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Sistemas de gestión socialmente responsables

Existen muchas acepciones del concepto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), término que se puede definir como un conjunto de obligaciones y compromisos, legales y éticos, tanto nacionales como internacionales, que se derivan de las actividades que las empresas realizan en el ámbito social, laboral, medioambiental y de derechos humanos. Del mismo modo que hace unos años las empresas desarrollaban su actividad sin tener en cuenta el marketing o los sistemas de gestión de calidad, y no formaban parte de sus objetivos estratégicos. Hoy en día las empresas son cada vez más conscientes de la necesidad de identificar los grupos de interés y cumplir con sus expectativas, incorporando compromisos sociales, laborales, medioambientales y humanitarios como parte de su estrategia empresarial.

De hecho, un gran número de sociedades son conscientes de que pueden contribuir al desarrollo sostenible, cumpliendo sus objetivos empresariales, al tiempo que garantizan la protección del medio ambiente y fomentan la responsabilidad social, incluidos los intereses de los consumidores.

Un ejemplo de la importancia que está alcanzando la RSC, es la existencia de un índice dentro de la Bolsa española que agrupa a las empresas que mejor desarrollan la responsabilidad social dentro y fuera de sus organizaciones, está formado por 33 empresas cotizadas y se llama FTSE4 Good Ibex.

Un paso más allá sería definir e implantar un sistema de gestión que estableciera los requisitos necesarios para mantener, medir y mejorar la RSC, con el objetivo de lograr la satisfacción de los grupos de interés y el cumplimiento de las políticas de responsabilidad social establecidas por la propia organización. Tal y como lo ha planteado AENOR a través de su certificación RS 10.

En este entorno ISO, han creado una Guía ISO 26000, que aporta una definición universal de RSC e intenta recoger unos estándares de medición que pretenden avanzar en materia. En ella, se recogen siete principios para la puesta en práctica de esta disciplina: rendición de cuentas por sus impactos en la sociedad, económicos y medio ambientales; transparencia en sus actividades que impactan en el medio ambiente; comportamiento ético: honestidad, equidad e integridad; respeto de los intereses de las partes interesadas; respeto al principio de legalidad; respeto a la normativa internacional de comportamiento; y respeto a los derechos humanos

Esta guía pretende ser una herramienta que oriente y ofrezca un lenguaje común a nivel internacional, que ayude a identificar las partes interesadas y de razones para implicarse con ellas, que genere confianza en las relaciones con los grupos de interés, que pueda tener una dimensión estratégica, pueda generar ventajas competitivas, promueva la toma de conciencia, ayude al desarrollo sostenible (ambiental, social y económico) y suponga una ayuda para los Gobiernos. Dando así otra dimensión a la Responsabilidad Social.

Por tanto, desde un punto de vista empresarial, se puede considerar una inversión de futuro que generará un crecimiento sostenido, añadiendo eficiencia, eficacia y competitividad a las empresas, Y desde un punto de vista social, también será una inversión de futuro, ya que contribuirá a generar un estado del bienestar y un equilibrio entre el ámbito social, laboral, medioambiental y humano.

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