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Una inversión sostenible

¿Economía y ecología están reñidas o pueden caminar de la mano? Durante años se pensó que los recursos eran ilimitados, que la población podía seguir creciendo y consumiendo a ritmos acrecentados. Pero sin planeta no hay economía que valga, tal y como dijo Al Gore. En plena tormenta económica, los caminos hacia la recuperación son diversos, y cada vez hay más corrientes que apuntan que economía y sostenibilidad no pueden estar reñidas, tal y como sostenía el premio Nobel de la Paz.

En diciembre de 1998 nacía el Dow Jones de Sostenibilidad (Dow Jones Sustainability Index, DJSI) uno de los primeros índices de seguimiento de la ejecución financiera de la sostenibilidad impulsada por empresas de todo el mundo. Este índice incluye a las compañías líderes que hacen de su compromiso con la responsabilidad ecosocial un eje básico en su estrategia empresarial, entre ellas 17 empresas españolas. Pasados los primeros vaivenes de la crisis, éste índice se ha hecho fuerte, y aunque dista mucho de otros índices generalistas, está en pleno crecimiento. Los inversores, o al menos una parte de ellos, empiezan a preocuparse por el futuro del planeta y por cómo las industrias generan sus beneficios. Según los propios organizadores de este índice, más de cuarenta gestores de grandes fondos analizan las conclusiones de su ranking a la hora de decidir las empresas en las que invierten.

Pero qué es la sostenibilidad, en el informe Brundtland se definió como aquel desarrollo que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas. En términos financieros se habla de los negocios que aseguran el éxito a largo plazo mientras se contribuye al desarrollo económico y social, a un ambiente sano y a una sociedad estable. Por tanto, la sostenibilidad se mide en términos tridimensionales (económicos, sociales y ambientales). Sólo un 10% de los 2.500 valores que forman parte del Dow Jones Global Index, constituido por compañías cotizadas de los principales mercados del mundo, forman parte de Dow Jones Sustainability Index, tras ser sometidas a un riguroso proceso de análisis y selección.

La gestora suiza SAM (Sustainability Asset Management), es la encargada de enviar los cuestionarios a las compañías para después hacer la criba de empresas que entran a formar parte del Dow Jones Sustainability Index. En esta clasificación no se excluyen sectores, por lo que aunque parezca paradójico, aparecen encabezando el ranking empresas que en un principio no son de las consideradas “verdes”, como pueden ser pretroleras o industrias químicas. La razón hay que buscarla en que son entidades que invierten en innovación, se esfuerzan en hacer mejor las cosas, o conocen sus riesgos pero invierten en minimizarlos. Además, el criterio ambiental conforma solo un tercio de la decisión final. De este modo, el DJSI ofrece referencias viables a los gestores de activos para administrar carteras de sostenibilidad teniendo en cuenta criterios de negocio y no éticos.

Entre las firmas españolas que se mantienen en el índice figuran: Enagás, Endesa, Gas Natural Fenosa e Iberdrola, Acciona, Ferrovial y FCC, Banco Santander y BBVA. También se incluyen Abertis, Criteria, Iberia, Indra, Inditex, Mapfre, Repsol YPF y Telefónica. De este modo, si se pretende seguir una corriente de inversión socialmente responsable, entendida como la valoración de buenas prácticas en materia social y ambiental, el Dow Jones Sustainability Index es un buen indicador a tener en cuenta a la hora de realizar una inversión sostenible.

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