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«Me gusta» la Bolsa

Si la bolsa pudiera hablar diría ‘Me gusta’ Facebook. Una afirmación, que sería recíproca, a las redes sociales también les gusta el parqué. Un salto, que ya dieron el año pasado LinkedIn, plataforma especializada en contactos profesionales, o Renren, especie de versión china de Facebook. Ambas empezaron a cotizar en Wall Street en 2011. También podríamos hablar de Sina Weibo, una especie de copia asiática de Twitter que supera los 250 millones de usuarios y cotiza en Nueva York, o de Mail.ru, empresa rusa de internet con un servicio de microblogs llamado Futubra y que cotiza en Londres.

Una revolución social 2.0 que atrae cada día a millones de usuarios y que ocupará un puesto destacado en el mercado mundial en 2012, ya que el gigante Facebook ha iniciado los trámites de la oferta pública de venta más esperada de los últimos años. La red social creada por Mark Zuckerberg posee 800 millones de usuarios, con su salto al parqué podría captar más de 10.000 millones de dólares y el valor de la compañía alcanzaría entre los 75.000 y 100.000 millones de dólares. Unas cifras impresionantes, que la colocarían entre las mayores multinacionales del mundo, junto a McDonald’s o Amazon, superando la capitalización de Telefónica, la mayor empresa española. Se habla ya de la operación financiera más importante del año en el sector de la tecnología, pero también de la segunda burbuja ‘puntocom’.

Todas estas empresas tienen en común su corta vida -nacidas en los primeros años del 2000-, y su vertiginoso crecimiento. No obstante, no hay que olvidar que las redes sociales dependen de modas, y al igual que quedaron atrás plataformas como Myspace, con el tiempo su crecimiento puede quedarse estancado o incluso decrecer. Muchas de estas compañías causan furor al dar el salto al parqué, pero su evolución posterior es dispar. Invertir en este tipo de negocios tiene riesgos, más tratándose de propuestas nuevas. Si bien, Facebook es el rey de reyes, todo el mundo la conoce, y sus seguidores no paran de crecer por el momento.

En todo caso, estas compañías tienen que luchar por seguir creciendo en audiencia y fidelizar a sus seguidores. Con la salida a bolsa las redes sociales buscan valorizarse para expandir sus negocios, desarrollar nuevos servicios y plataformas, pero también refuerzan su respetabilidad e imagen de seguridad.

A la hora de invertir en este tipo de negocios, habría que analizar de dónde proceden los ingresos de la red social, cuál es su crecimiento, resultados de la compañía, porcentaje de acciones en el mercado y capitalización bursátil, así como quiénes de sus accionistas originales se quedan con la salida a bolsa y cuáles recogen beneficios.

Con el tiempo, los usuarios y sus gustos tendrán la última palabra, porque no hay que olvidar que se trata de una revolución tecnológica, pero también social, y que el modo de interactuar de los ciudadanos también está cambiando. En el caso de Facebook, tendrá que ganar transparencia y someterse a las nuevas normativas que afectan a la privacidad de sus seguidores, pero por ahora parece que tanto inversores como usuarios harán click en ‘me gusta’.

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