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Socios de crecimiento

El acceso a la financiación sigue siendo el talón de Aquiles de las pequeñas y medianas empresas. Los empresarios y directivos deben tener en cuenta las diversas alternativas a su alcance. Entre las opciones, cada vez cobra más fuerza el Capital Riesgo, una financiación proporcionada a empresas con alto potencial de crecimiento a cambio de una participación accionarial, y con una vocación de permanencia limitada.

 

El Capital Riesgo puede recibir diversas denominaciones según la etapa de inversión. Por ejemplo, en los inicios de la empresa o «arranque» hablamos de venture capital, mientras que en su etapa madurez, como consecuencia de un proceso de expansión o de reestructuración, se denomina private equity. Sin embargo, encontramos muchas más nomenclaturas, que hay que diferenciar, como Capital Semilla (Seed Capital) y Capital Arranque (Star-up Capital), Capital Desarrollo (Expansion Capital), Operaciones Apalancadas (Leveraged Buy-outs), Capital Sustitución (Replacement Capital), Capital Reestructuración (Turnarounds), o Build-up.

 

Además de ser un segmento con protagonismo creciente en el sector financiero y en las operaciones corporativas relevantes, se puede constatar como el Capital Riesgo ha dejado de ser un concepto propio de los informes de consultoría estratégica para convertirse en una herramienta, en ocasiones compleja, que hay que conocer y manejar en todas sus dimensiones. Por ello, la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros ha organizado del 22 al 29 de junio un curso que pretende dar las claves del capital riesgo como alternativa financiera a las pymes.

 

Conocer los diferentes tipos de operaciones, las metodologías utilizadas para valorar las compañías, las fórmulas de desinversión y las estructuras propias de las operaciones son aspectos esenciales que se deben dominar. En definitiva, los empresarios y los propios inversores deben entender la evolución y funcionamiento del mercado de Private Equity, sus aspectos legales y fiscales y comprender la complejidad de todo el proceso, desde la captación de fondos e inversión, a la gestión de carteras, creación de valor y estrategias de salida.

 

Tras seis años difíciles para el sector, el Capital Riesgo está de enhorabuena al haber conseguido excelentes resultados en todas sus variables: captación de nuevos fondos, inversión y desinversión. 2014 supuso una inflexión y un nuevo ciclo de actividad. La inversión recuperó volúmenes pre-crisis al alcanzar los 3.465 millones de euros. Los fondos internacionales destacaron por su dinamismo, cerrando 66 operaciones, de las cuales 11 se consideran megadeals (inversión en equity superior a los 100 millones de euros por operación).  Según la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo, las perspectivas del sector son optimistas para este 2015. Se espera que la captación de nuevos fondos mantenga el buen ritmo iniciado en 2014, impulsado de nuevo por Fond-ICO Global, pero también por el regreso de los inversores internacionales. En cuanto a la actividad inversora, todo parece indicar que será aún más intensa en 2015, tanto en volumen como en número de operaciones para todos los segmentos.

 

En definitiva, el Capital Riesgo se constituye como una oportunidad y alternativa de financiación a tener en cuenta, no sin antes conocer sus peculiaridades y analizar en detalle cada proceso. Un compañero para alcanzar el crecimiento

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