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¿Qué es el Análisis Técnico?

El Ibex-35 ha iniciado con buen tono el año 2003, pero todavía es pronto para predecir el comportamiento del conjunto mercados bursátiles en el largo plazo. ¿Podemos predecir los movimientos alcistas y bajistas de los valores que lo componen?. ¿En qué basan los inversores sus decisiones de inversión?. ¿Disponen de una bola de cristal para llevar a cabo tales decisiones?.

Lejos de lo que muchos puedan pensar, generalmente, las decisiones de inversión no se toman al azar, sino en base a ciertos criterios o parámetros establecidos de antemano.
El análisis técnico, es una herramienta que facilita la toma de decisiones de inversión sin necesidad de conocimientos complejos; observando el precio y los datos de volumen históricos de un valor para determinar si se espera que continúen en el futuro.
La herramienta básica de este tipo de análisis son los gráficos o charts que se construyen a partir de la serie histórica de precios a los que se negocia el activo en el que se quiere invertir. A partir de los gráficos, el análisis técnico establecerá una serie de pautas que permitan establecer la decisión final de inversión, es decir, qué valores comprar, que valores vender, y principalmente, qué momento es el más indicado para tomar una u otra decisión. Así, con una base teórica y práctica es posible analizar todo tipo de activos (acciones, futuros, divisas, etc…).
Existen varios tipos de gráfico, entre los cuales destacan: el gráfico de líneas y el de barras. El gráfico de líneas, aporta como única información la cotización de cierre de cada sesión y permite visualizar con gran claridad la dirección o tendencia que siguen las cotizaciones. Por su parte, el gráfico de barras presenta los datos de apertura, máximo, mínimo y cierre de cada sesión, permitiendo visualizar los rangos de precios en los que se mueve la acción en cada sesión; además, también proporciona una idea de la volatilidad con la que se mueven los precios en las distintas sesiones.

De acuerdo con el análisis técnico «los mercados se mueven en tendencias” ante la existencia de un desequilibrio entre la oferta y la demanda. Si la oferta es mayor que la demanda los precios bajan, por el contrario, si la demanda es superior a la oferta los precios suben.

Una tendencia no es más que la dirección que siguen los precios en el mercado y la forma de determinarla es fijarse en los máximos y mínimos que se suceden en el gráfico. La unión de los puntos extremos mediante líneas rectas configuran una serie de zig-zags, y sus máximos y mínimos se conocen como picos y valles. Una serie de picos y valles cada vez más altos darán lugar a una tendencia alcista. Mientras que si estos son cada vez más bajos representarán una tendencia bajista. Por último, un conjunto de picos y valles a la misma altura formarán un mercado lateral o sin tendencia.

Las líneas de tendencia permiten identificar niveles importantes de precios a tener en cuenta, esto es, los soportes y las resistencias. Así, un soporte se interpreta como un nivel relativamente barato y, dentro de una tendencia alcista, como nivel de compra, mientras que una resistencia como un nivel relativamente caro y, por ello, como nivel de venta.

Además, los seguidores de esta técnica de análisis han elaborado una nomenclatura propia para identificar las figuras que dibujan los gráficos, distinguiendo las figuras de cambio de tendencia, entre ellas, el hombro-cabeza-hombro y el doble y triple techo/suelo, de las de continuación de tendencia, destacando los triángulos, las banderas y los gallardetes. Por ejemplo, el hombro-cabeza-hombro está compuesto por tres picos consecutivos de los cuales el central (Cabeza) es más alto que los dos laterales (Hombros), marcando un cambio de tendencia de alcista a bajista.

El inversor tomará sus decisiones de compra-venta en función de la figura trazada por el gráfico, teniendo en cuenta también el volumen, o número de títulos intercambiados del activo. El volumen, constituye otro de los elementos fundamentales a la hora de tomar la decisión de inversión, ya que determina si realmente existe una tendencia o no. Por ejemplo, avances de precios con incrementos de volumen implicarían una alta probabilidad de que continúe el alza, mientras que subidas de precios con disminución del volumen supondrían una alta probabilidad de cambio de tendencia.

A parte del análisis gráfico y las principales figuras de cambio y continuidad de tendencia, otro tipo de instrumentos que complementan el análisis serían los indicadores y osciladores técnicos.

Los indicadores y osciladores técnicos son representaciones gráficas de relaciones matemáticas entre variables bursátiles (generalmente cotizaciones), que indican el momento óptimo en que se debe efectuar la compra o venta de un título.

La principal ventaja de los indicadores y osciladores técnicos es su sencilla utilización y fiabilidad en la toma de decisiones, siendo la lectura de sus señales de compra y venta muy claras y concretas.

En definitiva, el análisis técnico es una herramienta útil a la hora de determinar cuándo se debe comprar (o vender) un valor. Su principal herramienta de trabajo es el gráfico o chart, el cual permite identificar líneas de tendencia que reflejan a su vez, niveles de precios a tener en cuenta (soportes y resistencias), así como, distintos tipos de figuras, tanto de continuación como de cambio de tendencia. Asímismo, junto a las figuras, considera el volumen de contratación existente en cada periodo y, además, determinados indicadores y osciladores técnicos, como pista a la hora de efectuar nuestras decisiones de inversión.

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