Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Una economía de cine

Hablar de finanzas no es fácil, y mucho menos hacer que otros las entiendan. Aunque cueste, es fundamental comprender los conceptos básicos desde que se posee la primera cuenta corriente o incluso el primer cerdito-hucha. Lo abstracto del mundo de la economía, resulta comprensible si se materializa en algo visual como puede ser una película. No hay que olvidar, que en la cultura actual la imagen posee un gran atractivo. Este recurso hay que saber aprovecharlo como fuente de conocimiento para llegar allí donde las palabras, números o letras tienen difícil acceso.

Al tiempo que la actualidad económica ha puesto de manifiesto las carencias educativas en materia de finanzas, surgen iniciativas interesantes como la anunciada hace unos días en prensa: 300 estudiantes a través de diez centros educativos de la Comunitat Valenciana participarán este curso en el programa experimental “Matemáticas de Cine”, puesto en marcha por la Conselleria de Educación para estimular la enseñanza de esta asignatura en alumnos de Educación Secundaria Obligatoria. Esta opción didáctica es extrapolable al mundo de la economía.

Guste o no, términos como hedge fund, euribor, rating, déficit o subprime, forman parte de los titulares de los periódicos de cada día y de nuestras vidas. Como muchas veces la realidad supera la ficción, estas palabras también han inspirado el mundo del celuloide. En las taquillas encontramos films como el protagonizado por Michael Douglas, que muestra la vorágine de la crisis financiera mundial. En ‘Wall Street: el dinero nunca duerme’ (Oliver Stone), secuela de la película ‘Wall Street’ de 1987, se ilustran conceptos como la bolsa, la especulación, o el uso de información privilegiada. Por su parte, ‘La red social’ (David Fincher, 2010), basada en el fenómeno de Facebook, también resulta interesante como una muestra de emprendurismo de éxito en la actualidad. No obstante, siempre hay que tener en cuenta que estas producciones, no son réplicas de la realidad, interpretan los hechos y simplemente pueden abordarse como ejemplos visuales para a través de las secuencias de contenido económico entender aspectos concretos de la coyuntura presente.

Remontándonos más en el tiempo y echando mano de los clásicos, son memorables películas como ‘Tiempos Modernos’ (Charles Chaplin, 1936), que sirve para comprender la Revolución Industrial, la depresión económica, la producción en cadena o el desempleo. Otro momento relevante en la historia económica como fue La Gran Depresión se ilustra a la perfección en ‘Las uvas de la ira’ (John Ford, 1940). Por su parte, Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), sirve de pretexto para abordar la ética empresarial, la competencia desleal, y el poder de las grandes empresas. Por citar otra película en blanco y negro y ahora que nos aproximamos a las fechas navideñas, mencionar ‘Qué bello es vivir’ (Frank Capra, 1956), que trata temas como el beneficio abusivo, la empresa y la familia y la economía al servicio de la comunidad.

Más actuales son por ejemplo Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000), donde se tratan aspectos como los fallos del mercado y la reinvidicación de los derechos de los consumidores frente a los intereses de las multinacionales. Y en el ámbito español ‘Los lunes al sol’ (Fernando León de Aranoa, 2002), que trata una de las mayores preocupaciones actuales, como es el paro, el subempleo, y la conflictividad laboral. Todos estos títulos son pequeñas obras maestras que ofrecen lecciones de economía de forma lúdica, pero no es suficiente con un simple visionado, forman parte de la industria del entretenimiento y hay que complementarlos con formación básica sobre lo visto para extraer los conceptos clave aplicables a la realidad.

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email