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Protegidos

El inversor no está sólo. Como ángel de la guarda, el protector del inversor vela por atender sus quejas y reclamaciones, tratándoles de dar una solución o al menos una respuesta a sus inquietudes. Esta figura, a veces no muy conocida, también realiza una labor mediadora entre los inversores y las empresas de servicios de inversión. En esta línea, efectúa una labor de información a los inversores cuando éstos lo solicitan a través de consultas telefónicas, consultas vía e-mail y visitas a la oficina. Con todo ello, en el caso de la Bolsa de Valores de Valencia, elabora y remite al Consejo de Administración recomendaciones, propuestas, iniciativas y sugerencias en beneficio de los inversores. Es destacable además, la función de difusión que realiza la Oficina del Protector del Inversor, colaborando en cursos y conferencias con diferentes instituciones, como la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros.
Una ‘instancia cercana’ a la que a menudo se acude incluso sabiendo la falta de competencia para resolver una reclamación, ya que ejerce una importante labor informativa y de mediación que intenta la aproximación de los intereses de las partes para lograr acuerdos, de forma que se puedan evitar reclamaciones. De hecho, según los datos del último ejercicio, la información continua es una de las facetas más valoradas de la actividad desarrollada por la Oficina del Protector del Inversor de la Bolsa de Valores de Valencia.
De este modo, según los últimos datos disponibles de 2012, las consultas han multiplicado un 200% respecto al año anterior, y en su mayoría no se han referido a las operaciones bursátiles, sino que se han producido sobre otros productos financieros, en especial referidos a la deuda subordinada y las preferentes. Tanto es así, que el Protector del Inversor de la Bolsa de Valencia ha recibido un total de 83 consultas, frente a las 27 de 2011. Respecto a estos productos, los inversores plantean su problemática en cuanto a pérdidas del capital invertido, imposibilidad de venta en el mercado secundario, aceptación o no de los canjes propuestos por entidades financieras, garantías de sus inversiones, entre otras cuestiones. Por ello, desde la Oficina del Protector del Inversor de hace hincapié en la importancia del buen asesoramiento por parte de las entidades a la hora de aconsejar a un inversor un producto, en el sentido que sea idóneo según sus circunstancias económicas y personales.
Es imprescindible, por ello, que el inversor esté bien informado del producto que adquiere en función de su perfil inversor (características, riesgos y costes), disponiendo, en su caso, del folleto de emisión y, en los casos contemplados en la normativa, debe realizar el test de conveniencia y de idoneidad, de forma que la entidad que le asesora se asegure que el producto es adecuado a sus conocimientos y experiencia previa y se ajusta a sus objetivos y situación financiera. Así, se recoge en la MiFID y la MIFIR, normas que tienen por objetivo la eficiencia, transparencia y la protección del inversor en los mercados financieros. Con ello, el inversor puede sentirse un poco más protegido.

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