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Planifica tu futuro

Como todos los finales de año, nos encontramos en plena campaña de Planes de Pensiones. Este producto financiero, increíblemente desconocido, es más importante de lo que parece, debido en parte a los problemas tanto económicos como demográficos que presenta nuestro país.
Pese a la actual crisis económica, que dura desde el 2008 y que tan graves dificultades está todavía causando en la economía, nuestro gran problema como sociedad y al cual nos enfrentaremos en la próxima década, es al demográfico. Dos datos que reflejan dicha situación son: en el año 2023 el 60% de la población será dependiente (no cotizantes); y en el año 2050 se espera que, por cada persona que cotice a la seguridad social haya una persona que reciba una prestación pública (actualmente la proporción es 2 a 1).
Ante esta situación, y con el efecto más que probable de disminución en el montante de las distintas prestaciones, es necesario que con base al ahorro planifiquemos nuestra jubilación, completando los planes de pensiones púbicos con otros productos financieros que nos garanticen mantener nuestro poder adquisitivo en el futuro.
Los planes de pensiones pueden ser una alternativa, pero es necesario conocer las ventajas e inconvenientes de los mismos. En cuanto a sus características, la principal es que todo plan se integra en un fondo de pensiones, cuyo objetivo es alcanzar la mayor rentabilidad posible en función de la política de inversión del producto contratado.
Uno de sus principales inconvenientes es la iliquidez, es decir la capacidad de no poder transformar dicho activo en dinero hasta el rescate del plan, ya sea por el motivo principal, la jubilación, o por desempleo de larga duración o enfermedad grave. Tras la última reforma, se ha introducido una nueva opción de liquidez anticipada al permitir el rescate de los derechos consolidados sin penalización fiscal a contar desde el 1 de enero de 2015. Con ello se pretende incentivar la contratación de planes de pensiones alternativos al sistema público.
Así mismo, es conveniente recordar que una de las mayores virtudes de este producto es el beneficio fiscal a través de la reducción en la base imponible del IRPF por las aportaciones realizadas aunque se ha reducido el límite máximo general de aportación anual a 8.000€.
Una vez llegada la jubilación o cualquiera de las situaciones de rescate anticipado, se podrá hacer efectivo de dos maneras; en forma de renta o en forma de capital. Las rentas se encuadran dentro de los rendimientos del trabajo sumándose a la base imponible general, mientras que si se rescata en forma de capital, se aplica una reducción del 40% a las aportaciones realizadas con anterioridad a 2007, para integrarlo en la base imponible general. La pregunta es: ¿Cómo debemos hacer el rescate? Depende de nuestra situación financiero-fiscal, de nuestras características personales y de nuestro perfil inversor.
Por lo tanto, estos productos pueden ser el perfecto instrumento para capitalizar el ahorro a largo plazo y así poder protegerse de los posibles imprevistos que pudieran ocurrir a la hora de afrontar y planificar nuestro futuro.

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