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Scrip dividends: más opciones para los accionistas

En una época en la que las empresas tienen que agudizar su genio, si cabe aún más, para poder sobrevivir y mantenerse en el mercado. Conseguir o mantener liquidez y tener contentos a los accionistas parece una misión imposible.

Lo último en los mercados es el scrip dividend o también denominado dividendo flexible o dividendo elección. Esta fórmula, está basada en una ampliación de capital liberada (con cargo a Reservas) con derecho de suscripción preferente para los accionistas, de esta forma la sociedad evita la salida de efectivo de caja, ahorrándose el desembolso derivado de la remuneración, y ofrece a los accionistas la posibilidad de cobrar parte de su dividendo en acciones.

Una vez realizada la ampliación de capital, la empresa ofrece a sus accionistas tres opciones: cobrar la retribución en papel, el accionista puede esperar a recibir directamente los nuevos títulos; vender los derechos de suscripción derivados de la ampliación en el mercado al precio que coticen en ese momento, de esta forma se transforma en efectivo, es decir como si recibiera el dividendo tradicional sin verse obligado a incrementar su participación; o puede vender los derechos a la propia empresa a un precio que se ha fijado de antemano, consiguiendo así el mismo resultado.

En el caso que el accionista no proceda a realizar su elección, la primera alternativa es la empleada por defecto por las entidades. Repsol, BBVA, Santander o ACS son algunas cotizadas que están utilizando esta forma alternativa de remuneración al accionista.

La ventaja que tiene la empresa al pagar a los accionistas con papel es clara, y tiene aún más sentido en épocas de falta o encarecimiento de liquidez como la actual. Así mismo, les permite incrementar su capital social con mayor calidad financiera. Pero, ¿cuál es el beneficio para el accionista?

Muchas veces, la ventaja o desventaja de esta forma de retribución estriba en el perfil del inversor. Para un inversor conservador, por ejemplo, y teniendo en cuenta el factor psicológico, probablemente prefiera percibir cada año “con seguridad” una cantidad de dinero efectivo (forma de reparto tradicional), en lugar de tener un número superior de acciones (como propone esta medida) que puedan revalorizarse o no, hecho no exento de riesgo. Sin embargo, para un perfil mas arriesgado puede ser una buena oportunidad para incrementar posiciones en la empresa, siendo una apuesta clara por el crecimiento y futuro de la compañía.

Otro aspecto interesante de percibir papel estriba en la tributación, debido a que la normativa de IRPF no considera técnicamente un cobro por dividendo la entrega de acciones liberadas y por tanto, se crea un diferimiento en la tributación hasta la transmisión de las acciones.

En cualquier caso, esta fórmula es una opción más de la que disponen los accionistas. No es buena ni mala en sí misma, simplemente depende del perfil inversor de cada accionista.

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