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Tigre y Dragón

India y China comparten el ansia por liberarse del pasado colonial y situarse entre los grandes del mundo. Los dos países están convencidos de que este siglo es el suyo, y aunque mediante vías distintas, ambos avanzan hacia un mismo destino. En la India ha sido la iniciativa privada la impulsora del crecimiento, mientras que en China el régimen es el que ha mirado hacia el futuro abriendo, poco a poco, las puertas hacia el exterior.

Hoy en día, la gran mayoría estamos de acuerdo en que la estrella de esta primera mitad del siglo XXI ha sido China, pero también somos conscientes de que la India le acompañará en su estrellato durante la segunda mitad. Ambos representan los dos países con mayor población del mundo y que en los últimos años más reformas político- económicas han conseguido, reflejando así unas elevadas tasas de crecimiento.

Gracias a este proceso de crecimiento se han conseguido reducir los niveles de pobreza, tanto en la India como en China, lo que es motivo de alegría, aunque inevitablemente, como contrapartida, se han acentuado las diferencias sociales y regionales que ya existían. Los gobiernos apuestan ahora por la sostenibilidad adoptando medidas que permitan elevar su crecimiento económico, aumentando la renta per cápita de la población y generando así un mayor nivel de bienestar general.

Diferencias entre China e India

La emergencia de la India ha sido acogida por Estados Unidos y por la mayoría de los países desarrollados como un balón de oxígeno. Ésta representa un socio o aliado para la mejora en nuestras inversiones mientras que China, en la mayoría de los casos, ha sido vista como un rival. Éste es uno de los motivos por los cuales las inversiones en la India han aumentado considerablemente. Los números hablan por sí solos, durante 2007 la inversión llegó a 20 mil millones de dólares frente a los 15,7 mil millones de dólares del ejercicio anterior, una diferencia importante para tratarse de un único ejercicio.

La India posee la clase media más poderosa del mundo, ya que además de numerosa es una población formada. Es líder en formación de ingenieros y técnicos informáticos, y es más, en estos momentos es considerada como una experta en tecnología punta y con experiencia en campos como la energía nuclear, aviones de combate, satélites, software y oceanografía. Por el contrario, China adoptó, en su momento, una política de apertura de puertas a la inversión exterior, sembró el país de fábricas, e impuso un espectacular plan de infraestructuras, no es una política peor, si no diferente, China basó su estrategia en la producción.

Los expertos señalan que, a primera vista, el modelo de desarrollo chino presenta, frente al indio, la ventaja de dar empleo a muchas más personas. El sector de la tecnología de la información tan sólo da trabajo a 1,2 millones de indios, mientras que centenares de millones de chinos se emplean en la industria manufacturera. De ahí, la urgente necesidad de la India de invertir en la industrialización del país para hacer frente a los más de ocho millones de jóvenes que se incorporan cada año al mercado de trabajo.

Otro factor a destacar, y que maravilla a los analistas, es la voracidad consumista de la clase media India, bastante más amante del lujo y el hedonismo que la China. Además, el hecho de que la India maneje con soltura herramientas capitalistas como tarjetas de crédito, hace predecir a los expertos un espectacular incremento del comercio a través de la red a lo largo de los próximos cinco años, lo que se traduce en un crecimiento masivo de internautas. Las estadísticas hablan de que las cifras de importación registrados en 2006 ascienden a 126.3 mil millones de dólares, frente a las importaciones de casi 185 mil millones de dólares.

Y por último, no podemos obviar, un tema más que comentado, la población. En India, el 50% de sus habitantes son menores de 25 años, mientras que en China, según la Academia de Ciencias Sociales, la población comenzó a envejecer en 1999. Esto significa que China será vieja antes que rica, algo que jamás había ocurrido en la historia del mundo. Esa institución ya advirtió en 2002 de la necesidad de flexibilizar de inmediato la política de “una familia-un hijo”, pero hasta 2006 el PCCh no dio luz verde a la población urbana para tener un segundo hijo. La pirámide poblacional juega sin duda a favor de India para el «desarrollo a largo plazo» que prevé el Gobierno.

En general, podría decirse que lo que en India es un más en China es un menos, y viceversa. Existen diferencias importantes entre las políticas económicas de ambos gigantes pero lo que es ya es un hecho, es que el siglo XXI es y será un siglo asiático. China, por su enorme tamaño y su formidable poder exportador, está consiguiendo transformar la economía de Asia y, por su parte, la India con instituciones y una democracia sólida, ha logrado colocarse como una referencia a nivel económico y una nación con liderazgo en el mundo en desarrollo volcada a superar la exclusión y la pobreza. Así, podemos decir, que China no estará sola en el orden económico mundial sino que la India la acompañará en su proceso.

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