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Valor Añadido Financiero

La bolsa española ha marcado máximos en volumen de contratación en renta variable durante octubre al alcanzar 8,6 millones, un 35% más que en el mismo mes de 2013. En esta línea, también podemos encontrar el segmento de ETFs, con una subida del efectivo acumulado del 139% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. Asimismo, los futuros y opciones han crecido un 6,5% y, dentro de la plataforma SEND, la deuda pública ha duplicado su negociación. Todos estos incrementos son el reflejo de la búsqueda de una rentabilidad adicional a la ofrecida en los productos tradicionales (depósitos, letras, etc.).

Los inversores minoristas realizan sus inversiones en aquellos productos que les reportan mayor rentabilidad y se ajustan a su perfil de riesgo, o así debería ser en teoría. La duda que puede surgir al respecto es ¿realmente se han asesorado para conocer la idoneidad de la selección realizada? Aquí entran en juego las empresas de servicios de inversión (ESI), que disponen de los instrumentos adecuados para la planificación y asesoramiento financiero. Existen algunas de estas empresas que llevan a cabo una labor de formación continua de su red, para dotarles de los conocimientos técnicos y prácticos con los que analizar la situación del cliente y poder establecer una política de inversión/ahorro que evite sobresaltos.

Conocer en profundidad el funcionamiento del sistema financiero, su interrelación con la economía doméstica e internacional y, sobre todo, estudiar y analizar cada producto desde el punto de vista del binomio rentabilidad-riesgo es el objetivo que se plantea en el Programa Superior de Asesoramiento Financiero que imparte la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros, para dotar al asesor financiero patrimonial de las herramientas y confianza necesaria para transmitir las decisiones de inversión al cliente. Además, permite la obtención de la certificación EFA (European Financial Advisor) que dispone del reconocimiento de diversas entidades financieras tanto españolas como del resto de Europa.

El futuro del sector financiero, pasa por establecer unos costes por el asesoramiento que recibirán los clientes, que no es más que el pago por un servicio recibido, como ocurre en otros sectores profesionales. De esta forma, el asesoramiento será independiente y estará enfocado a cubrir las necesidades de los clientes en función de su perfil inversor. Por otra parte, y dentro del nuevo escenario de MiFID II, las entidades financieras tendrán su nicho de mercado, siempre y cuando dispongan de personal formado para aconsejar a los clientes en función de sus características, ofreciendo un espectro de productos, y sin necesidad de utilizar las campañas de comercialización.

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