria de estos mercados cambió de rumbo. La situación de los mercados emergentes presentaba características muy diferentes. El crecimiento de la mayoría de estas economías estaba adquiriendo impulso nuevamente, percibiéndose una notable mejora en la situación financiera. Ya en 2006, los activos de los mercados emergentes se revalorizaron hasta alcanzar máximos históricos. Los inversionistas extranjeros se mostraron ávidos de bonos y acciones de mercados emergentes, de ahí que las valoraciones de los títulos rozaran máximos históricos, o incluso los sobrepasaran en algunos casos. Este entusiasmo inversor se vio favorecido por la continua mejora de los indicadores fundamentales en numerosos países en vías de desarrollo, así como por la mayor apetencia por el riesgo entre los inversionistas. Las valoraciones y retornos históricos hicieron que mucho capital entrara en dichos mercados, y por ello, en los primeros tres o cuatro meses del año ingresó más que todo lo que entró en 2005.

Los expertos apuntan que los mercados emergentes son ahora receptores de inversión, mucho más seguros que hace un par de años, especialmente por la competitividad en los índices de productividad de sus economías respecto a los de regiones más desarrolladas y la concentración de población que demandará servicios de sectores en pleno nacimiento, como las telecomunicaciones y la banca. Los inversores se muestran optimistas acerca de las previsiones de crecimiento en los mercados emergentes. Sin embargo surge la duda de qué se puede esperar de estos mercados a partir de ahora.
Sobre cuál puede ser la evolución en los próximos meses, no existe acuerdo entre los profesionales. Por un lado, tenemos aquellos que en términos generales no ven grandes cambios con respecto al pasado y asocian la pasada bonanza emergente a los precios de las materias primas. Cuando el crecimiento global se deteriore y los precios de las materias primas se desinflen, las economías de muchos de estos países se resentirán gravemente y los índices de las Bolsas emergentes sufrirán caídas violentas. Por otro lado, tenemos aquellos que ven una situación macroeconómica fuerte y sin precedentes, por su solidez, en muchos de estos países, y pocas posibilidades de un desplome de los precios de las materias primas, ya que éstos se sostienen en un binomio oferta demanda favorable en los próximos años.
Probablemente, si tratáramos de acercar posiciones entre ambas partes, se llegaría al acuerdo de que los precios de las materias primas se han visto hasta ahora fuertemente afectados por la especulación. El crecimiento económico global, favorece un fuerte aumento real de la demanda y la situación macroeconómica muestran una salud no vista en anteriores ciclos económicos expansivos.

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