Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Outsourcing sin riesgos

El término outsourcing es un término acuñado a finales de los años 80 con origen anglosajón cuyo sinónimo en castellano es externalizar, formado por los vocablos out (que significa fuera) y source (que significa fuente, recurso), por lo que en su traducción literal con orientación a la gestión empresarial seria “sacar fuera recursos”.En la práctica consiste en la contratación con un proveedor externo de una actividad que anteriormente se realizaba en el interior de la empresa, o incluso, de nuevas actividades.

La externalización es un proceso que se integra en la estrategia empresarial de mejora de ventaja competitiva mediante el establecimiento de acuerdos o contratos con las empresas más capacitadas para realizar ciertas actividades.

Aunque hay una indudable orientación económica, se trata también de un proceso de especialización tanto para la empresa que externaliza, que puede así concentrar sus recursos en su actividad principal, como para la empresa que asume el servicio, que puede lograr eficiencias y sinergias optimizando los procesos productivos.

Aunque muchas veces se confunde con la subcontratación tradicional, el concepto de externalización tiene un calado más profundo en tanto en cuanto supone una nueva concepción de la estructura organizativa, en la que se renuncia al crecimiento interno y se establecen nuevas relaciones en la empresa.

En cuanto al tipo de actividades, la mayoría de los servicios externalizados en el pasado hacían referencia a componentes de fabricación y a los sistemas de información pero en los últimos años muchas otras funciones y diferentes sectores están siendo externalizados, entre otros servicios, administrativos, actividades de recursos humanos, telecomunicaciones, servicios de catering, servicios al cliente, seguridad…

Respecto a su regulación legal, el contrato de colaboración externa empresarial es un contrato que carece de regulación específica, por lo que en defecto de pacto, resulta de aplicación la normativa referente al contrato al que en cada caso se asimile y de forma supletoria, las normas generales sobre las obligaciones y contratos.

Es muy importante que las empresas que externalizan se asesoren adecuadamente antes de abordar estos procesos, especialmente en aquellos en que la actividad externalizada se enmarca dentro del proceso productivo propio de la empresa, delimitando perfectamente el papel del empresario principal y el de la empresa con la que el primero contrata parte de su actividad, sin intervención alguna del primero en el control y dirección de los empleados del segundo.
Tan importante como establecer los criterios de relación de empresas de acuerdo con la regulación legal aplicable al contrato de externalización es definir los protocolos para mantenerlos. La inercia del día a día puede hacer que el empresario principal que subcontrata parte de su actividad, en realidad actúe como empleador real de los trabajadores de la empresa contratada. Sin darse cuenta el empresario principal, en su ánimo de mejorar su rentabilidad ,estará asumiendo riesgos de los que no puede sorprenderse cuando afloren los conflictos y tenga que asumir sus responsabilidades.
Por tanto es muy importante que las empresas, en su búsqueda de la gestión más eficiente y eficaz, diseñen sus proyectos de externalización ocupándose tanto de sus aspectos practico-operativos como de las implicaciones del marco normativo aplicable a cada caso concreto.

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email