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Los mercados y la historia

A pesar de los buenos resultados de las empresas norteamericanas, la austeridad proveniente de Europa y un dólar más fuerte supondrán un impacto en su facturación, aunque se pueda compensar, en parte, por los ajustes de costes. EE.UU. exporta a Europa tres veces más que a los países emergentes, de manera que uno podría pensar que se están revisando las expectativas de crecimiento para la economía mundial. A pesar de haberse iniciado recortes en Europa, la recuperación norteamericana parece inmune, lo mismo que el crecimiento en los BRIC.
El consenso sugiere que todavía estamos en un ciclo alcista en los mercados, inserto en un ciclo bajista de más largo plazo. Los mercados de renta variable en EE.UU. responden a patrones similares a los de crisis anteriores, de acuerdo con informes de Morgan Stanley. Tras examinar 19 ciclos bajistas en diferentes activos, y concluyeron que, en término medio, estos mercados sufrieron una caída cercana al 57% en 30 meses, seguida de un rally alcista de 71% los siguientes 17 meses. Desde el 11 de octubre de 2007 hasta el 6 de marzo de 2009 el índice S&P 500 cayó un 57,69%. Desde el mínimo de marzo hasta el máximo de abril 2010, el S&P 500 subió un 82,94%.
Aunque el S&P 500 cayó un 14% desde abril hasta su mínimos del pasado 25 de mayo, la corrección media histórica de los mercados alcistas ha estado en torno al 15%, ajuste no infrecuente dada su caída previa. Conviene recordar que los extranjeros continúan comprando en bloque activos norteamericanos (tanto Treasuries como deuda corporativa). Mientras Europa pone orden, Asia sube los tipos de interés para atemperar sus mercados inmobiliarios. EE.UU. lidera la recuperación (pero es un líder con pies de barro) apoyado por una autoridad monetaria acomodaticia centrada en el medio plazo.
Con una tasa de inflación a niveles históricos (años 60), los precios de la gasolina caen en las puertas de la estación más consumista, la de las vacaciones de verano. Y la crisis en el euro ha llevado a mínimos los tipos hipotecarios (el aumento de la demanda de bonos norteamericanos ha bajado los tipos de interés) con un efecto positivo sobre los consumidores yanquis.
Quizás lo más importante es que el informe de S&P muestra como ninguna fase alcista del mercado durante los últimos 60 años ha terminado antes de los 26 meses. Pero los avances, habitualmente extinguidos después de dos años, a menudo siguen con 15 meses más de subida. El tercer año del ciclo político presidencial (históricamente, el mejor periodo para la renta variable) todavía tiene que llegar.
El mínimo del S&P 500 en mayo supuso más de tres veces la desviación estándar, por debajo de la media móvil de los últimos 50 días, históricamente un nivel técnico severamente sobrevendido En consecuencia, parece que se aproxima subidas en verano, y los recientes ajustes estratégicos podrían haber servido, a los más valientes, para tomar posiciones defensivas, siempre y cuando no haya más sustos, escenario poco probable. Precisamente por ello, la renta variable no es apta para todos los públicos.

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