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Salidas a Bolsa y alianzas entre mercados

Este año se esperan alrededor de 300 estrenos bursátiles en la Bolsa de Nueva York, mayor mercado del mundo. MasterCard planea hacer una colocación por valor de 2.500 millones de dólares, que será la más cuantiosa desde 2004. Tras la sequía del último lustro, 2006 promete ser un año para las ofertas públicas de venta (OPV) en Estados Unidos.

En este primer trimestre, se han producido 34 colocaciones y 150 compañías se han registrado con iguales intenciones. Parece que va a ser un buen año en el que saldrán a bolsa unas 300 compañías, que moverán cerca de 50.000 millones de dólares frente a las 195 firmas y 37.000 millones de valor en 2005. Pero hay más noticias positivas. Las emisiones también están siendo bien recibidas por los inversores, dado que la rentabilidad media de las acciones que se acaban de estrenar es del 13%. Por ejemplo, Chipotle Mexican Grill, una firma segregada de McDonald’s, salió a 22 dólares y ha doblado con crecer su cotización. Así que no es descartable que el éxito de las colocaciones sirva de reclamo y las OPV acaben por ser más numerosas.

Una de las salidas estrella será la de Burger King, la mayor emisión en el sector de la restauración con 400 millones de dólares. También Mastercard planea hacer una colocación de capital por valor de 2.500 millones, que será la más cuantiosa desde 2004. Tim Horton Doughnuts de Wendy’s y J.Crew seguirán el mismo camino. ¿A qué se debe este renacimiento? En gran medida, es un reflejo del boom de las firmas de capital riesgo que siguió a la última crisis bursátil de 2000. Éstas invirtieron en los activos más maltrechos o desorientados y ahora, años después, quieren saltar al parqué para rentabilizar su inversión. Ya en el último ejercicio, habían hecho incursiones en el terreno de las fusiones y adquisiciones, y ahora consideran que el mercado de las OPV ya no es estrecho. Burger King, por ejemplo, pertenece a una firma de capital privado que incluye a Texas Pacific Group, Bain Capital y Goldman Sachs Capital Partners. Otro factor adicional del repunte es el boom inmobiliario. Para muchos, la espiral alcista de los precios de la vivienda ya ha tocado a su fin, y es la hora de volver la mirada a la bolsa. Eso sí, los inversores quieren compañías con un cash flow sólido, y con un modelo de negocio claro, y nada de promesas etéreas, como ocurrió antes del pinchazo de la burbuja tecnológica.

Por sectores, los bienes de consumo o los servicios van a acaparar la mayor parte de las colocaciones, aunque también habrá algunas en el campo energético. La naturaleza de las operaciones contrasta con las de 2005, que estuvieron centradas en el sector financiero. La restauración y la hostelería serán los protagonistas absolutos. Las firmas de capital privado y los fondos de alto riesgo están presionando para que las matrices se deshagan de los activos no vinculados al negocio principal. En Standard & Poor’s piensan que en ello influye decisivamente la vivienda: se teme que en breve los precios del suelo y los locales se frenen o incluso retrocedan. Pese a todo, los récord de los noventa -777 OPV en 1996 y 772 en 1993- quedan muy lejos, si bien sí cabe esperar la consolidación del actual ciclo alcista. Claro que en el último lustro, ha habido muchos amagos de recuperación que no han llegado a cuajar.

Otros mercados, como el japonés, también están experimentando una auténtica fiebre de salidas a bolsa, después de algunos años de relativo estancamiento. En 2005, más de 170 empresas comenzaron a cotizar en el mercado nipón, una cifra que los expertos creen que se podrá superar en 2006.

En el año 2000, nueve de cada diez dólares conseguidos por empresas internacionales mediante salidas a bolsa, se obtenían en la Bolsa de Nueva York, de acuerdo con cifras de City Group. El año pasado, el Consejero Delegado de la Bolsa de Nueva York, John Thein, informaba al Senado de que las diez principales salidas a bolsa, medidas en términos de capitalización de mercado, tuvieron lugar en una bolsa norteamericana. Sin embargo, veintitrés de las vienticinco mayores salidas a nivel mundial, eligieron hacerlo fuera de Estados Unidos, principalmente en Londres (caso de numerosas empresas rusas), o en la bolsa alemana.

En este contexto, la reciente oferta del Nasdaq por la Bolsa de Londres, muestra cómo los mercados norteamericanos no se van a quedar sentados mientras otras bolsas se benefician del lastre de regulaciones disuasorias, como la Ley Sarbanes Oxley. Los mercados norteamericanos tienen mucho que ganar firmando alianzas con bolsas europeas, y desplegando su expertise financiero, sobre todo, teniendo en cuenta la creciente competencia, dado que las multinacionales disponen cada vez de más alternativas para obtener financiación.

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