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Optimismo S.A.

Optimismo realista, acompañado de una sobredosis de esfuerzo y superación frente a las dificultades. Éstos deben ser los ingredientes de nuestra fábrica de supervivencia empresarial y laboral. Tras más de cuatro años de crisis, las fuerzas pueden empezar a flaquear, mientras que los datos macroecómicos y de empleo no ayudan a la tranquilidad -más de seis millones doscientos mil parados no es una cifra que guste escuchar y, mucho menos, vivir en primera persona-, hay que luchar frente a esta triste realidad y guiarse por las muestras se supervivencia y superación, tanto personal, como profesional. Toca reinventarse y encontrar los ejemplos de éxito que hay a nuestro alrededor.
Entre los a menudo criticados empresarios, hay muestras de verdadero esfuerzo y progreso. No citaremos ejemplos por no dejarnos a gente por el camino, pero seguro que, pensando un poco, a más de uno le viene a la cabeza alguna compañía o incluso pequeño empresario que ha hecho sus deberes y ha sido capaz de sortear los baches del camino. Según las conclusiones del último informe de KPMG ‘Comunidad Valenciana SA’, las principales empresas de nuestro territorio desafían la crisis y han logrado mantener ventas, beneficios o, incluso, empleo. Si bien hay sectores dañados como el inmobiliario y la construcción, otros han tomado las riendas de la recuperación, como el de la alimentación o el químico.
Y es que, a pesar de la crisis, a nivel agregado, y aunque resulte contradictorio, prácticamente no se destruyó empleo en 2011 – según el último análisis completo disponible de las cien mayores empresas de la Comunidad realizado por KPMG a partir de las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil. Así, la plantilla conjunta se situó en 40.445 empleados. No obstante, mientras que 53 del centenar de empresas analizadas aumentaron su plantilla en 1.711 empleados, las 47 empresas restantes redujeron su plantilla en 1.723 empleados. Si bien todos los datos no son positivos, demuestran que hay verdaderos esfuerzos de superación y motivos para el pensamiento positivo. Ya nada volverá a ser fácil como antaño, pero haciendo nuestra la frase de Walt Disney, “todos nuestros sueños pueden convertirse en realidad, si tenemos la valentía de perseguirlos”. Para ello, herramientas como la innovación, la formación especializada y por qué no, la internacionalización (tanto empresarial como a nivel individual), serán básicas. La suma de esfuerzos, que a nivel empresarial se traduce en la búsqueda de sinergias, cooperación entre compañías o integraciones para ganar tamaño y ser menos vulnerables, también será otra de las tareas pendientes.
No es tarde para hacer un cambio, y convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos. Hay motivos para construir la fábrica del ‘Optimismo SA’, ejemplos de éxito tenemos, pero hay que tener los pies en el suelo, ser más cautos que en otras épocas, y encontrar fuerzas de donde no quedan.

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