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Una agencia «Made in Spain»

No ha sido buena noticia que la agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s volviera esta semana a recortar el rating de la deuda española, dejándolo al borde de los bonos basura. En medio de una incertidumbre total, con rumores de rescate y una posible nueva tasa sobre las transacciones financieras (Tasa Tobin), la agencia ha rebajado la calificación dos escalones, colocando a nuestro país en BBB-, lo que creará más tensión en nuestra prima de riesgo.
S&P argumenta que el agravamiento de la crisis económica, está limitando las opciones del Gobierno español; el aumento de la tasa de paro y las restricciones presupuestarias, además de las fricciones entre el Gobierno central y las autonomías, no están contribuyendo a la estabilidad necesaria para afrontar los compromisos adquiridos. A esto se unen las dudas que han surgido en algunos países de la zona euro sobre la recapitalización directa de la banca a través del Fondo de Estabilidad Europea (Mede), algo que parecía zanjado desde el verano.
Las agencias utilizan para emitir su calificación, códigos con las letras A, B, C y D, combinándolas en función del riesgo y el plazo. La mejor calificación es una triple A (AAA), y la peor una triple C (CCC). Si se trata de B, o BB, existe un nivel de riesgo más alto. La calificación C no es nada buena ya que indica graves dificultades financieras y muy poca capacidad para reembolsar la deuda o pagar los intereses. CC y CCC serían muy malos indicadores llegando al nivel de los llamados bonos basura. También aparecen estás letras acompañadas de los símbolos +/-, como sistema de calificación intermedia entre los diferentes escalones de rating. En la actualidad existen cuatro agencias de calificación Stándar & Poor’s, Moody’s, Ficht y Dagong Global Credit. Todas son anglosajonas menos la última, que es china, y aunque utiliza el mismo código de calificación, los estándares utilizados para calcular la solvencia y estabilidad no siguen los mismos criterios. Este tipo de agencias califican tanto a empresas como a Estados, es decir, a emisiones de deuda de empresas privadas y emisiones de deuda soberana.
Además de las agencias citadas, en España contamos con la primera agencia de rating homologada por la Autoridad Europea de de Seguridad y Mercados (ESMA): Asexor. Es una firma especializada en servicios de información y gestión de riesgo crediticio, que en principio sólo emitirá calificaciones para empresas bajo la modalidad “investor-pay”, es decir, el rating no corre a cargo de las compañías evaluadas, sino del potencial inversor o de las entidades interesadas en conocer su solvencia. La agencia no nace para competir con las grandes, en el medio y largo plazo, ni para calificar riesgo soberano. Su objetivo es ganar credibilidd, algo que está muy deteriorado en este tipo de entidades desde que empezó la crisis financiera.
La asignación de un determinado rating no es una recomendación de compra o venta de activos sino más bien, la opinión sobre las expectativas financieras y de riesgo que está asumiendo la compañía objeto de análisis con su toma de decisiones. Su principal función es determinar la calidad de la deuda a emitir, es decir, establecer la probabilidad de impago de los intereses y capitales requeridos. En definitiva, lo que se realiza es una evaluación del riesgo de las operaciones. Y en este caso, la calificación otorgada a la deuda soberana española no es buena noticia.

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