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Menos dependencia

Si algo ha puesto de manifiesto la crisis que hemos atravesado en los últimos años y que parece que ya está viendo la luz, es la dependencia que las empresas tienen respecto a la financiación bancaria tradicional; hecho que ha producido serios problemas en las estructuras y políticas de financiación de muchas Pymes. Los datos dicen que en España esta dependencia es del 70% de financiación bancaria y un 30% de otras fuentes de financiación; situación que no ocurre en los países anglosajones. Lo cierto es que esta tendencia hay que invertirla si se quiere consolidar el crecimiento que se ha iniciado con tanto esfuerzo.
Existen muchas alternativas de financiación actualmente en el mercado. Quizás una de las más novedosas y menos conocidas sea la llamada financiación a través de plataformas participativas de internet o Crowdfunding o préstamos Peer to Peer. Esta modalidad nació en EEUU, como préstamos entre personas que utilizaban la red como plataforma para financiarse, pero esta modalidad ha evolucionado y actualmente existen diferentes modalidades, no sólo entre personas, sino también entre empresas. Básicamente consiste en un sistema de financiación colectiva a través del cual los proyectos empresariales pueden hacerse realidad gracias a las aportaciones que realizan inversores particulares.
Dentro de esta modalidad, existen 4 tipos o vías de financiación colectiva:
• Crowdfunding de recompensa: ofrece una contraprestación por las aportaciones recibidas. Las recompensas se realizan en forma de producto o servicio.
• Crowdfunding de préstamo: ofrece un tipo de interés sobre el dinero recibido. En algunas plataformas, el prestamista es el que fija el tipo de interés al que presta el dinero. Probablemente esta modalidad es la que está tomando más auge y es conocida como Crowdlending.
• Crowdfunding de inversión: también conocido como Equity Crowdfunding. Ofrece una acción de la empresa, una participación o compromiso sobre beneficios, a cambio de las cantidades recibidas; mediante esta fórmula, los inversores forman parte de la sociedad financiada.
• Crowdfunding de donación: los inversores donan su dinero a fondo perdido, sin ningún tipo de contraprestación. Los proyectos financiados a través de esta modalidad, suelen tener un carácter social o humanitario. Coloquialmente se conoce como micromecenazgo.
En nuestro país, esta modalidad está regulada en la Ley de Fomento de Financiación Empresarial, con la finalidad de proteger a los pequeños inversores o minoristas. De hecho, existe una clasificación para los inversores que quieren participar en estas plataformas, diferenciándolos entre minoristas y profesionales, y estableciendo unos límites máximos de inversión o coinversión con este tipo de plataformas.
A pesar de que pueda parecer una fuente de ingresos poco frecuente e insignificante, y que naciera inicialmente como una forma de hacer donaciones a proyectos de determinado interés socio-cultural, en el año 2013, logró financiar más de 5.000 millones de dólares en todo el mundo en proyectos de inversión y sus tasas de crecimiento se encuentran cercanas al 100%. Para muchos emprendedores esta nueva alternativa es importante, ya que ofrece una fuente más para captar capital y poner en marcha nuevos negocios que generen riqueza en una economía global.
El reto es “menos dependencia” y “más diversificación” de las fuentes de financiación con la finalidad de evitar problemas de liquidez como los sucedidos en el pasado.

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