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Paradójico: Cubrir riesgo con un producto de riesgo

El hombre por naturaleza se incomoda frente a situaciones inciertas, el riesgo es un factor externo que le afecta considerablemente y que a lo largo de los tiempos ha intentado evitar. En momentos de incertidumbre económica, cómo el que estamos atravesando, dónde las divisas suben y bajan, los precios de las materias primas se disparan y los tipos de interés están en máximos históricos, surge irremediablemente la necesidad de sentirse protegido.
Durante el debacle bursátil de 2003, debido al miedo que se desató, se comenzaron a usar productos derivados como los swaps, para cubrirse de determinados riesgos y desde entonces hasta ahora han seguido utilizándose y cada vez más frecuente. “Los swaps, por definición, son productos derivados consistentes en un contrato mediante el cual ambas partes acuerdan intercambiar flujos de efectivo sobre un cierto principal a intervalos regulares de tiempo durante un periodo dado”. (Monroy, 2001).
Los swaps son instrumentos OTC (Over The Counter o Sobre el Mostrador), es decir, son productos hechos a medida y que se utilizan para reducir o mitigar los riesgos, ya sean de tasas de interés, sobre el tipo de cambio, de variaciones en el precio de las materias primas y en algunos casos, son utilizados para reducir el riesgo de crédito.
¿De qué necesita protegerse?; Existen swaps adecuados a cada tipo de necesidad.
Swaps de tipos de interés; son quizás los más conocidos ya que son los más utilizados tanto en cantidad como en plazo. Su principal objetivo es generar liquidez, permitiendo al individuo u organización cubrirse de las futuras crecidas que experimenten los tipos de interés.
Años atrás, cuando los tipos de interés estaban bajos, muchos empresarios, asesorados por sus gestores, utilizaron este tipo de productos como cobertura. En estos momentos se encuentran en una situación privilegiada, ya que además de que aseguraron el coste de su deuda, se encuentran pagando unos tipos de interés notoriamente más bajos que los de mercado.
Otro de los tipos más conocidos es el de los swaps de divisas (o permuta financiera), el intercambio es el mismo que en el caso de los swaps de interés pero con la particularidad de que lo que se intercambia son divisas. Las partes intercambian divisas en un tiempo prefijado y a un precio determinado. Es un producto que aporta una serie de ventajas añadidas, como la apertura de barreras de entrada en los mercados internacionales y la disminución de los costes de servicio.
Los precios de las materias primas también están expuestos al cambio y es de aquí, de la necesidad de protegerse de estas variaciones, de dónde surgen los swaps sobre materias primas o “comodity swaps”, este tipo de producto es relativamente más innovador, pero a medida que pasa el tiempo va consolidándose y posicionándose cómo uno de los más utilizados.
El funcionamiento de un swap de materias primas, es muy similar al de un swap de tasa de interés. Por ejemplo: “un swap a tres años sobre petróleo; esta transacción es un intercambio de dinero basado en el precio del petróleo (A no entrega a B petróleo en ningún momento), por lo tanto el swap se encarga de compensar cualquier diferencia existente entre el precio variable de mercado y el precio fijo establecido mediante el swap. Es decir, si el precio del petróleo baja por debajo del precio establecido, B paga a A la diferencia, y si sube, A paga a B la diferencia”.
Existen también otra variedad de swaps, adaptados a un tipo de público diferente, es el caso de los swaps de índices bursátiles; el mercado de swaps sobre índices bursátiles permite intercambiar el rendimiento del mercado de dinero por el rendimiento de un mercado bursátil, este rendimiento se refiere a la suma de dividendos recibidos, ganancias y/o pérdidas de capital.
Cuando se crearon este tipo de contratos, eran usualmente utilizados por los bancos para proteger los créditos bancarios, aunque en la actualidad se han vuelto instrumentos de cobertura muy popular, ya que permiten retener el activo y a su vez segmentar y distribuir el riesgo.
Los swaps son instrumentos financieros ya muy presentes, generalmente se utilizan con el objeto de reducir los costes de financiación y los riesgos de los mismos, pero además de generar estas grandes oportunidades también pueden generar grandes complicaciones. No debemos olvidar, que a pesar de utilizarse como cobertura, estamos trabajando con productos derivados y no son en absoluto sencillos. Debemos conocer con claridad las reglas y con éstas los beneficios y debilidades que generan. Debemos utilizarlos en adecuación a nuestras necesidades, ya que, en este caso, paradójicamente, estamos protegiéndonos del riesgo mediante un producto de riesgo.

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