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Small is Beautiful

Small is beautiful

Las bolsas de las pymes no han tenido, con algunas salvedades como el AIM londinense, el desarrollo deseado, sino más bien todo lo contrario. El caso español es un buen ejemplo, ya que desde su creación en 1986 hasta hoy, veinte años después, el número de empresas cotizadas no sólo ha crecido, sino que ha ido disminuyendo paulatinamente.

Con la creación del Segundo Mercado se pretendía promocionar una nueva sección al mercado, de la cual pudieran beneficiarse, tanto las pequeñas y medianas empresas mediante el acceso a una alternativa de financiación que no fuera la tradicional, como los inversores, disponiendo de una gama más amplia de empresas en las que invertir, y también los intermediarios, que verían incrementado su volumen de negocio.
Como hemos visto, se han dado una serie de condicionantes (culturales, marketing, configuración del mercado) que han estigmatizado su crecimiento, factores que podrían ser revisados y tratados de una forma alternativa, con el fin de favorecer su desarrollo. El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) va a crear un segmento para que las pequeñas de menor capitalización puedan financiarse de forma eficiente. Sus novedades principales son menores cargas económicas y organizativas además de regulación más flexible, adaptada a las necesidades de estas empresas. La negociación se realizará bajo la plataforma SIBE de negociación electrónica, frente a la actual modalidad de contratación en corros, lo que aportará mayor inmediatez, transparencia y liquidez para los partícipes, resolviendo parte de las complicaciones administrativas y legales que implica esta nueva regulación, y los costes de servicio para estas sociedades supondrán una reducción de más de un 50% en lo abonado por la contratación anual en corros.
Prueba de que por parte de los poderes públicos se está fomentando el mercado de valores como fuente de financiación, es la creación de los índices Small y Medium Cap. Estos nuevos índices del mercado contínuo se deben al interés de potenciar el análisis de los valores ajenos al índice de referencia (Ibex35), suponiendo en la práctica una verdadera “puesta de largo” para valores que, en numerosas ocasiones muestran mayores rentabilidades que los de mayor liquidez, supliendo las carencias inducidas por su menor capitalización.

Si echamos un vistazo al dinamismo del mercado bursátil español, veremos cómo ha gozado de una excelente revalorización este año 2006, así como una gran actividad, a tenor de las operaciones corporativas realizadas (OPAs y OPVs). A lo largo de 2006 doce empresas se han sumado al parqué español, con unos resultados en general, muy positivos, como la compañía valenciana Astroc Mediterráneo, Grifols o Riofisa. Algunas pymes españolas están apostando por los mercados de valores como alternativa de financiación, si bien implica una cierta renuncia voluntaria al posicionamiento de segmentos diferenciados para las pymes en Bolsa española, dado su escaso tamaño relativo, más propio del segmento de pymes que del SIBE.

Desde otro punto de vista que trasciende nuestras fronteras, dada la ineficacia o renuncia, desde el punto de vista funcional, de los segundos mercados en la mayoría de los países de Europa continental, algunas bolsas como el AIM están proclamando sus intenciones de erigirse como el futuro mercado de Pymes paneuropeo. Actualmente en Europa hay aproximadamente 45 mercados diferentes, y esto en ocasiones provoca escasa eficiencia. Además, las plataformas electrónicas de contratación para operar fuera del mercado están restando volumen a los mercados tradicionales, por lo que éstos están buscando otras fuentes de capital.

Una de las alternativas para los mercados de Pymes es una estrecha colaboración entre los mercados de valores existentes, manteniendo su identidad e independencia, o bien para que se amplíe el ámbito de un mercado paneuropeo. Un mercado de valores paneuropeo eficiente podría mejorar sustancialmente la capacidad de las empresas para obtener el capital que necesitan para crecer y competir a escala internacional, pero su advenimiento no implicaría, necesariamente, que las pymes se animaran a cotizar en mayor medida.

Desde un punto de vista de competitividad, tamaño y volumen de operaciones la creación de un mercado paneuropeo sería óptimo para el desarrollo del mercado de valores, sin embargo existen algunos inconvenientes a tener en cuenta: las barreras culturales (barreras linguísticas y geográficas), dada la heterogeneidad de países que conforman la Unión Europea, agravados por la reciente ampliación a la UE-25. Asimismo, se tendría que hacer un gran esfuerzo desde el punto de vista legal y fiscal, estableciendo un marco normativo flexible y fácilmente adaptable para cubrir las necesidades de todos los países miembros, aspecto que no se produciría si se mantuviese la situación actual de mercados de valores separados. En cualquier caso el mercado paneuropeo ni es la única solución ni es fácil de implantar.

Conviene recordar que la procedencia geográfica de la mayoría de las salidas a Bolsa del AIM recientes es China y Rusia, no de los países europeos. Si el PIB de los países emergentes continua siendo mayor que el de la UE, el AIM puede seguir creciendo, pero más que Mercado “Panaeuropeo” de Pymes será Mercado “Internacional” de Pymes, habiéndose beneficiado de la oportunidad regulatoria de la Ley Sarbanes Oxley, del idioma inglés y de un modelo de mercado facilitador y amistoso con respecto de las pymes.

Una solución imaginativa que aunara las bondades de los diferentes modelos considerados, podría ser el uso combinado y secuencial de las diferentes alternativas estratégicas, utilizando a las diferentes bolsas nacionales a modo de banquillo, de reclutadores e incubadoras de los pequeños valores, preparando su acceso a los índices de referencia (nacionales o europeos).

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